¿Necesitas un plan de marketing? Sigue estos 7 pasos para hacerlo

Hace un par de semanas estuve en un evento bastante informal que reunía a un grupo de personas interesadas en marketing. El grupo era variado y consistía de programadores, marketeros y los despistados que hasta ahorita se dieron cuenta de lo increíble que es el marketing y le están dando un giro en su carrera. Durante la velada, platique con una chica que pertenece a este último segmento y, que ya entrados en materia, comenta que “esto del marketing es nuevo, es reciente, por lo que estudiarlo ahora es el momento ideal”. Me quede con el ojo cuadrado. La perdone por ser contadora (sin ofender a los contadores) y a que seguramente nació en la época en donde las redes sociales ya eran algo normal; por lo que únicamente me limité a decirle que el marketing ha evolucionado y por ende nosotros, como especialistas, debíamos de evolucionar con él.

El comentario de esta chica, aparte de muy gracioso y para nada cierto, es un pensamiento más común de lo que creemos. Pensar que el marketing es una nueva disciplina no es tan descabellado por el simple echo de ver la velocidad en la que se transmite la información, se cambian de tendencias y con la que los influencers pueden estar en la cima de la montaña, para caer en una campaña mal gestionada y ver como sus sueños se derriten como chocolate en pleno verano. Este pensamiento no sólo le surge a aquellas generaciones que no tuvieron que tomar clases de radio y televisión para saber como medir el retorno en la inversión, pero también le surge a los emprendedores y dueños de pequeños negocios que necesitan adaptar su comunicación para que vaya al mismo paso que el de la tecnología.

El plan de marketing

El primer anuncio que vio la luz del día y el video patrocinado que acabas de ver en Facebook tienen una razón de ser, en ocasiones no es la razón adecuada, pero siguen teniendo un propósito; y todo se debe a los distintos objetivos que tenemos con nuestras empresas. El marketing y las ventas no suceden por arte de magia y tampoco suceden por meterle un chingo de dinero a Google o a Facebooks Ads. La nueva razón del marketing es poder conectar con tus clientes y seguidores para que seas LA marca que sobresale ante la competencia. ¿Cómo puedes empezar a plasmar esto? Con un plan de marketing.

El plan de marketing funciona de la misma manera que el plan de negocios de tu empresa, pero para que no te hagas bolas, estas son los 7 puntos en los que te debes de enfocar para involucrarte en la nueva generación de marketing y llevar tu negocio al siguiente nivel.

Cómo empezar un plan de marketing

1. Quién eres, qué haces y porqué lo haces. Lo primero que hay que tener claro es que hace nuestra empresa (obvio sabemos que sabes que hace tu empresa) pero lo tienes que plasmar para que este concepto no sólo exista en tu cabeza. Escribe su razón de ser, su historia, si tiene socios, cuantos empleados hay y lo más importante que productos o servicios vende.

2. Conócete a ti mismo. ¿Cuál es la situación actual de tu empresa en términos de visibilidad en línea? Acuérdate que estar en línea no es sinónimo de tener una página de Facebook o un perfil en Instagram. Tu presencia online esta determinada por las herramientas que utilizas para hacer llegar los mensaje adecuados a las personas adecuadas. Mide el rendimiento de tu página web, cuantas visitas tiene, que páginas son las más visitadas, de donde vienen las visitas, que redes sociales utilizas y que métricas de engagement tienen (los likes no cuentan); por último identifica cuales son las fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas de tu negocio. Esto te ayudará a saber en dónde estás, que tienes y por dónde debes empezar.

3. Conoce a tu competencia. Lo he dicho varias veces (y de hecho muchas personas lo dicen), pero lo volveré a decir por si son nuevos en el blog: nuestra competencia esta ahí y existe para motivarnos y para buscar nuevas formas de hacer las cosas. Son ellos los que nos mantienen a la vanguardia y los que nos hacen innovar para reinventarnos en todo momento. Hacer un análisis de tu competencia te hará ver tus áreas de oportunidad y es posible que haga que se te prenda el foco (ojo aquí: que se te prenda el foco no quiere decir que copies o hagas plagio de tu competencia, eso es un NO rotundo por donde lo veas). La información que debes de buscar es esencialmente la misma que identificaste para tu negocio en el punto anterior pero enfocado a tus competidores, así que saca tu lupa, ponte a investigar y haz que gire la ardilla.

4. Conoce a tu público objetivo. Identificar los datos demográficos de nuestros clientes es sencillo, pero ya no es suficiente. Hoy en día debemos de adentrarnos un poco más y realmente conocer hacia quién estamos enfocando nuestros esfuerzos de marketing. Además de conocer su edad y en donde vive, debemos de conocer sus intereses, que contenido le gusta y con cuáles interactúa; así como obtener más información sobre como se comunica y a quien acude cuando necesita recomendaciones de compra. Entre más sepas mejor.

5. Haz tu propuesta de marketing. Ya que conoces todo lo anterior, podrás plasmar lo que quieres obtener de tu marketing. Empieza por identificar los objetivos de marketing que quieres lograr (incrementar ventas, aumentar las visitas en sitio web o el engagement en redes sociales), las estrategias y tácticas para lograr estos objetivos y las métricas que te ayudarán a medir lo que estas haciendo. No olvides que tus objetivos deben de ser SMART (Específicos, Medibles, Alcanzables, Realistas y en Tiempo), y que tienes que identificar los canales y el contenido que necesitas para lograrlos.

6. Establece un presupuesto. El alcance orgánico esta muerto, es triste pero cierto. Así que para que no te quedes como un artículo o foto más en el ciberespacio, determina un pequeño presupuesto para poder promocionarte en los canales adecuados. Apóyate del análisis de tu empresa y de tu plan de marketing para saber en que canales debes invertir y cuanto. No necesitas invertir miles de pesos, con que tengas claro el objetivo y lo que quieres lograr con cada publicación lo podrás alcanzar con poco dinero.

7. Si no funciona ¡cámbialo!. Para realmente saber si una estrategia funciona o no necesitas tiempo. Tiempo para poder ver los resultados, para saber que sirvió y que no, y como reaccionaron tus seguidores y clientes. Una vez que haya pasado un periodo de tiempo considerable (como mínimo tres meses) podrás ver información interesante que te ayudará a continuar con el plan original o hacer modificaciones. Aprovecha esta gran oportunidad que te brinda el marketing digital y prueba, mide y cambia.

Hacer un plan de marketing puede sonar engorroso y hasta un poco aburrido, pero si te concentras lo puedes tener listo más rápido de lo que te imaginas y la información que vas a obtener te va a ser de mucha ayuda. Si estas empezando solo, te recomiendo que rebotes tus ideas con la persona a la que más confianza le tengas para que puedas tener perspectiva nueva y diferente; y si tienes a un equipo de marketing, no delegues la responsabilidad completa, como dueño de negocio también es tu responsabilidad saber que está pasando y asegurarte de que los objetivos de marketing estén alineados con los objetivos globales de la empresa.

¡Feliz planeación!

AUTORA

Mariana Báez
Mariana Báez Camargo

Emprendedora adicta a la lectura, los nuevos negocios y la responsabilidad social. No lo sé todo, pero todo lo investigo. La mejor manera de conocerse uno mismo es iniciar un negocio.

 

 

 

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Del miedo a la realidad: la publicación de mi primer curso

Desde que empecé a dar asesorías a emprendedores en 2015, además del miedo de emprender, lo que todos tenían (y tienen) en común es querer tener presencia en redes sociales; pero no sólo quieren tener presencia, quieren tener más ventas. Siendo mercadóloga, habiendo trabajado en comunicación y relaciones públicas teniendo tratos con bloggeras y medio digitales, me generaba un poco de curiosidad que los emprendedores no pensaran en las redes sociales como un canal de comunicación, sino como un canal de ventas.

Gracias a mi naturaleza curiosa, me puse a investigar (lo que me llevo a horas de navegar por internet, algunas veces con sentido y muchas otras no) y me di cuenta que efectivamente la percepción de las redes sociales entre los emprendedores era como tener una sección amarilla digital en el que debes poner miles de anuncios para que la gente te compre. Afortunadamente, el mercado y los consumidores han cambiado y lo último que estos quieren es ser bombardeados constantemente con anuncios de compra. Lo que los consumidores quieren, es encontrar una marca que hable su mismo idioma, que conecte con ellos y si, que les solucione un problema. El meollo del asunto surge cuando no sabemos como llegar a estos clientes, como hablarles y nos urge vender (como a cualquier otro negocio), es por esto que los emprendedores utilizan las redes sociales sin un camino definido y aventando una que otra imagen, escribiendo uno que otro post e incluso he visto algunos que utilizan un perfil personal y no una página.

Viendo que estos errores eran cada vez más comunes y las preguntas sobre como vender más en redes sociales no paraban, me puse a pensar como podía ayudar a estos emprendedores pero a gran escala. Después de mucho meditarlo, llegue a la conclusión de que hacer un curso era la mejor opción. Primero me emocioné, luego dude muchísimo, luego me volví a emocionar y luego entre en pánico. ¿Cuánto iba a cobrar por el curso? ¿Debía cobrar por el curso? ¿La gente lo pagaría? ¿Tengo conocimientos suficientes para hacer un curso y que la gente lo compre? y como estas preguntas hubo unas 100 más, hasta que decidí que empezaría por crear el contenido y luego me preocupaba por todo lo demás.

La parte del contenido vino fácil, lo difícil fue estructurarlo. Mi mamá es maestra y tiene una paciencia impresionante, sabe como explicar, no se desespera cuando el alumno no entiende y sus métodos de aprendizaje son divertidos… Yo, soy todo lo contrario. Crear el contenido me preocupaba porque no sabía si iba a poder dar la información de manera que se entendiera, fuera concisa pero sobretodo que fuera útil. Lo escribí, lo revisé, lo imprimí lo modifique y como por la 5ta vez que lo leí quede satisfecha. Ahora venía lo divertido: el diseño; aunque no soy diseñadora, confié suficientemente en mi creatividad como para poder hacer algo que quedara bonito y lo demás se lo deje a CANVA. Mi siguiente duda era el formato. Tenia claro que necesitaba describir lo que estaba en la presentación para que quedara claro, pero no quería salir en cámara (que aunque si hablo con mi computadora, lo hago nada más cuando no reacciona y no quiero que muera) así que decidí que sólo grabaría mi voz.

Después de leer el script en voz alta unas diez veces, me senté, me puse los audífono y empecé a grabar…hasta que pasó el camión de la basura e hizo un ruido impresionante. Así pasaron las horas, los días y terminó la semana. Estaba cansada de leer lo mismo 50 veces y tener que repetirlo por algún ruido, por que había estornudado o porque ya tenía la boca seca de tanto hablar. Las horas nalga no paraban. Además de hacer el curso, tenía que seguir trabajando, escribiendo en el blog y buscando nuevos clientes, por lo que la frustración y las dudas se empezaban a acumular. Después, pasé a la parte de edición en donde comprobé que puedes tener las herramientas más chingonas, pero si no las sabes utilizar no sirven de nada y me fui a lo que mejor conozco: iMovie. Mientras todos esto pasaba y le comenté mi hallazgo a un par de personas quienes me motivaron a que siguiera adelante, me echaban porras de que sabía de lo que estaba hablando y sus palabras hacían que confiara cada vez más en lo que estaba haciendo.

Una vez terminado, vino la fase de prueba. De las 6 personas a las que les pedí que hicieran el curso: una lo hizo y me dio feedback casi inmediato, otra lo hizo a la mitad y no lo terminó, dos ni lo abrieron y otras dos se tardaron casi dos meses en darme feedback. Obviamente esto no ayudó a mi estrés y a mi miedo de que no funcionara el curso. La falta de respuesta me hacía pensar que el curso no era útil y que mejor siguiera con mi vida; y efectivamente lo deje en pausa hasta hoy, que decidí que no iba a permitir que mi miedo a que no funcionara me privara de saber si efectivamente podía funcionar. Monte mi escuela en línea, subí el contenido, cree la página de compra y aquí estoy sacando este proyecto a la luz.

Ahora bien, si yo estuviera leyendo esto, pensaría que es el speech de ventas más extraño del mundo, ya que, aunque aseguro mis conocimientos, soy honesta en decir que me costó trabajo organizar mis ideas y que el contenido fue hecho de la mejor manera posible, con las herramientas que tenían a mi alcance. Pero a pesar de todo esto, de haber batallado con mi poca experiencia como docente, logro transmitir los conocimientos que se que le serán útiles a los emprendedores ¿Por qué lo se? Por que es lo que hago todos los días con mi marca, es lo que hago todos los días para otras empresas y por que no me atrevería a cobrarle a alguien por algo que no le va a servir. Hoy doy un gran paso al volver a salir de mi zona de confort y enseñarle al mundo que tengo mucho que aportar y en diferentes formato. Aceptaré las críticas, buenas y malas, para seguir mejorando y seguiré trazando mi camino para cumplir mi objetivo de ayudar a otras personas a cumplir sus sueños, como yo estoy cumpliendo los míos.

El curso “Domina tus redes sociales. Una guía práctica para emprendedores” no es una varita mágica que hará que vendas, tampoco es la receta del éxito, es información útil para que alcancemos eficientemente a nuestro mercado meta y se enamoren de nuestro negocio tanto como nosotros estamos enamorados de nuestro desmadre emprendedor. Haber creado el curso y ponerlo a la venta, a sido un verdadero desmadre, con una montaña rusa de emociones que hasta este momento no paran. Tengo miedo, emoción y un poco de ansiedad de saber como va a terminar esto, pero tan confiada estoy de que todo saldrá bien, que ya estoy pensando en que otro curso o ebook puedo crear para seguir apoyando a emprendedores como yo. (Si tienen algún tema en mente déjenlo en los comentarios)

Si te interesa el curso inscríbete aquí, y tanto si te interesa o no mucho, por favor comparte para que pueda llegar a más personas. Acepto opiniones, comentarios, sugerencias y observaciones (obvio con respeto, tampoco se vayan a poner agresivos) para que este desmadre cada vez tenga un poco más de sentido.

Sinceramente,
Su nueva maestra Mariana Báez-Camargo Sánchez (por que si tengo madre)

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Cómo aprovechar el nuevo algoritmo de Facebook

¿Cuándo fue la última vez que le diste like a una pagina en Facebook? ¿Cuándo fue la última vez que viste una notificación de esa página en tu newsfeed? Seguramente no lo recuerdas por la gran cantidad de información que vemos cada día en tan sólo unos minutos; desde la foto alegre de nuestros amigos, la notificación de algún grupo que nos ayuda con el tráfico, las últimas noticias y la publicidad pagada nos llegamos a perder muchos artículos, imágenes o videos de marcas que nos gustan. Esto no solo sucede por que tenemos muchos amigos en la famosa red social, sino por el algoritmo que ésta utiliza para mostrar las notificaciones a sus usuarios. Para no entrar en tanto detalle de como funcionaba, vamos directo al grano: el pasado 11 de enero Mark Zuckerberg hizo el anuncio (obviamente por medio de Facebook) sobre el nuevo cambio en el algoritmo, el cuál busca regresar a las bases sobre las cuáles fue creada la red social y acercar a las personas.

Esto suena muy romántico, y lo es, pero no tanto para las marcas. Con el cambio en el algoritmo, y para continuar con su filosofía, Facebook ha decidido dar prioridad a las publicaciones de amigos y familiares antes que a las publicaciones de las marcas; además de que se buscará generar conversaciones e interacciones entre personas y no entre personas y marcas. Aunque puede sonar maravilloso para algunos, las marcas tendrán que hacer un trabajo más arduo para conseguir la atención de sus seguidores bajo las nuevas reglas del algoritmo o arriesgarse a ser penalizados (es decir, que las publicaciones únicamente aparezcan cuando se pague por promocionarlas).

La pregunta que muchos nos hemos hecho es ¿y esto como nos afecta a los emprendedores? Los que hemos iniciado un negocio o una empresa lo primero que pensamos es en estar en línea; en abrir un sitio web, estar en redes sociales y que todo el mundo nos conozca. Esta idea es buena, pero como muchos mercadólogos y creativos les podrán decir, estar en estas plataformas sin una estrategia no nos lleva a ningún. No estamos hablando de tener un gran presupuesto, de contratar influencers o de pagar publicidad en línea, estamos hablando de saber comunicar nuestra esencia, hablar el idioma de nuestro mercado meta e inspirar a nuestros seguidores con nuestro producto o servicio. Esto no se logra con subir un post diario a Facebook, tres tweets al día o un video en Instagram, esto se logra generando contenido que enamore y atraiga a nuestros clientes actuales y potenciales; se logra creando estrategias para hacerle llegar la información correcta en el momento correcto a nuestros seguidores, pero sobre todo explotando nuestra creatividad para pensar fuera de la caja.

Y aquí es en donde se pone bueno, por que como a todos los emprendedores nos ha pasado, tenemos que lograr más con menos. Para que nuestras publicaciones puedan tener alcance en Facebook, les recomendamos lo siguiente:

  • Crea contenido que promueva una interacción entre tus seguidores o con otras personas.
  • Inicia una conversación, relaciónate con tus clientes y seguidores, haz preguntas y fomenta las respuestas. El objetivo principal es hacer que las personas se relacionen con tu contenido a tal grado que quieran ser parte del mensaje y lo compartan con los demás.
  • Ponte tu gorro creativo y aprovecha los distintos formatos de contenido. Haz infografías, imágenes, videos y quítate la pena y empieza a hacer videos en vivo, estos serán bien recibidos en a red social.
  • Evita por cualquier motivo pedir likes, hacer votaciones o pedir explícitamente que se comparta la publicación. Esto se penalizará y tu publicación no llegará a tus seguidores.
  • ¡Diviértete! Eso es siempre lo más importante, haz contenido, arriésgate y ve que es lo que mejor funciona para tus seguidores y replícalo.

La fórmula exacta para triunfar en redes sociales no existe, pero lo que si funciona es ser auténticos. No le temas a esta nueva actualización; al contrario, potencializa tu ventaja competitiva, haz una estrategia digital que incluya marketing de contenidos, e-mail marketing y no sólo redes sociales, y enséñale al mundo de que están hechos los emprendedores.

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