¿Necesitas un plan de marketing? Sigue estos 7 pasos para hacerlo

Hace un par de semanas estuve en un evento bastante informal que reunía a un grupo de personas interesadas en marketing. El grupo era variado y consistía de programadores, marketeros y los despistados que hasta ahorita se dieron cuenta de lo increíble que es el marketing y le están dando un giro en su carrera. Durante la velada, platique con una chica que pertenece a este último segmento y, que ya entrados en materia, comenta que “esto del marketing es nuevo, es reciente, por lo que estudiarlo ahora es el momento ideal”. Me quede con el ojo cuadrado. La perdone por ser contadora (sin ofender a los contadores) y a que seguramente nació en la época en donde las redes sociales ya eran algo normal; por lo que únicamente me limité a decirle que el marketing ha evolucionado y por ende nosotros, como especialistas, debíamos de evolucionar con él.

El comentario de esta chica, aparte de muy gracioso y para nada cierto, es un pensamiento más común de lo que creemos. Pensar que el marketing es una nueva disciplina no es tan descabellado por el simple echo de ver la velocidad en la que se transmite la información, se cambian de tendencias y con la que los influencers pueden estar en la cima de la montaña, para caer en una campaña mal gestionada y ver como sus sueños se derriten como chocolate en pleno verano. Este pensamiento no sólo le surge a aquellas generaciones que no tuvieron que tomar clases de radio y televisión para saber como medir el retorno en la inversión, pero también le surge a los emprendedores y dueños de pequeños negocios que necesitan adaptar su comunicación para que vaya al mismo paso que el de la tecnología.

El plan de marketing

El primer anuncio que vio la luz del día y el video patrocinado que acabas de ver en Facebook tienen una razón de ser, en ocasiones no es la razón adecuada, pero siguen teniendo un propósito; y todo se debe a los distintos objetivos que tenemos con nuestras empresas. El marketing y las ventas no suceden por arte de magia y tampoco suceden por meterle un chingo de dinero a Google o a Facebooks Ads. La nueva razón del marketing es poder conectar con tus clientes y seguidores para que seas LA marca que sobresale ante la competencia. ¿Cómo puedes empezar a plasmar esto? Con un plan de marketing.

El plan de marketing funciona de la misma manera que el plan de negocios de tu empresa, pero para que no te hagas bolas, estas son los 7 puntos en los que te debes de enfocar para involucrarte en la nueva generación de marketing y llevar tu negocio al siguiente nivel.

Cómo empezar un plan de marketing

1. Quién eres, qué haces y porqué lo haces. Lo primero que hay que tener claro es que hace nuestra empresa (obvio sabemos que sabes que hace tu empresa) pero lo tienes que plasmar para que este concepto no sólo exista en tu cabeza. Escribe su razón de ser, su historia, si tiene socios, cuantos empleados hay y lo más importante que productos o servicios vende.

2. Conócete a ti mismo. ¿Cuál es la situación actual de tu empresa en términos de visibilidad en línea? Acuérdate que estar en línea no es sinónimo de tener una página de Facebook o un perfil en Instagram. Tu presencia online esta determinada por las herramientas que utilizas para hacer llegar los mensaje adecuados a las personas adecuadas. Mide el rendimiento de tu página web, cuantas visitas tiene, que páginas son las más visitadas, de donde vienen las visitas, que redes sociales utilizas y que métricas de engagement tienen (los likes no cuentan); por último identifica cuales son las fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas de tu negocio. Esto te ayudará a saber en dónde estás, que tienes y por dónde debes empezar.

3. Conoce a tu competencia. Lo he dicho varias veces (y de hecho muchas personas lo dicen), pero lo volveré a decir por si son nuevos en el blog: nuestra competencia esta ahí y existe para motivarnos y para buscar nuevas formas de hacer las cosas. Son ellos los que nos mantienen a la vanguardia y los que nos hacen innovar para reinventarnos en todo momento. Hacer un análisis de tu competencia te hará ver tus áreas de oportunidad y es posible que haga que se te prenda el foco (ojo aquí: que se te prenda el foco no quiere decir que copies o hagas plagio de tu competencia, eso es un NO rotundo por donde lo veas). La información que debes de buscar es esencialmente la misma que identificaste para tu negocio en el punto anterior pero enfocado a tus competidores, así que saca tu lupa, ponte a investigar y haz que gire la ardilla.

4. Conoce a tu público objetivo. Identificar los datos demográficos de nuestros clientes es sencillo, pero ya no es suficiente. Hoy en día debemos de adentrarnos un poco más y realmente conocer hacia quién estamos enfocando nuestros esfuerzos de marketing. Además de conocer su edad y en donde vive, debemos de conocer sus intereses, que contenido le gusta y con cuáles interactúa; así como obtener más información sobre como se comunica y a quien acude cuando necesita recomendaciones de compra. Entre más sepas mejor.

5. Haz tu propuesta de marketing. Ya que conoces todo lo anterior, podrás plasmar lo que quieres obtener de tu marketing. Empieza por identificar los objetivos de marketing que quieres lograr (incrementar ventas, aumentar las visitas en sitio web o el engagement en redes sociales), las estrategias y tácticas para lograr estos objetivos y las métricas que te ayudarán a medir lo que estas haciendo. No olvides que tus objetivos deben de ser SMART (Específicos, Medibles, Alcanzables, Realistas y en Tiempo), y que tienes que identificar los canales y el contenido que necesitas para lograrlos.

6. Establece un presupuesto. El alcance orgánico esta muerto, es triste pero cierto. Así que para que no te quedes como un artículo o foto más en el ciberespacio, determina un pequeño presupuesto para poder promocionarte en los canales adecuados. Apóyate del análisis de tu empresa y de tu plan de marketing para saber en que canales debes invertir y cuanto. No necesitas invertir miles de pesos, con que tengas claro el objetivo y lo que quieres lograr con cada publicación lo podrás alcanzar con poco dinero.

7. Si no funciona ¡cámbialo!. Para realmente saber si una estrategia funciona o no necesitas tiempo. Tiempo para poder ver los resultados, para saber que sirvió y que no, y como reaccionaron tus seguidores y clientes. Una vez que haya pasado un periodo de tiempo considerable (como mínimo tres meses) podrás ver información interesante que te ayudará a continuar con el plan original o hacer modificaciones. Aprovecha esta gran oportunidad que te brinda el marketing digital y prueba, mide y cambia.

Hacer un plan de marketing puede sonar engorroso y hasta un poco aburrido, pero si te concentras lo puedes tener listo más rápido de lo que te imaginas y la información que vas a obtener te va a ser de mucha ayuda. Si estas empezando solo, te recomiendo que rebotes tus ideas con la persona a la que más confianza le tengas para que puedas tener perspectiva nueva y diferente; y si tienes a un equipo de marketing, no delegues la responsabilidad completa, como dueño de negocio también es tu responsabilidad saber que está pasando y asegurarte de que los objetivos de marketing estén alineados con los objetivos globales de la empresa.

¡Feliz planeación!

AUTORA

Mariana Báez
Mariana Báez Camargo

Emprendedora adicta a la lectura, los nuevos negocios y la responsabilidad social. No lo sé todo, pero todo lo investigo. La mejor manera de conocerse uno mismo es iniciar un negocio.

 

 

 

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¿Qué debo saber antes de empezar mi negocio?

Cuando decidimos emprender, existen muchos detalles a los que hay que poner atención. El primer instinto es hacer que todo quede perfecto para disminuir el margen de erro y evitar aquello que todo emprendedor teme: el fracaso. Para muchos empieza con tener clara la idea de negocio, el nombre y la imagen; para otros es tener el plan de negocio a la perfección; mientras que existen muchos otros que se lanzan con sólo tener la idea y las ganas de empezar.

Realmente, la manera de empezar un negocio depende de cada quien y de su personalidad; sin embargo, tenemos una serie de recomendaciones que se deben de tomar en cuenta y el realizarlos pueden ayudar a emprender con el pie derecho.

  • Esquema de negocio. Saber los principales aspectos del negocio es importante. Hacer un modelo gráfico de negocios es una gran herramienta para conocer los principales aspectos del mismo como las actividades que se van a realizar, la propuesta de valor, canales de distribución y costos, entre otros.
  • Propuesta de valor. Aunque es parte del esquema de negocios, es importante saber cual es la diferenciación de nuestra empresa con la competencia ¿precio? ¿servicio? ¿calidad? Sin importar cuál de éstas sea, hay que tener claro lo que se va a ofrecer al cliente y hacérselo saber.
  • Mercado objetivo. Sencillo, a quien le vamos a vender. Hay que conocer su edad, personalidad, gustos, canales de comunicación y objeciones que puede tener sobre el producto o servicio para poder saber que le podemos ofrecer y como podemos resolver sus necesidades. Recordemos que saber quien es nuestro cliente hará que podamos dirigir nuestros mensajes de manera adecuada para que pasen de ser prospectos a clientes recurrentes.
  • Recursos humanos de una empresa. No queremos decir que hay que contratar a todos los empleados desde el primer día, pero si es importante considerar el número de personas que serán necesarias para el óptimo funcionamiento de la empresa, así como saber cuáles son las responsabilidades y el perfil con el que debe de cumplir cada empleado.
  • Dinero. Sin importar la cantidad de inversión que necesite el negocio o si eres financiero o no, hay que conocer cuales serán las fuentes de ingreso, los gastos fijos y gastos variables. Eventualmente como dueño de negocio, será importante que conozcas todos los documentos financieros de la empresa (sí, aunque tengas a un contador)

Además de estas recomendaciones que te pueden ayudar a comprender como iniciar un negocio, hay que pensar en el nombre y la imagen que le quieres dar a éste. Elegir el nombre adecuado puede ser un poco complicado, ya que debe de ser relativo al negocio, atractivo para los clientes y que refleje la pasión con la que se está iniciando.

Sea cual sea el giro de tu negocio, si es un producto o un servicio, recuerda que planear es bueno, pero mejor que planear es ¡EJECUTAR! Así que no le des más vueltas al asunto y aviéntate al interesante mundo de los emprendedores. Aquí te esperamos.

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El camino (algo) transitado del Networking

Si estás leyendo este blog es por qué probablemente, o eres muy curioso o estás empezando tu propio negocio (o ambas). Cuando empezamos nuestro propio negocio, es muy común que los demás emprendedores o personas que conocemos nos digan de la importancia de hacer Networking; que si es bueno por que conoces a posibles clientes, o posibles aliados, o posibles proveedores, también es bueno por que te ayuda a mantenerte actualizado con las nuevas tendencias en el mercado, en tu industria o del mundo emprendedor y de negocios.

Durante el último mes, nos hemos dado cuenta que el Networking, bien hecho, te puede llevar a ti y a tu negocio a donde tú quieras.

Empecemos por aclarar que el Networking no debe de ser pensado únicamente para el mundo de los negocios, sino se debe ver cómo una oportunidad para relacionarte con otras personas, que en circunstancias normales podrías no conocer. Si vemos el Networking como un beneficio personal, podemos obtener mucho; pero si lo vemos como una oportunidad para ayudar a nuestro negocio, el negocio de la otra persona y el negocio del primo de un amigo, vamos a obtener más beneficios de estas nuevas relaciones. Más comúnmente de lo que podemos llegar a pensar, el Networking se visualiza como una reunión en una sala llena de hombres y mujeres de negocios, con vestimenta business casual, entregando tarjetas a diestra y siniestra, con una copa de vino en mano mientras ríen elegantemente y con lo que se ve como una acción sin esfuerzo, están haciendo crecer más sus empresas. Pero lo que no pensamos es que el Networking también es para aquellos que usan vestimenta relajada, ríen a carcajadas mientras toman cerveza y recién acaban de empezar o planean empezar su negocio. Nosotros creemos que este tipo de escenarios más casuales son los más comunes y de dónde salen las mejores relaciones de negocio (y alguna que otra amistad). Este escenario más relajado, puede ser más propenso a que te abras con otras personas e incluso puedas encontrar a alguien que esté pasando por las mismas situaciones que tu o que tenga un negocio similar al tuyo y puedan compartir buenas prácticas y malas experiencias.

Ahora te preguntarás después de tanto rollo ¿cómo es que el Networking te puede llevar a donde tú quieras? Antes de contestar la pregunta, también creemos que es importante comentar, que el Networking funciona tanto cómo tu quieras, tan rápido como tú quieras y con los beneficios que tu quieras. Para contestar la pregunta, haremos un par de suposiciones. Supongamos que eres experto en algún tema de tu industria (ya sea por qué proporcionas este servicio en tu empresa o por qué te volviste experto después de poner tu negocio); supongamos que tienes un familiar o amigo que vive en ____________ (ingresa la ciudad o país de tu elección) y te invita a que lo visites y pases una temporada con él. Gracias a que eres dueño de tu negocio, y seamos honestos de tu tiempo, decides aceptar la oferta; durante tu estancia te mantienes al pendiente de lo que sucede con tu negocio, pero también disfrutas de las atracciones turísticas y de conocer el mejor café de la ciudad. Gracias a tu curiosidad emprendedora y a la maravilla que es Google, buscas alguna empresa que se dedique a lo mismo que tú y por qué no visitarlos. Para no parecer un completo intruso, mandas con antelación un correo para preguntar si alguien te puede atender y para tu sorpresa te dicen que claro que te pueden atender. Para terminar pronto, conocer al dueño del pequeño negocio similar al tuyo, quien muy amablemente te da una visita guiada del lugar y después comparten sus historias de emprendimiento. Y así es como haces un nuevo contacto en un lugar nuevo y en donde validaste de una manera rápida y sencilla que si existe mercado para tu producto o servicio.

Este es solo un ejemplo de lo que el Networking puede hacer, no queremos decir que desde ese día conquistaste el mercado extranjero, pero si iniciaste una nueva relación en donde no existía antes; te diste cuenta de que tu negocio puede cruzar fronteras, que existe un nuevo aliado o simplemente conociste a alguien que te entiende y que hasta cierto punto ha pasado por lo que tú has pasado. Esta relación puede llegar a convertirse en una nueva rama de tu negocio o simplemente quedarse como una buena historia de cuando fuiste de viaje y el lugar más importante que conociste fue una empresa como la tuya. Esta nueva relación puede trascender inmediatamente o se quedará igual hasta tu siguiente visita o durante años. Lo importante, y la moraleja de todo esto, es que el Networking te ayuda a buscar nuevas oportunidades de negocio, sin sentir la presión de que algo tiene que pasar; te da la oportunidad de conocer nuevas personas, nuevos negocios y compartir experiencias.

No tengas miedo de salir de tu zona de confort e intentar nuevas experiencias que te harán crecer a ti y a tu negocios. Sal, experimenta, ten nuevas vivencias … el no ya lo tienes, pero en una de esas te sorprenderán con un si.

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El dilema más grande del mundo…según yo.

Desde que éramos niños, se nos ha dicho que tenemos que tener un buen trabajo y ser grandes y exitosos empresarios. Todo empieza desde que vamos a la escuela; empezamos la primaria, luego la secundaria y por fin llegando al último escalón de la cadena educativa antes de responder la pregunta: ¿A que te quieres dedicar el resto de tu vida? Cuando cursamos el último año de la prepa, nos enfrentamos al dilema de tener que elegir una carrera, nos aplican exámenes psicométricos para saber a que área somos más afines y en la que tendremos el mayor potencial para ser exitosos. Después de meses de darle muchas vueltas (y si eres como Rory Gilmore habrás hecho una lista de pros y contras) te decides por una carrera, empiezas a pensar en el futuro y lo exitoso que vas a llegar a ser.

En un abrir y cerrar de ojos empezamos y terminamos la universidad y a continuación se presenta lo que podríamos pensar que es la última pregunta existencial que nos tendremos que hacer (o que alguien nos haga): ¿En donde vas a trabajar? Antes de graduarte, empiezas a ver las empresas que te gustan, a que te quieres dedicar y a buscar prácticas profesionales para tener algo de experiencia para los dos años de experiencia que piden las empresas a los recién egresados. Ahora bien, los que ya pasamos por todo este proceso y por la lista interminable de preguntas para llegar a la mejor respuesta, sabemos que terminar la carrera no es el fin de las preguntas existenciales… es solo el inicio.

No voy a hacer la lista de preguntas que nos hacemos cuando empezamos nuestra vida profesional, ¡por que solo de pensarlo es agobiante! pero me voy a enfocar en la pregunta que creo que es una de las más importantes y una de las más difíciles e contestar, ¿Qué quiero lograr en el largo plazo? Muchas veces nos hacemos esta pregunta sin importar si somos godínez o somos emprendedores, por que queremos saber cuál es el siguiente paso y como queremos que sea nuestra vida. Todos queremos hacer lo que nos haga felices y en mi caso en particular fue iniciar un negocio; aunque ésta no es una respuesta universal; hay quienes quieren trabajar en una empresa por muchos años hasta que se tengan que retirar y en ese momento piensan en poner un negocio. En la inmensa mayoría de los casos, la respuesta se va dando sola dependiendo de las oportunidades que se nos van presentando y lo único que hay que hacer es decidir si tomamos esas oportunidades o no.

Responder esta y otras preguntas no es fácil, menos cuando nos sentimos perdidos y no tenemos ni un solo rayo de luz, una inspiración divina que nos diga “Sí, este es el camino indicado”. Para poder empezar a tener una respuesta, debemos de hacer una introspección y reflexión a profundidad de lo que realmente nos apasiona, lo que nos mueve y lo que nos motiva a hacer más cosas y vivir la vida que queremos. Ojo, el camino no es fácil; al reflexionar nos podemos dar cuenta de que muchas de nuestras creencias han podido cambiar a través de los años y algo que nos hacia felices en un inicio, puede que ya solo sea algo cómodo o normal, que no nos representa un reto. Me encantaría poder decirles que existe una fórmula mágica que cuando metes las variables te da la solución exacta y todo queda resuelto, pero no existe (si hay por aquí alguien que la pueda desarrollar … ¡adelante!).

Muchos autores que escriben sobre y para emprendedores, que se dedican a dar coaching o incluso alguno que otro psicólogo, comparten diferentes técnicas y actividades que nos pueden ayudar a encontrar la luz al final del túnel y obtener las respuestas que queremos, pero cada quien debe de buscar la manera en la que la mente se despeja y obtengamos esos momentos de claridad en donde por fin decimos “¡BINGO! esto es lo que tengo que hacer”. De manera muy personal, te comparto algunas de las prácticas que utilizo de manera constante para calmar la ansiedad y encontrar el inicio del camino que quiero seguir.

  1. Meditar: Esta buena práctica la empecé gracias a una muy buena amiga que me invitó a un curso en el Centro Budista de la CDMX. Al principio mi mente corría por todos lados, me acordaba de pendientes que había eliminado momentáneamente de mi mente y todo lo que no pensaba durante el día llegaba de un madrazo. Con la práctica, he aprendido a concentrarme más y lograr calmar mi mente. Existen muchas aplicaciones para meditar, pero no hay nada mejor que la practica constante de la meditación para dejar atrás el caos mental.
  2. Hacer yoga: Va muy de la mano con meditar y hacer ambas cosas es un súper combo. Además de relajar los músculos y fortalecerlos, nos ayuda a concentrarnos y tener un momento de paz interior.
  3. Leer: Leer de todo y en todo momento. Pueden ser artículos, revistas o libros de negocios, motivación y superación; aquí aprovecho para desmentir el tabú que hemos tenido todos de que los libros de superación son sólo para las personas que no están bien consigo mismas, al contrario todos podemos aprender una que otra cosa de estos libros.
  4. Tomarme una cerveza al terminar el día: Es muy sencillo y bastante efectivo. No digo que nos la pasemos tomando, pero no pueden negar que al terminar un día largo y pesado, tomar una cerveza (solo o acompañado) nos ayuda a relajarnos y a ver las cosas desde otra perspectiva. Recuerden que el abuso en el consumo de cerveza hará que no hagamos nada.

Cada quien tendrá sus propios rituales para encontrar que es lo que quiere hacer de su vida (personal y profesional). Compartir con otros como nos inspiramos y auto motivamos a hacer las cosas diferentes puede inspirar y motivar a alguien más a hacerlo también. Por último, les quiero decir que encontrar la respuesta a todas nuestras preguntas existenciales no es cosa de una sola vez, nuestras motivación y aspiraciones cambian constantemente y por eso hay que trabajar en nosotros mismos para no entrar en pánico cada vez que el plan cambie de rumbo.

Conozcámonos, sigamos nuestros instintos y vivamos la vida que queremos vivir.

 

Manos agarrando un globo terraqueo

Emprendedores con causa

A todos los que nos gusta escribir ya sea en blogs, Facebook, revistas o hasta mensajes extensos en Whatsapp, nos llega a pasar que pensamos demasiado sobre lo que queremos escribir (en el mejor de los casos, porque a veces no nos viene nada a la menta) . Queremos que sea un texto que enganche a la gente a seguir leyendo y a que lea todas las demás entradas que lleguemos a publicar.

Justo eso me pasó hoy. Como buena emprendedora, tengo muchas historias que contar sobe el sube y baja que es iniciar un negocio, la decepción de encontrar un mal socio y las múltiples aventuras que he tenido lidiando con Hacienda. Son tantas las anécdotas que se pueden contar, que elegir una es casi imposible… hasta que a medio día me llegó un mail que me decía “¡Tienes que hablar del emprendimiento social!” y es lo que voy a hacer.

Cuando pensamos en emprender, normalmente lo primero que nos viene a la mente es un negocio rentable, un negocio que venda algún servicio o producto que le agrade a un mercado meta específico y que genere dinero. También pensamos en que nuestra pasión, nuestro hobbie o nuestra área de experitise nos ayude a salirnos de una empresa que ya no nos presenta reto o que simplemente ya no es lo que buscamos. Pero existen muchos otros emprendedores que no buscan emprender un proyecto para que les genere riquezas, sino que buscan crear un cambio a través de la movilización de la sociedad para generar un impacto positivo. A ellos los llamamos emprendedores sociales. Para que quede un poco más claro, Ahoska define a un emprendedor social como “una persona líder en su ramo que tiene el temperamento, espíritu, creatividad y determinación de un emprendedor de negocios; sin embargo, aplica estas cualidades para solucionar problemas sociales, en vez de buscar una ganancia económica.”

Los emprendedores sociales pueden lograr sus objetivos por medio de la venta de un producto o servicio, o lo pueden hacer por medio de donaciones y voluntarios… que es en donde está el meollo del asunto: conseguir donaciones. Existen muchas páginas, instituciones y asociaciones que se dedican a dar apoyo a emprendedores sociales para que éstos puedan lograr sus objetivos más rápido y logren movilizar a su comunidad para generar un cambio permanente. Estos apoyos se pueden presentar en forma de aceleradoras de proyectos sociales o el más novedoso Crodwfunding.

Como emprendedores, empresarios y dueños de negocios, no debemos de considerarnos ajenos a los emprendedores sociales, ya que todos nos encontramos en el mismo barco de empezar de cero y hacer que las cosas funcionen, conseguir dinero, organizarnos y hasta crear una campaña de marketing digital para poder llegar a más personas. Es por esto que nos debemos de apoyar e impulsar entre nosotros, para que todos podamos aportar un poco y contribuir en la creación de mejores sociedades y mejores personas.

Si eres como yo, has pensado que estaría increíble iniciar un proyecto social que ayude a la problemática de tu elección (en mi caso es el analfabetismo en nuestro país) pero no sabes como hacerlo; no sabes si será algo que se pueda replicar y que realmente sea representativo. Además ¡¿en que momento lo vas a hacer?! si de por si llevar un negocio es demandante, llevar un negocio e iniciar un nuevo proyecto social harán que quieras conseguir el Gira Tiempo de Hermione (para los que no lo sepan es referencia al libro de Harry Potter y el prisionero de Azkaban…¡si, soy fan de HP!) para poder cumplir con todo. Sin embargo, existen diferentes maneras en las que podemos hacer un cambio desde nuestra posición (aquí no sólo aplica a emprendedores, sino a todas las personas). Aunque hacer un plan de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) puede ser complicado y extenso, podemos iniciar poco a poco (como me encanta la RSE, luego hablaremos de esto). Debemos iniciar por elegir una causa que nos llame, que nos mueva y que nos apasione de la misma manera en la que nos apasiona nuestro negocio y buscar la manera de apoyarla.

En mi caso, al dar servicio de consultoría para desarrollo de negocios, invierto mi tiempo asesorando a emprendedores sociales para mejorar su comunicación y la manera en la que se dan a conocer con todos sus públicos de interés; esta es la manera en la que me siento parte de un cambio y que contribuyo a una mejora para nuestra sociedad y nuestro país. Otra manera, la que puede ser más sencilla pero no menos efectiva, es apoyarlos con donativos económicos para que puedan seguir operando. Los donativos pueden salir de tu bolsillo (o del de tu empresa); algunas organizaciones dan recibos de donación para efectos fiscales, que, en mi muy humilde opinión, se puede ver sólo como un incentivo fiscal  y no por apoyar una causa (este es un tema de perspectivas y por ningún motivo emito un juicio a los que solicitan el recibo). También, si fabricas un producto puedes donar las ganancias por las ventas de un producto en específico a la causa de tu preferencia.

Al encontrarnos en un momento de cambios sociales y ambientales, no sólo en México sino a nivel mundial, contar con emprendedores sociales es cada vez más importante y no únicamente para resolver alguna problemática en específico, pero para unirnos cada vez más como sociedad y como seres humanos. Hoy les comparto esto por que soy una fiel creyente de que somos más los buenos que los malos y que todos tenemos una parte buena, compasiva y empática dentro de nosotros. Puedes tomar este post como informativo, pero mi objetivo es lograr inspirarlos para que formen parte de un cambio, cualquier cambio, que nos haga seguir creyendo que los mexicanos tenemos mucho que hacer y aportar a nuestro país.

Sigamos viviendo nuestro desmadre de emprendedores, pero dediquemos un poco de nuestro tiempo a ser parte de un cambio.