De emprendedores a grandes empresas, todos podemos cuidar el medio ambiente.

Últimamente las redes sociales se inundan de videos e imágenes de la cantidad de plástico en los mares, de las soluciones que dan las ciudades para evitar que éstas se calienten (pavimento blanco en California) y productos innovadores que evitan el incremento de desperdicios. Cada vez son más los emprendedores que toman ventaja de la tecnología y la creatividad para crear nuevos productos, servicios y soluciones que ayuden al medio ambiente. Estos emprendedores (además de ser considerados emprendedores sociales) motivan a otros emprendedores a buscar soluciones sustentables que contribuyan a un mundo mejor (si, así de bonito como suena).

Aunque estas ideas si nos motivan, existen algunos emprendedores que no tienen la capacidad (física o económica) para llevar a cabo este tipo de proyectos, o simplemente su core business no es crear una solución social o medioambiental; sin embargo, eso no quiere decir que cada emprendedor o dueño de negocio no pueda crear soluciones que aporten a un mundo mejor (si, sigue siento igual de bonito como suena). Por esto, decidimos hacer una lista de 7 cosas sencillas que podemos hacer desde nuestra oficina, casa o coworking para inspirar y motivar a otros a sumarse a estas buenas prácticas.

1.- Reduce tu consumo de papel. Sabemos que este es uno de los principales consejos cuando se habla de reducir nuestro consumo y ayudar al medio ambiente; también sabemos que gracias a la tecnología muchos emprendedores, dueños de negocios y empleados (sobre todo los millennials) usan medios electrónicos para trabajar dejando atrás los clásicos papel y pluma. Aún así, y aunque no lo crean, existen personas que siguen imprimiendo todo … y cuando decimos todo nos referimos a todo: desde mails y presentaciones, a minutas y facturas. Existen muchos aspectos del negocio que requieren de evidencia física como los departamentos de legal y finanzas, por lo que una alternativa sustentable para estos casos es utilizar hojas recicladas. Como dicen las firmas de los correos “No imprimas el correo (o cualquier otro documento) a menos que sea realmente necesario”

2.- El café en taza sabe mejor que el café en vaso de papel. Muchas empresas, sin importar su tamaño, le ofrecen una barra de snacks y café a sus empleados. Lo que muchos no hacen es poner tazas, vasos y platos reutilizables por muchas razones, siendo la principal el que se tienen que limpiar, además de que es mucho más fácil tirarlo después de usarlo y nos olvidamos del problema. Piensa un poco a largo plazo, si pones productos reutilizables vas a tener un ahorro considerable al dejar de comprar cajas de platos y bolsas de vasos cada dos por tres. ¡Invertir un poco te conviene! Y ya que estamos en esto, y por que tiene que ver con el tema, no compres productos en sobres independientes y compra a granel; además del azúcar (y sus sustitutos) hay muchas botanas que se pueden comprar de esta manera y guardar en recipientes de vidrio para su conservación.

3.- Cuida la energía. Otro consejo que circula mucho, pero que no es realmente aplicado. Es cierto que los aparatos electrónicos que no están en uso pero están conectados a la corriente siguen utilizando energía, por lo que para realmente ahorrar se deben de desconectar de la corriente eléctrica. En una oficina es difícil desconectar todo por los servidores, cámaras de seguridad y lo más importante ¡el internet!. Pero ya en serio, existen muchas otros electrónicos que si se pueden desconectar como la cafetera (del punto anterior), la bocina para la música, el cargador de la laptop y el celular, entre otros, además de que apagar la luz cuando no se utiliza y moderar la temperatura de la oficina para no tener que utilizar aire acondicionado o calefacción. Si tienes la posibilidad de elegir una nueva oficina, elige una que tenga iluminación natural y ventanas para que el aire circule y reduzcas de manera natural tu uso de energía.

4.- Elimina los correos que no necesites. Este punto esta relacionado con el anterior, pero a una escala mucho más grande. Una gran parte de nuestro día es enviar y recibir correos. Muchos son correos importantes, pero muchos otros son promociones, spam y correos para recuperar alguna de nuestras miles de contraseñas. Muchos correos los eliminamos, pero muchos otros “los guardamos por si luego son necesarios” y nunca los volvemos a abrir. Ahora bien, ¿cómo es que almacenar correos no es sustentable? Toma el número de correos que recibes en un día normal y multiplícalo por 30, luego por el número de personas que trabajan contigo y tendrás el número total de correos que se reciben al mes en tu empresa. Todos estos correos se almacenan en un servidor (propio o ajeno) que se alimenta de energía para poder funcionar y entre más información tienen estos servidores más energía consumen … por lo tanto, ¡eliminar correos ayuda al medio ambiente! Utiliza un poco de tiempo durante tu día para limpiar tu bandeja de entrada, correos enviado y eliminados y quedate realmente con los correos que son necesarios. Tu bandeja se verá más limpia y ¡tu huella de carbono también!

5.- Trabajar desde casa no sólo ayuda a los empleados, pero también al medio ambiente. Las prácticas de home office ya son una constante en muchas empresas, dejando atrás los tiempos en los que se pensaba que era imposible que un empleado pudiera trabajar fuera de la oficina y ser productivo. En una ciudad como la CDMX los traslados pueden tomar hasta dos horas (si te va bien y no hay alguna manifestación) lo que hace que cuando llegas a la oficina, tu espacio de trabajo o con un cliente ya estas de mal humor y un poco fastidiado. Las opciones son varias: promueve que los empleados que viven cerca compartan coche, que utilicen transporte público o se trasladen en bicicleta (obviamente tomando precauciones), organízate con tus empleados para que por lo menos un día a la semana puedan trabajar desde casa y aprovecha la tecnología para hacer las reuniones de manera virtual (esto también aplica con tus clientes). Aunque en un principio puede costar trabajo adaptarse a esta nueva forma de trabajo, con la práctica verás que todos son más productivos y más felices.

6.- Crea un programa de reciclaje. Sabemos que hay muchas cosas que no se pueden cambiar y pasar de un día para otro a ser cero desperdicios es difícil. Mientras te acostumbras a realizar estos cambios, crea un programa de separación y reciclaje de residuos. Compra contenedores para separa la basura en orgánica, papel y cartón, envases ligeros y otros; y ya que estas en esas haz un pequeño folleto explicando la manera correcta de separar la basura para que los empleados se motiven y lo pueden replicar en casa. Deja atrás esa idea de que el camión de la basura lo revuelve todo (por que como en muchas situaciones, no todos lo hacen) y piensa mejor en el bien que le estas haciendo al medio ambiente y la ayuda que le puedes dar a estos trabajadores para mejorar sus condiciones de trabajo.

7.- ¡Decora tu espacio con plantas! Si pusieron atención en las clases de biología, las plantas ayudan a limpiar el aire y aunque se necesitan millones para limpiar el aire del planeta, podemos empezar por el aire de nuestro espacio de trabajo. No necesitas parecer que trabajas en un invernadero, con algunas plantas pequeñas puedes hacer una mejora, al mismo tiempo que son una excelente decoración.

Estas simples acciones son el principio de un gran cambio. No importa si en tu empresa eres sólo tu, 10 o 100 empleados, éstas se pueden replicar muy fácilmente en la casa, el taller y la oficina. No esperes otro año para que sea el Día Mundial del Medio Ambiente para hacer un cambio y aporta tu granito de arena para hacer un mundo mejor.

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Una oportunidad que se deja ir, es una oportunidad que nunca vuelve.

Este último mes ha sido increíblemente impredecible, tanto así que hasta hoy me pude sentar a escribir. Todo empezó una tarde a principios de abril cuando se me presentó la oportunidad de trabajar con una empresa de e-commerce en la industria de la moda (el complemento perfecto a mi experiencia en cosméticos), y aunque tengo una gran fascinación por los negocios  y su transición hacia el mundo digital, me tarde un poco en convencerme porqué esto quería decir que el tiempo para escribir en el blog podría ser menor; sin embargo, decidí aceptarla emocionada por aventarme a un nuevo reto.

Cuando se inicia un nuevo proyecto o se trabaja con un nuevo cliente, siempre existe ese periodo de adaptación en el que tenemos que entender que es lo que se está haciendo, porqué y que es lo que vamos a aportar (si das asesorías como yo, ¡esto es por lo que te están pagando!). En pocas palabras, entrar de lleno al ruedo. Normalmente, este periodo de adaptación me toma poco tiempo, pero en esta ocasión me ha costado un poco más de trabajo (no tengo idea de porqué, pero como diría una buena amiga “seguro es la edad”). Me he tenido que adaptar a una nueva rutina, a trabajar con nuevas personas, con personalidades y temperamentos diferentes a los míos, y pasar mucho más tiempo viendo tablas de excel que hacen que literalmente termine viendo todo rayado. Me ha costado tanto trabajo que por estar tan metida en este proyecto, descuide un poco el blog lo cual me llevo a un sube y baja de emociones y alguno que otro reproche hacia mi misma por no poder aguantar el trote.

Sin embargo, es una oportunidad que me esta haciendo crecer de manera personal y profesional, por lo que sentarme a reflexionar sobre lo que me ha pasado en este último mes no fue nada menos que lo esperado. Al terminar el día, estaba tan cansada mental y físicamente que pensar en escribir en el blog y hacerme cargo de las redes sociales de mi negocio pasaban un poco a segundo plano. Decidí no ser tan dura conmigo misma y darme la oportunidad de adaptarme a este nuevo momento de mi vida y una vez que deje de ser tan crítica conmigo misma todo fluyó más fácilmente hasta llegar al día de hoy en donde estoy escribiendo esto y he logrado encontrar la manera perfecta de manejar mis redes sociales.

Si estas leyendo este artículo y lo que estas pensando es “Ah pues que chingón por Mariana, pero ¿y a mi que?” aquí te va la verdadera reflexión que tuve: haz lo que se te de la gana y por que a ti se te da la gana. Nos pasamos mucho tiempo pensando en cual es el camino que debemos de tomar, si debemos de seguir en nuestro trabajo de escritorio o empezar nuestro propio negocio; si debemos de expandir nuestra empresa, venderla o fusionarla con otra o simplemente si es posible que un emprendedor pueda regresar a un trabajo de oficina y aún llamarse emprendedor. Nos ponemos a pensar en que dirán los demás de nuestras decisiones, en lugar de pensar que es lo mejor para nosotros y no darle importancia al que dirán. En conclusión, sin importar cual es la situación, cuando se nos presenta una oportunidad tenemos que pensar en que repercusiones tiene para nosotros, como nos afecta, si en retrospectiva nos podemos arrepentir por no tomarla y lo más importante si nos hará felices a nosotros y no a los demás.

En la vida de los emprendedores, de futuros emprendedores y de los que ya tienen un negocio hecho y derecho, es importante caernos, ensuciarnos y levantarnos de nuevo para salir victoriosos cada vez con más aprendizajes. La oportunidad que tomo el día de hoy es la mejor decisión para mi momento de vida. En un mes he aprendido tanto que siento que ya llevo un año trabajando en esto y créanme que las historias no terminan, sólo se acumulan.

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De ama de casa, a emprendedora, a dueña de negocio… ¡esos son huevos!

Todos conocemos historias de emprendedores. Algunos que han emprendido por decisión propia y otros que se vieron forzados por diferentes circunstancias. Estas historias las encontramos a nuestro alrededor y no hace falta voltear a ver a los CEO’s de grandes empresas para sentirnos inspirados y tener un modelo a seguir del cual podamos aprender.

No fue hasta que yo misma decidí emprender, que me di cuenta de cuantos emprendedores había a mi alrededor y sólo los había visto como el tío que hace empaques para comida, el esposo de mi prima que da conferencias o la comadre que hace bordados. Aunque todas las historias me enseñan algo, hay una en particular que siempre me hace pensar “esos son huevos” y es la historia de Marce (la comadre que hace bordados), quien después de haber perdido a su esposo a causa de cáncer, tuvo que tomar la decisión de sacar adelante sus tres hijos de 6, 4 y 2 años. La decisión no fue fácil. La solución más evidente y sencilla era encontrar un trabajo y a su vez encontrar a alguien que le ayudara a cuidar a sus hijos mientras ella trabajaba. Aunque su grupo de apoyo era sólido, después de un mes trabajando como godín, Marce decidió que sus hijos eran más importantes y renunció.

Como a muchos nos ha pasado, la oportunidad de emprender llegó a su puerta por medio de una socia que le ofrecía iniciar un negocio de bordados. Sin pensarlos dos veces, y un poco guiada por la desesperación de hacer algo para mantener a su familia, decidió aventarse a un mundo desconocido de telas, hilos, ponchados y máquinas, de las cuáles no tenía la más remota idea de cómo funcionaban. Después de dos meses de capacitaciones, búsqueda de proveedores y compra de muebles de segunda mano, el negocio estaba listo para empezar a operar; sólo hacían falta los clientes. Poco a poco llegaba la gente y todo indicaba que el negocio iba a continuar creciendo; hasta que 7 meses después, por diferencia de pensamiento y manera de trabajar, las socias deciden separarse por mutuo acuerdo. La separación fue sencilla, dividiendo contablemente el negocio en dos y cada quien por su lado.

Para Marce esto significaba iniciar de nuevo. Buscar un nuevo local que estuviera cerca de su casa y una empleada que se pudiera encargar del changarro mientras ella hacia la parte pesada de buscar clientes; además de tener que ser administradora, mercadóloga, mensajera, niñera, chofer y cocinera, todo en uno. Con un año de altos y bajos, de clientes recurrentes a clientes que no regresaban, y a base de anuncios en la sección amarilla, volanteo, publicidad en revistas y publicidad de boca en boca (o sea marketing en su más pura expresión) Bordados Quality se daba a conocer, los números pasaban de rojos a negros (lo que siempre es un punto de quiebre para cualquier emprendedor) y la comadre puedo respirar un poco.

Los aprendizajes forzados (aquellos que nos damos cuando nos estampamos de cara contra un problema) hicieron su aparición en Bordados Quality tres años después, cuando los clientes dejaron de llegar y el negocio estuvo a punto de cerrar. Marce tuvo que ingeniárselas y lanzó un nuevo producto: unas cajas de madera con aplicación de bordado en la tapa. El negocio resurgió como el ave fénix de las cenizas. De ahí en adelante, los aprendizajes han continuado y los clientes han seguido llegando.

Catorce años después de haber conocido su historia, decidí preguntarle por que no hacía crecer su negocio, compraba más máquinas, alquilaba un local más grande y aumentaba su producción de bordados. La respuesta fue clara: no estaba dispuesta a sacrificar el balance entre su vida y el trabajo. Desde el día en que tomo la decisión de renunciar a su trabajo godín, Marce estaba convencida de que primero venían sus hijos y luego todo lo demás. Con cada pedido grande o urgente, tomaba la decisión de dejar pasar el trabajo (arriesgándose a perder al cliente) para evitar trabajar bajo presión durante horas extras y no poder llegar a casa a revisar tareas, dar de cenar y soltar uno que otro regaño. Al día de hoy, Marce abre y cierra su negocio a la misma hora, va a comer a casa y no trabaja los fines de semana (claro, que en 14 años seguro habrá alguna excepción); se encarga de sus hijos (y los sigue regañando), se volvió a casar y todavía tiene tiempo para tomarse una café o ir a un club de lectura con su comadre.

La historia de Marce es la historia de una mujer emprendedora que por circunstancias ajenas a ella, se vio orillada a tomar una decisión que cambiaría su vida. Ha vivido situaciones de machismo al tener que estar en una industria que sólo era de hombres y en más de una ocasión le han querido ver la cara únicamente por ser mujer. Tuvo que aprender sobre administración, recursos humanos, marketing, ventas y finanzas para consolidar un pequeño negocio que seguirá siendo pequeño por decisión propia y no por falta de ganas o recursos. Seguramente que las cosas no han sido siempre miel sobre hojuelas y en más de una ocasión pensó en tirar la toalla (aunque no se lo confesara a nadie) pero mi recuerdo siempre va a ser el de una mujer, con tres maravillosos hijos, que nunca dejo de sonreír por más fea que estuviera la situación.

Su historia me llena de emoción, me inspira a luchar en momentos adversos y me enorgullece poder tener una mujer más en mi vida que me enseña a luchar contra los retos y a lidiar con el desmadre de emprender siempre con una actitud positiva.

Puedes visitar Bordados Quality en Las Flores #2, Colonia Azteca en Toluca, Edo. de México y en el teléfono (722) 217 2484.

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Lo más difícil de emprender es no perder la cabeza en el intento

Si tuvieras la oportunidad de mudarte a cualquier ciudad del mundo ¿harías lo mismo que estás haciendo ahorita o querrías hacer las cosas diferente? ¿Estarías dispuesto a empezar un nuevo proyecto, desarrollar un nuevo negocio o explorar una nueva actividad? La verdad es que es muy fácil pensar que si decidimos cambiar de ciudad, estado o país, las cosas van a ser diferentes o que al renunciar a tu trabajo y volverte emprendedor va a ser más fácil que soportar la monotonía de un trabajo godín. A pesar de que estas cosas son ciertas, (eventualmente tener tu propio negocio es mejor que estar en una oficina más de ocho horas al día y vivir en otra ciudad se volverá una experiencia divertida) debemos de ser consciente de que antes de llegar a ese punto hay que esforzarnos y tener la dedicación y determinación de hacer que las cosas funcionen.

Pensar que las cosas mágicamente cambian sólo por haber dado un gran paso, es una idea equivocada que todos hemos tenido. Idealizamos tanto ese cambio, que cuando las cosas no salen a la primera sufrimos una gran decepción, haciéndonos perder el enfoque de lo que queremos y pensar que no fue una buena idea después de todo. Muchos factores entran en juego al salir de nuestra zona de confort y cambiar nuestro estilo de vida, cualquiera que este sea, y la paciencia es un elemento clave que debemos tener presente todos los días. Paciencia para darnos cuenta que los cambios toman tiempo, paciencia para aprender una nueva habilidad, adquirir un nuevo conocimiento o simplemente para adaptarnos a un nuevo entorno. La paciencia es importante para cumplir con nuestra meta, objetivo o proyecto, simplemente por que las cosas no suceden en un abrir y cerrar de ojos.

Cuando vemos a nuestro alrededor a personas que están trabajando en una cafetería pensamos “Yo quiero ser esa persona que puede estar trabajando en una cafetería a medio día y no tener que preocuparme por nada” o al señor que está sentado en un sillón (en esa misma cafetería) leyendo un libro y tomando un café nos decimos a nosotros mismos “Cuando sea grande quiero ser como él”. Lo que no vemos es que la persona que esta trabajando en esa cafetería ha pasado semanas, meses o incluso años trabajando en un proyecto independiente, teniendo que sacrificar muchas cosas para llegar a trabajar tranquilamente en esa cafetería (si es que está trabajando tranquilamente); y no vemos que el señor de más de 60 años, probablemente trabajo durante 40 para hoy poder estar sentado leyendo su novela de misterio. Estar en contacto con estas personas (aunque sea de lejos) y con el constante bombardeo de información en nuestras redes sociales, podemos perder el enfoque de lo que realmente queremos lograr y regresar al status quo.

En lugar de compararnos con nuestra competencia, amigos, mentores o con quien sea, pensemos que nosotros también tenemos la capacidad de lograr nuestras metas y de vivir la vida que queremos. Dejemos de pensar en como lo vamos a hacer y empecemos a hacerlo; podemos empezar por tomar un curso o unirnos a un evento para conocer nuevas personas que nos puedan inspirar y de las cuáles podamos aprender algo. Seamos auténticos y dejemos de querer hacer las cosas como las hacen los demás y hagámoslas como nosotros las queremos hacer. Dejemos de tener prejuicios sobre nuestro trabajo y mantengámonos fieles a nuestras ideas, valores y convicciones. Si hacemos las cosas con amor y dejamos atrás la idea de cómo se tienen que hacer, vamos a poder transmitir a nuestros clientes, consumidores y demás personas a nuestro alrededor la pasión con la que hacemos lo que hacemos. Dejemos de ser sistemáticos y salgamos de nuestra propia estructura mental para lograr nuevos y mejores resultados.

Hoy, mientras caminaba a una nueva cafetería para escribir este post, pensando en todo lo que quería decir y como lo quería decir, me cruce con un ciclista que traía sus audífonos puestos cantando a todo pulmón. Pasó rápidamente enfrente de mi, pero durante ese segundo me di cuenta que él tenía dos opciones, (1) manejar su bicicleta esquivando coches y mentando madres ó (2) cantar sin importar quien lo escuchara o si cantaba bien y tener un camino agradable. Claramente eligió la segunda y con eso alegró mi día, haciéndome pensar que las opciones las tenemos nosotros y sólo está en nosotros elegir la opción adecuada. ¿Queremos ser los que se quedan estancados en el “mañana lo hago” o queremos salir en nuestra bicicleta a cantar sin importar quien nos escuche? Hacer las cosas de manera diferente, traerá resultados diferentes; así que cámbiate de ciudad, renuncia a tu trabajo, canta en tu bicicleta, recordando que no va a ser fácil, pero valdrá la pena. Sé lo que quieras ser, haz lo que quieras hacer, pero hazlo con pasión y las cosas llegarán; no hoy, no mañana y puede que no lleguen hasta después de mucho tiempo, pero cuando lleguen, sabrás que lo haz hecho bien.

Photo by Clark Tibbs on Unsplash

 

 

De ingeniero a creativo full-time: el camino que me ha traído hasta aquí.

¿Dónde estás leyendo esto? Podría ser en un café, en la escuela, en la oficina, hasta en el baño. No importa donde, lo que importa es que una serie de eventos y decisiones en tu vida se acomodaron de tal forma que pudieras estar justo aquí leyendo justo esto.

Y también fue así como un montón de pasos en mi camino me trajeron a estar escribiendo esto aquí y ahora. Eventos afortunados que van desde conocer a alguien hasta cambiar radicalmente de profesión.

Mi título profesional presume fuerte y claro que mi alma mater me reconoce como Ingeniero Industrial y de Sistemas. Escuché a más de una (o mil) personas referirse a mí con el odioso “Inge” durante los 5 años siguientes al término de mi etapa universitaria. No me malinterpreten, amo ser ingeniero y no me arrepentiría jamás de haber estudio esa carrera; digo “odioso” porque no me gusta ese short name para una palabra que representa una parte enorme de lo que soy y que además me costó (bueno, a mis papás) una buena lana y unos maravillosos 4 (+) añitos invertidos. Se dice ingeniero, aunque prefiero un millón de veces que me hablen por mi nombre.

En fin, el punto de que soy ingeniero queda claro, el que puede resultar confuso es cómo hoy después de 9 años mucha gente a mi alrededor juraría que soy mercadólogo, comunicólogo o trunco de alguna carrera afín. Tal vez el hecho de haber tomado una decisión de esas que mis amigos gringos le llamarían a leap of faith y dejar mi trabajo como ingeniero en una empresa automotriz alemana para dedicarme de lleno a mi propia empresa que nada tenía que ver con ese mundo que dejaba, tenga algo que ver con eso.

2014 fue el año en el que dejaba a un lado mi seguridad financiera y esa carrera corporativa que había estado construyendo en mi empleo Godín, para darle forma a un sueño que había empezado algunos años antes.

Mayo 04 de 2001 a las 6:29 PM, la fecha en la que descubrí que quería dedicarme a algo que involucrara usar al máximo mi creatividad. Ok, falso, obvio no me acuerdo de la fecha y hora exacta, pero si recuerdo dos palabras: SWEET NOVEMBER, una película que nada tiene que ver con este tema pero que en sus escenas iniciales presentaba a Keanu Reeves como el creativo de alguna agencia de publicidad completamente obsesionado por encontrar el tagline perfecto para vender hot dogs. El wey era nefasto cabe aclarar, pero independientemente a eso, verlo pasar día y noche explorando cada rincón de su mente tratando de darle forma a sus ideas despertó algo en mí. ¿Había una forma de ganarse la vida ideando locuras? Sonaba bien.

Tal vez en alguna nota futura les platicaré el por qué si había tenido esa epifanía a tiempo de lo que quería hacer profesionalmente, en el último minuto cambié mi carrera de Mercadotecnia a Ingeniería. El punto a rescatar de esta historia es que ese fue uno de esos eventos de los que platicaba antes, que me llevarían a hacer lo que hice después de mi vida Godín: montar mi propio negocio en forma de agencia de publicidad.

¿Así de fácil? ¿De la noche a la mañana ya era emprendedor? Creo que había empezado a serlo desde antes.

¿Entonces esto significa que emprendedor sería un mejor título para portar en mis tarjetas de presentación?. Según Reid Hoffman (les ahorro la googleada, es el cofundador de LinkedIn), un emprendedor es aquel que se avienta de un barranco y construye un avión durante la caída. WHAT? Tal vez si hubiera leído esa definición antes de decidir volverme emprendedor le hubiera dado una pensada más, pero desde mi punto de vista, esta es la definición más acertada que podrás encontrar.

Creo muy firmemente que emprender es más que crear tu propio negocio. Para mí, emprender es tener ese deseo constante de darle forma a tus habilidades y pasiones para crear con eso algo que pueda ayudarte a alcanzar tus más grandes sueños personales y profesionales. Algo que le aporte valor a tu vida y a la de los demás. Es saber bien lo que quieres y lo que no quieres hacer, tomar tu mochila llena de lo que has aprendido en el camino, y aventarte al vacío para construir el mejor avión posible.

No fue casualidad que más de 10 años después de aquel “yo quiero hacer eso” que descubrí en Sweet November, hoy me encuentre inmerso en el mundo del marketing y la creatividad, pero mis primeros esfuerzos de emprendedor no habían empezado ahí. En la prepa tuve otro de esos eventos en mi vida que me han traído hasta aquí, y fue tomar un curso de diseño gráfico.

Siempre me ha apasionado el dibujo y el diseño, justamente áreas que involucran la creación de algo a partir de ideas, y fue en parte eso que me llevó en el 2012 a un intento completamente fallido por emprender con una empresa de diseño gráfico, pero que eventualmente fue lo que pintó el camino para transformarse en la agencia de publicidad por la que renuncié a mi trabajo como ingeniero y de la que he aprendido tanto. Ven, todo se conecta poco a poco para llevarte a dónde quieres estar, sólo que es como decía Steve Jobs, no puedes conectar los puntos viendo hacia adelante, solo podrás conectarlos viéndolos hacia atrás; así que tienes que confiar en que los puntos se conectarán de alguna forma en tu futuro.

¿Conociste a alguien con quien compartes sueños y metas? ¿Te tocó trabajar en un lugar en el que no te gusta? ¿Viajaste de pronto a algún lugar que no tenías planeado? Puntos, puntos, puntos.

Después de varios tropiezos y éxitos, hoy sigo creando cosas, dentro y fuera de mi agencia, sigo inventando y conectando mis puntos, y puedo decir que me encuentro en el ojo del huracán de todo lo que todavía viene en mi camino como emprendedor; sigo buscando esas nuevas formas de crear más; de usar mejor mis ideas.

Si quieres emprender, no busques crear un negocio, busca la mejor manera de explotar tu pasión. Tener tu propio negocio no se trata de poder hacer lo que quieras cuando quieras, se trata de poder hacer lo que más disfrutas hacer y para lo que eres realmente bueno. El dinero va a llegar si encuentras esa fórmula y le dedicas el tiempo y el esfuerzo necesarios, pero que no sea tu principal motor.

Hoy más que emprendedor me considero un creativo full-time. Disfruto usar mi creatividad para inventar nuevas formas de comunicar mensajes para mis clientes en la agencia, pero también fuera de ella disfruto usar esa creatividad para idear nuevas formas de decirle al mundo lo mucho que puedo y quiero hacer.

En mi parte de emprendedor, creo que me he forjado a la mala, tomando caminos que parecerían más largos de lo normal y equivocándome más veces de las que me gustaría aceptar aquí, pero también puedo decir que poco a poco he ido dando los pasos que me tocaban dar para poder alcanzar en algún momento, ese punto ideal en el que mi pasión se encuentre con mi profesión. Todos los pasos que he dado, acertados o no, han sido los necesarios para poder ir despejando este camino que estoy recorriendo hoy, y que es un camino que me emociona poder seguir descubriendo.

Así que si estás leyendo esto, es justo que te enteres que el camino de emprender no es fácil, nada fácil, pero que si confías lo suficiente en tus habilidades y en tus pasiones, va a ser un camino que valdrá muchísimo la pena recorrer. Hazle caso primero a las señales que la vida te va dando, a los puntos, a tus skills y a todo eso para lo que eres bueno. Dice Gary Vaynerchuk que tienes que entender tu propio ADN, y no hacer cosas sólo porque otros como él, como Steve Jobs o como Mark Cuban lo han hecho, tienes que conocer tu propia marca y mantenerte fiel a ella. Es lo mejor que podrás hacer si quieres salir triunfante en este desmadre emprendedor que algunos elegimos saborear.

AUTOR

Luis González

Ser creativo es la mejor excusa para estar un poco loco. Apasionado del Marketing y la Publicidad. Director Creativo en The Capital Advertising. No se bien a dónde voy pero sígueme si quieres. Instagram & Twitter: @TheCapitalLuis

¿Cuánto cobro por mi trabajo?

“Oye ¿y cuesta muy caro?”, “Me gusta tu propuesta, pero ahorita no tengo mucho dinero”, “¿No me puedes hacer un descuentito?”. Si has tomado la iniciativa de iniciar un negocio o de convertirte en un trabajador independiente, seguramente has escuchado estas frases más de una vez. Cuando vas empezando y necesitas comenzar a vender, es cómo una patada en los huevos (disculpen, pero no hay otra manera de decirlo) que un cliente potencial te diga que le estas cobrando mucho o que te intenten bajar el precio por que el primo de un amigo lo hace más barato, haciendo que nos replanteemos si el precio es el correcto.

Uno de los principales dilemas al que nos enfrentamos cuando somos emprendedores o hacemos trabajo de freelance es ponerle precio a nuestro trabajo, en donde la duda siempre es si el producto o servicio es muy caro o barato o si la gente lo va a comprar. Escuchamos muchos comentarios sobre el costo que debería de tener, experiencias de otros emprendedores en donde bajaron el precio y empezaron a vender más; pero la pregunta más útil es ¿tu trabajo lo vale?. Si la respuesta es no, mejor piensa en regresar a trabajar a una empresa o intenta emprender otro negocio. Si la respuesta es si, debes de encontrar el precio que mejor funciona para ti y tus necesidades.

¿Cuánto cobro?

Lo primero que hay que hacer, es estar seguros de que es lo que estamos ofreciendo y que beneficios tendrá nuestro cliente al contratarnos a nosotros y no a nuestra competencia. Muchas personas se fijan en los estudios, certificaciones y diplomas que nos acrediten como “expertos” en algún tema, únicamente para que puedan estar seguros de que sabemos de lo que estamos hablando. Hoy en día, la experiencia cuenta tanto como cualquier papel que diga que sabes de algún tema, por lo que es más importante demostrar tu experiencia con proyectos similares al que te están solicitando para poder validarlo.

Poder justificar tu experiencia y el porqué cobras lo que cobras no sirve de nada si no le ponemos un precio a lo que estamos haciendo, e invariablemente nos preguntamos ¿cuánto vale mi trabajo?. Existen varios elementos que hay que tomar en cuenta para responder objetivamente esta pregunta:

  • Cuánto quieres ganar: Empieza por cuanto ganas ahorita en tu trabajo y si es alcanzable en un inicio. Todos queremos un súper sueldo, pero hay que ser realistas y poner la cantidad que nos gustaría ganar para salir tablas y poder seguir teniendo el estilo de vida que queremos.
  • Impuestos: Tu sueldo neto en cualquier trabajo es con lo que te quedas, por lo que tienes que tomar en cuenta los impuestos que debes de pagar como independiente (Persona Física con actividad Empresarial) que incluyen el IVA (16%) e ISR (depende de los ingresos que tengas, puedes revisar la tabla para cálculo de retenciones en la página del SAT).
  • Competencia: Conoce lo que cobran otros profesionales que ofrezcan un servicio igual o similar al tuyo para saber cual es el estándar de la industria. Este precio lo puedes modificar dependiendo de los servicios adicionales que ofreces y de tu experiencia profesional.
  • Analiza: ¿Tu pagarías esa cantidad por ese servicio? La respuesta inmediata es si, pero después de analizarlo un poco esta respuesta puede cambiar. Analiza si tú fueras alguien interesado en ese servicio y con esas condiciones, si lo pagarías. Si la respuesta es sí, prosigue a preguntarle a tu mercado meta si ellos lo pagarían. Si la respuesta es no, haz algún cambio para llegar al precio ideal.
  • Pregunta: No hay nada mejor que preguntarle a tu mercado meta. No es necesario realizar una investigación de mercado a detalle para saber lo que piensa tu cliente potencial del precio de tu servicio, pero te darás una idea de si es viable o no.

Además de estos elementos a tomar en cuenta, también recuerda lo siguiente:

  • Confía en ti y en lo que estas vendiendo, así llegarás más lejos.
  • Si es posible, pregúntale a tu cliente el presupuesto con el que cuenta o cuanto estaba dispuesto a gastar y ajusta como sea necesario.
  • Si regatean demasiado, déjalos ir. No vale la pena luchar por un cliente que no esta dispuesto a pagar por el valor de tu servicio; además de que puede convertirse en una pesadilla para pagar
  • Si el primer cliente no quiere pagar lo que vale tu trabajo, no te preocupes, él no era parte de tu mercado meta. Los que lo son, lo pagarán.
  • Cobrar lo justo por tu trabajo es muy importante. Aquellas empresas o negocios que no cobran por un servicio se llaman ONG’s y tu no eres una de ellas (por lo menos por ahora).
  • Los precios especiales para amigos y familia no existen (a menos de que sea parte de tu estrategia). Y sí, ellos también tienen que pagar.

Una vez que eches a andar la rueda de las ventas, vas a poder identificar lo que funciona y lo que no al realizar un cotización; conocerás mejor a tus clientes (los que regatean y los que no) y encontrarás la mejor manera de transmitirle a tu cliente el valor de tu trabajo. No tengas miedo de regalar una muestra de tus servicio (una hora de asesoría, una mini sesión de fotos o una consulta); es como comprarse unos pantalones, hasta que no te los pruebas no sabes si te quedan bien o no … pero una vez que sabes cuales te quedan bien, siempre regresas por ellos.

Photo by Ramiro Mendes on Unsplash

Cómo aprovechar el nuevo algoritmo de Facebook

¿Cuándo fue la última vez que le diste like a una pagina en Facebook? ¿Cuándo fue la última vez que viste una notificación de esa página en tu newsfeed? Seguramente no lo recuerdas por la gran cantidad de información que vemos cada día en tan sólo unos minutos; desde la foto alegre de nuestros amigos, la notificación de algún grupo que nos ayuda con el tráfico, las últimas noticias y la publicidad pagada nos llegamos a perder muchos artículos, imágenes o videos de marcas que nos gustan. Esto no solo sucede por que tenemos muchos amigos en la famosa red social, sino por el algoritmo que ésta utiliza para mostrar las notificaciones a sus usuarios. Para no entrar en tanto detalle de como funcionaba, vamos directo al grano: el pasado 11 de enero Mark Zuckerberg hizo el anuncio (obviamente por medio de Facebook) sobre el nuevo cambio en el algoritmo, el cuál busca regresar a las bases sobre las cuáles fue creada la red social y acercar a las personas.

Esto suena muy romántico, y lo es, pero no tanto para las marcas. Con el cambio en el algoritmo, y para continuar con su filosofía, Facebook ha decidido dar prioridad a las publicaciones de amigos y familiares antes que a las publicaciones de las marcas; además de que se buscará generar conversaciones e interacciones entre personas y no entre personas y marcas. Aunque puede sonar maravilloso para algunos, las marcas tendrán que hacer un trabajo más arduo para conseguir la atención de sus seguidores bajo las nuevas reglas del algoritmo o arriesgarse a ser penalizados (es decir, que las publicaciones únicamente aparezcan cuando se pague por promocionarlas).

La pregunta que muchos nos hemos hecho es ¿y esto como nos afecta a los emprendedores? Los que hemos iniciado un negocio o una empresa lo primero que pensamos es en estar en línea; en abrir un sitio web, estar en redes sociales y que todo el mundo nos conozca. Esta idea es buena, pero como muchos mercadólogos y creativos les podrán decir, estar en estas plataformas sin una estrategia no nos lleva a ningún. No estamos hablando de tener un gran presupuesto, de contratar influencers o de pagar publicidad en línea, estamos hablando de saber comunicar nuestra esencia, hablar el idioma de nuestro mercado meta e inspirar a nuestros seguidores con nuestro producto o servicio. Esto no se logra con subir un post diario a Facebook, tres tweets al día o un video en Instagram, esto se logra generando contenido que enamore y atraiga a nuestros clientes actuales y potenciales; se logra creando estrategias para hacerle llegar la información correcta en el momento correcto a nuestros seguidores, pero sobre todo explotando nuestra creatividad para pensar fuera de la caja.

Y aquí es en donde se pone bueno, por que como a todos los emprendedores nos ha pasado, tenemos que lograr más con menos. Para que nuestras publicaciones puedan tener alcance en Facebook, les recomendamos lo siguiente:

  • Crea contenido que promueva una interacción entre tus seguidores o con otras personas.
  • Inicia una conversación, relaciónate con tus clientes y seguidores, haz preguntas y fomenta las respuestas. El objetivo principal es hacer que las personas se relacionen con tu contenido a tal grado que quieran ser parte del mensaje y lo compartan con los demás.
  • Ponte tu gorro creativo y aprovecha los distintos formatos de contenido. Haz infografías, imágenes, videos y quítate la pena y empieza a hacer videos en vivo, estos serán bien recibidos en a red social.
  • Evita por cualquier motivo pedir likes, hacer votaciones o pedir explícitamente que se comparta la publicación. Esto se penalizará y tu publicación no llegará a tus seguidores.
  • ¡Diviértete! Eso es siempre lo más importante, haz contenido, arriésgate y ve que es lo que mejor funciona para tus seguidores y replícalo.

La fórmula exacta para triunfar en redes sociales no existe, pero lo que si funciona es ser auténticos. No le temas a esta nueva actualización; al contrario, potencializa tu ventaja competitiva, haz una estrategia digital que incluya marketing de contenidos, e-mail marketing y no sólo redes sociales, y enséñale al mundo de que están hechos los emprendedores.

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¿Por qué nos cuesta la cuesta de enero? 

Estamos empezando el año. Nos sentimos motivados, emocionados y estamos seguros de que el 2018 será mejor que el 2017 … hasta que nos damos cuenta que nuestra cartera está un poco (o mucho) más vacía. Llegando enero las vacaciones se acabaron, el regreso a la realidad es inminente y con ella viene el hacer cuentas de los gastos que tuvimos durante las fiestas decembrinas, así como empezar a pagar algunas de esas deudas. A este fenómeno (que todos conocemos) se le llama “La cuesta de Enero” y recibe ese nombre por que es cuando nos apretamos un poco más el cinturón, nuestros gastos disminuyen y esperamos recuperar pronto nuestra liquidez financiera. Si fuera por nosotros, se le conocería como cuesta de enero por que cuesta llegar a la primera quincena del año.

La cuesta de enero del emprendedor

Para los emprendedores este fenómeno es conocido, pero no exclusivo del mes de enero. Los emprendedores nos vemos afectados por las bajas de ventas en diferentes puntos del año y éstos varían dependiendo de la industria, el producto o servicio que vendamos y de la temporalidad que éste tenga. A esto lo llamamos la temporada de vacas flacas, en donde, si se tiene una buena administración financiera, se podrán cubrir los gastos sin sufrir en el intento y viviremos otro mes para contarlo. Existen muchas maneras de superar la cuesta de enero o la temporada de vacas flacas, pero lo que es cierto es que mientras dura, es difícil mantener el optimismo de que lograremos ver la luz al final del túnel.

Las grandes empresas tienen grandes equipos que se encargan de conocer la salud financiera del negocio, la distribución del dinero y más importante los gastos, ventas y cuentas por cobrar. Existen carreras universitarias dedicadas a estos temas y tener el conocimiento completo no es algo que se pueda aprender de la noche a la mañana. Esto, para un emprendedor, una PyME o un freelance resulta abrumador. La mayoría de nosotros tiene un contador que se encarga de llevar las finanzas de nuestro negocio y en el que confiamos plenamente (por una módica cantidad) mes con mes; pero aún así hay que tener una idea básica de lo que está sucediendo con nuestro dinero. Esto no es exclusivo de los emprendedores o empresas, nos pasa a todos con nuestras finanzas personales.

Plan financiero personal

La cuesta de enero cuesta por que no estamos acostumbrados a organizar nuestras finanzas. Para evitar que la cuesta de enero se convierta en la cuesta del año o que la temporada de vacas flacas se convierta en ya no tengo dinero, primero hay que saber como administrarnos de manera personal. Antes que cualquier otra cosa hay conocer nuestro estado financiero actual: cuanto dinero tenemos y cuanto dinero debemos. Partiendo de ahí podemos identificar los tres principales conceptos para nuestra administración financiera:

1. Ingresos. En palabras sencillas es el dinero que recibes por tu trabajo. Lo puedes recibir por quincena, al mes o si eres emprendedor en parcialidades. Sin importar la frecuencia o fuentes de ingreso, identifica el total por mes.
2. Gastos fijos. Justo como nos lo dijeron en alguna clase, son todos aquellos gastos que no varían mes a mes. El internet y T.V. de paga son gastos fijos y el gasto del celular depende de si se tiene como prepago o por recarga.
3. Gastos variables. Estos son los que si varían. Los gastos de servicios (agua, luz y gas) se consideran gastos variables por que se contabilizan dependiendo su uso y en el caso de la luz se hace de manera bimestral. Ojo, si eres emprendedor ¡no olvides apuntar los impuestos!

Para que sea más fácil, haz una lista de todos los ingresos y gastos que tienes de manera personal; no olvides incluir aquellos generados por actividades de entretenimiento y ocio como salidas al cine, a cenar, viajes o hasta regalos que tengas previsto dar en un futuro cercano. Otros gastos que muchas veces se nos olvidan contabilizar son los gastos hormiga que se presentan en forma de una torta de tamal, un cafecito para el desayuno, la comida inesperada del trabajo o la bolsa de papas para matar el hambre.

Se constante al anotar cuales son tus gastos y se más consciente de lo que gastas, en que lo gastas y cuando lo gastas. Antes de comprar piensa en si es algo necesario o si puede esperar, y siempre recuerda la regla de oro: No gastes más de lo que tienes (por más tentadora que sea la oferta de algo que no necesitas a 36 meses sin intereses). Al finalizar enero te darás cuenta cuáles son tus gastos, podrás descartar aquellos que no son indispensables e iniciaras el año con el pie derecho. ¡Ah! y como todo desmadre tiene un lado positivo, recuerda ahorrar una porción de tus ingresos para reinvertir en tu negocio o para darte un gustito de vez en cuando.

Para que la cuesta de enero no te cueste, descarga esta plantilla y ¡empieza a organizarte!

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Este año es el bueno: como cumplir tus propósitos de año nuevo.

Estamos a 3 días de terminar el 2017. Tres días que representan un cambio, un nuevo ciclo y una nueva oportunidad. La mayoría de nosotros pensamos en el año nuevo como un símbolo para tomar lo bueno, dejar atrás lo malo, cambiar de página y empezar otra vez. Este cambio trae consigo los muy aclamados y muy poco cumplidos propósitos de año nuevo. Hemos querido dejar de fumar, hacer más ejercicio, comer más saludable y viajar más. Llevar una vida con menos estrés y ganar dinero extra también se encuentran en los primeros lugares de la lista y si eres emprendedor, la lista varía un poco y los propósitos se relacionan al bienestar del negocio.

El 1 de enero, después de haber librado la posible asfixia por meternos todas las uvas a la boca, estamos motivados, con toda la energía para cumplir con cada uno de los propósitos que nos hicimos y esperando sacar lo mejor del nuevo año. Como a muchos nos ha pasado, para febrero la lista de propósitos ha avanzado muy poco y pensamos que un propósito cumplido en 11 meses es más retador. Y así transcurre otro año, en donde nos dejamos llevar por la corriente, el día a día, la monotonía y esperamos a que llegue otro año para hacer borrón y cuenta nueva.

Desde que empecé con la consultoría (y desde que trabajaba de godín), mi mundo se ha basado en objetivo y metas que hay que alcanzar sin importar si quedan tres días u once meses para cumplirlos. Después de un aprendizaje que me cayó como balde de agua fría, me di cuenta que identificar mis propósitos personales y profesionales no debía de ser una causa de estrés, sino una fuente de gratificación y logro (además de hacerme crecer como persona). A diferencia de los objetivos laborales, los propósitos y objetivos personales tienen un mayor peso simplemente por el hecho de que somos nosotros contra el mundo; el reto es nuestro y cumplirlos nos hará sentir como superhéroes.

Cómo cumplir los propósitos de año nuevo

En la vida como en los negocios, puede resultar abrumador  cumplir con nuestros propósitos por muchos factores tanto internos como externos que nos pueden hacer caer en un espiral de procrastinación que termina por desmotivarnos. Afortunadamente, existen distintas maneras de lograr lo que nos proponemos y generar un círculo virtuoso que nos lleve a mantenernos motivados y a sentirnos mejor con nosotros mismos.

No importa si eres emprendedor, catedrático o godín, estos consejos te ayudarán a hacer que este año sea diferente y no dejar intacta la lista de propósitos.

1.- Elige propósitos reales. A veces nos vemos muy ambiciosos y nos ponemos propósitos u objetivos de negocio que por más maravillosos que puedan ser no los podremos cumplir ya sea por falta de tiempo, estructura o simple y llanamente falta de ganas. Entre más sencillo y alcanzable sea el objetivo, más fácil será motivarnos e ir por más.

2.- Divide el propósito en acciones sencillas. Así como lo lees. Por ejemplo: tu propósito es iniciar un nuevo negocio, pero antes de empezar a vender debes de realizar otras actividades (definir el nombre, crear la identidad de marca, conocer a tu mercado, entre muchas otras cosas), antes de poder poner la cereza en el pastel. Si cada una de éstas las divides hasta que se conviertan en tareas fáciles de cumplir, podrás ir tachando la lista más rápido y te motivarás a alcanzar el propósito más grande que es tener un negocio.

3.- Busca apoyo. No quiero decir que salgas a buscar a alguien que te ayude, porqué los propósitos son algo personal, pero si tienes un mentor, un guía o un grupo de apoyo que te motive para seguir adelante, será mucho más sencillo llegar a la meta.

4.- Crea un sistema de recompensas. Los incentivos son estímulos positivos para hacer algo mejor, para terminarlo más rápido o como motivación. Si ya dividiste el propósito en acciones más pequeñas, crea un incentivo para cuando termines cada una de éstas. Puede ser algo tan sencillo como comerte tu postre favorito, comprarte los zapatos de temporada o irte de viaje.

5.- Los propósitos no se crean ni se destruyen, solo se transforman. Si llevas todos los años con el mismo propósito y sigues sin cumplirlo tienes de dos, o ya te pones las pilas para cumplirlo o ¡lo modificas!. Nada en la vida está escrito en piedra y si a la mitad del camino ves que no esta saliendo como lo planeabas, cambia tu estrategia. Es mejor hacer una modificación que se ajuste al momento por el que estamos pasando, que estar frustrados por no conseguirlo. Ojo, esto no quiere decir que el 31 hagas tu lista de propósitos y el primero de enero ya los estés cambiando. En caso de que lo requieras modifica tiempos, cantidades, ingresos, números o lo que sea necesario para que al final del año te sientas orgulloso de todo lo que lograste.

6.- Escríbelos. Puede sonar muy simple, pero tener un recordatorio visual hará que no se te olvide que es lo que quieres lograr y porqué.

Ahora si, aprovechemos estos tres días para cargarnos de energía positiva y demos el paso hacia el 2018 con la mejor versión de nosotros mismos. Dejemos a un lado los pretextos y las excusas para no cumplir con nuestros propósitos, seamos más fuertes para afrontar las situaciones que nos cuestan trabajo y más pacientes para alcanzar todo lo que nos propongamos.

Les deseo un buen fin de año y un 2018 lleno de todo lo que su corazón desea, incluidos todos los desmadres de ser emprendedor.

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Los 10 regalos ideales para un emprendedor

Es la época de dar y recibir. Damos y recibimos amor, buenos deseos, agradecemos por un año que termina y esperamos lo mejor para el año que comienza. Aprendemos, crecemos y reflexionamos sobre lo bueno, lo malo y el desmadre que pasamos como emprendedores, con esperanza de que el desmadre se mantenga en orden por lo menos durante la primera mitad del año.

Todo esto suena muy romántico y, aunque no deja de ser cierto, también es la época en la que damos y recibimos regalos. Encontrar el regalo ideal para cada persona en nuestra vida no es fácil; por eso, y para que no acabes regalando otro suéter (hay que aceptarlo, todos lo hemos hecho), te comparto la lista de regalos ideales para un emprendedor.

Estos regalos, además de ser útiles, serán muy bien recibidos.

  1. Funda para computadora. He escuchado a más de una persona agradecer que tiene una funda para su computadora y en lo personal, lo agradezco después de que un día de trabajo arduo y cansado aventé la mochila con todo y computadora. La computadora no sufrió daños, pero la carcasa no la pasó tan bien; desde ese día ya no pienso tener mi computadora al desnudo. Yo tengo una Incase, pero existen muchas otras opciones que varían dependiendo de la computadora y el modelo.
  2. Disco Duro externo. Ya no tenemos la computadora del trabajo y después de tener que invertir en la que consideramos que es la mejor, siempre existe la posibilidad de que algo falle o que sea secuestrada por aliens que quieren conquistar el mundo. La computadora se puede reemplazar, pero la información es lo más importante. Yo uso un disco duro externo de 1TB, para poder hacer el respaldo completo de mi información (¡incluidas todas mis fotos!)
  3. Batería externa. Entre visitas a clientes, revisar el correo, subir una foto a Instagram o hacer una publicación en Facebook, la batería del celular se acaba (y si tienes un iPhone con iOS 11 peor). Mi mamá siempre decía que un celular sin batería no sirve de nada, así que para no hacerla enojar a ella ni a los clientes, mejor tener una batería externa para las ocasiones en las que no podemos parar a cargar el teléfono. (Como observación hay que cargar la batería, si no es un poco inservible). Yo opté por una Mobo con duración de dos cargas, de tamaño mediano que cabe en cualquier lado y no es nada molesto.
  4. Libreta. Uno de los mejores consejos que recibí de mi jefa fue que a toda reunión fuera con una libreta y una pluma (las fuera o no a usar), ya que por lo menos me vería intelectual e interesada (aunque sólo una de estas aseveraciones fuera correcta). Desde ese momento no he dejado de hacerlo. Hay de libretas a libretas, y de las más cool que he visto son las Moleskine; están padres, son fáciles de guardar y eleva nuestro nivel de sofisticación en un 100%.
  5. Agenda. Este es uno de los regalos clásicos de la época, pero para un emprendedor una agenda es su brazo derecho. Sí, ya existen las agendas electrónicas y el teléfono mismo te ayuda a programar y recordar todas las reuniones y eventos sociales a los que tenemos que asistir; pero nada le gana a una agenda tradicional (es igual que con los libros electrónicos, la versión en físico es mejor). Mis favoritas son las agendas formato esquela, con el calendario de la semana en una página y otra página para notas.
  6. Libro para colorear. Estos libros para adultos ya son toda una moda (una muy buena) y desde mi punto de vista muy productiva. Además de darnos unos momentos de relajación, motiva nuestra creatividad. Hay de todos tamaños, colores y sabores, así que por opciones no paramos (Splendid Cities está increíble). No olvides incluir algunos colores o rotuladores (se ve más bonito) para complementar este regalo Zen.
  7. Audífonos. Los emprendedores somos valientes, fuertes, determinados y en muchas ocasiones introvertidos. Una de nuestras actividades favoritas es ir a una cafetería a trabajar y que nadie nos moleste; no por que seamos antisociales, pero por que nos metemos en nuestro pequeño mundo y no salimos hasta que tenemos que ir al baño. Este mundo en el que nos sumergimos, está lleno de trabajo y música, por eso unos audífonos son el regalo perfecto para no molestar a los que están a nuestro alrededor.
  8. Pasión por emprender. Fue el primer libro que leí cuando decidí emprender. Algunas cosas las sabía, otras las intuía y muchas otras no tenía ni idea; me ayudó a tener una mejor perspectiva de lo que es ser emprendedor, por donde iniciar y de él saque grandes consejos que hoy en día sigo aplicando. No importa en que etapa de emprendimiento nos encontremos, este libro nunca debe dejar nuestra mesita de noche.
  9. Rework.Lo leí por recomendación de un amigo. Al principio estaba un poco escéptica por como planteaban ser emprendedor y la manera de afrontar las diferentes situaciones por las que se pasan cuando se inicia cualquier negocio. No se si fue el escepticismo o que me relacioné demasiado con lo que estaban diciendo, pero lo acabe más rápido de lo que pensaba. Es fácil de leer y responde muchas incógnitas que están al aire cuando emprendes solo o con un socio. Definitivamente se debe leer.
  10. The Storyteller’s Secret. Todos hemos visto por lo menos una de las famosas pláticas de TED, y Carmine Gallo está determinado a enseñarnos como podemos hablar mejor en público. En este libro comparte con nosotros los secretos de los mejores storytellers de la época actual, y aunque en los últimos meses me he obsesionado un poco con el tema de contar historias, este libro te hace repensar todo lo que dices, pero más importante: como lo dices. No es necesario ser mercadólogo o creativo para contar una historia; es más, el principal narrador de tu historia de emprendimiento eres tu mismo, así que vamos a aprender un poco de los grandes y hagamos historia.

Ya no hay pretexto para regalar ese suéter o una tarjeta con abrazos infinitos durante el año. Usa esta guía y haz feliz a tu emprendedor favorito.

P.D: Si das clic en cualquiera de los links en los regalos, te llevarán a la página de Amazon México… ¡y te ahorrarás el desmadre de las tiendas!

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