¿Por qué nos cuesta la cuesta de enero? 

Estamos empezando el año. Nos sentimos motivados, emocionados y estamos seguros de que el 2018 será mejor que el 2017 … hasta que nos damos cuenta que nuestra cartera está un poco (o mucho) más vacía. Llegando enero las vacaciones se acabaron, el regreso a la realidad es inminente y con ella viene el hacer cuentas de los gastos que tuvimos durante las fiestas decembrinas, así como empezar a pagar algunas de esas deudas. A este fenómeno (que todos conocemos) se le llama “La cuesta de Enero” y recibe ese nombre por que es cuando nos apretamos un poco más el cinturón, nuestros gastos disminuyen y esperamos recuperar pronto nuestra liquidez financiera. Si fuera por nosotros, se le conocería como cuesta de enero por que cuesta llegar a la primera quincena del año.

La cuesta de enero del emprendedor

Para los emprendedores este fenómeno es conocido, pero no exclusivo del mes de enero. Los emprendedores nos vemos afectados por las bajas de ventas en diferentes puntos del año y éstos varían dependiendo de la industria, el producto o servicio que vendamos y de la temporalidad que éste tenga. A esto lo llamamos la temporada de vacas flacas, en donde, si se tiene una buena administración financiera, se podrán cubrir los gastos sin sufrir en el intento y viviremos otro mes para contarlo. Existen muchas maneras de superar la cuesta de enero o la temporada de vacas flacas, pero lo que es cierto es que mientras dura, es difícil mantener el optimismo de que lograremos ver la luz al final del túnel.

Las grandes empresas tienen grandes equipos que se encargan de conocer la salud financiera del negocio, la distribución del dinero y más importante los gastos, ventas y cuentas por cobrar. Existen carreras universitarias dedicadas a estos temas y tener el conocimiento completo no es algo que se pueda aprender de la noche a la mañana. Esto, para un emprendedor, una PyME o un freelance resulta abrumador. La mayoría de nosotros tiene un contador que se encarga de llevar las finanzas de nuestro negocio y en el que confiamos plenamente (por una módica cantidad) mes con mes; pero aún así hay que tener una idea básica de lo que está sucediendo con nuestro dinero. Esto no es exclusivo de los emprendedores o empresas, nos pasa a todos con nuestras finanzas personales.

Plan financiero personal

La cuesta de enero cuesta por que no estamos acostumbrados a organizar nuestras finanzas. Para evitar que la cuesta de enero se convierta en la cuesta del año o que la temporada de vacas flacas se convierta en ya no tengo dinero, primero hay que saber como administrarnos de manera personal. Antes que cualquier otra cosa hay conocer nuestro estado financiero actual: cuanto dinero tenemos y cuanto dinero debemos. Partiendo de ahí podemos identificar los tres principales conceptos para nuestra administración financiera:

1. Ingresos. En palabras sencillas es el dinero que recibes por tu trabajo. Lo puedes recibir por quincena, al mes o si eres emprendedor en parcialidades. Sin importar la frecuencia o fuentes de ingreso, identifica el total por mes.
2. Gastos fijos. Justo como nos lo dijeron en alguna clase, son todos aquellos gastos que no varían mes a mes. El internet y T.V. de paga son gastos fijos y el gasto del celular depende de si se tiene como prepago o por recarga.
3. Gastos variables. Estos son los que si varían. Los gastos de servicios (agua, luz y gas) se consideran gastos variables por que se contabilizan dependiendo su uso y en el caso de la luz se hace de manera bimestral. Ojo, si eres emprendedor ¡no olvides apuntar los impuestos!

Para que sea más fácil, haz una lista de todos los ingresos y gastos que tienes de manera personal; no olvides incluir aquellos generados por actividades de entretenimiento y ocio como salidas al cine, a cenar, viajes o hasta regalos que tengas previsto dar en un futuro cercano. Otros gastos que muchas veces se nos olvidan contabilizar son los gastos hormiga que se presentan en forma de una torta de tamal, un cafecito para el desayuno, la comida inesperada del trabajo o la bolsa de papas para matar el hambre.

Se constante al anotar cuales son tus gastos y se más consciente de lo que gastas, en que lo gastas y cuando lo gastas. Antes de comprar piensa en si es algo necesario o si puede esperar, y siempre recuerda la regla de oro: No gastes más de lo que tienes (por más tentadora que sea la oferta de algo que no necesitas a 36 meses sin intereses). Al finalizar enero te darás cuenta cuáles son tus gastos, podrás descartar aquellos que no son indispensables e iniciaras el año con el pie derecho. ¡Ah! y como todo desmadre tiene un lado positivo, recuerda ahorrar una porción de tus ingresos para reinvertir en tu negocio o para darte un gustito de vez en cuando.

Para que la cuesta de enero no te cueste, descarga esta plantilla y ¡empieza a organizarte!

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Este año es el bueno: como cumplir tus propósitos de año nuevo.

Estamos a 3 días de terminar el 2017. Tres días que representan un cambio, un nuevo ciclo y una nueva oportunidad. La mayoría de nosotros pensamos en el año nuevo como un símbolo para tomar lo bueno, dejar atrás lo malo, cambiar de página y empezar otra vez. Este cambio trae consigo los muy aclamados y muy poco cumplidos propósitos de año nuevo. Hemos querido dejar de fumar, hacer más ejercicio, comer más saludable y viajar más. Llevar una vida con menos estrés y ganar dinero extra también se encuentran en los primeros lugares de la lista y si eres emprendedor, la lista varía un poco y los propósitos se relacionan al bienestar del negocio.

El 1 de enero, después de haber librado la posible asfixia por meternos todas las uvas a la boca, estamos motivados, con toda la energía para cumplir con cada uno de los propósitos que nos hicimos y esperando sacar lo mejor del nuevo año. Como a muchos nos ha pasado, para febrero la lista de propósitos ha avanzado muy poco y pensamos que un propósito cumplido en 11 meses es más retador. Y así transcurre otro año, en donde nos dejamos llevar por la corriente, el día a día, la monotonía y esperamos a que llegue otro año para hacer borrón y cuenta nueva.

Desde que empecé con la consultoría (y desde que trabajaba de godín), mi mundo se ha basado en objetivo y metas que hay que alcanzar sin importar si quedan tres días u once meses para cumplirlos. Después de un aprendizaje que me cayó como balde de agua fría, me di cuenta que identificar mis propósitos personales y profesionales no debía de ser una causa de estrés, sino una fuente de gratificación y logro (además de hacerme crecer como persona). A diferencia de los objetivos laborales, los propósitos y objetivos personales tienen un mayor peso simplemente por el hecho de que somos nosotros contra el mundo; el reto es nuestro y cumplirlos nos hará sentir como superhéroes.

Cómo cumplir los propósitos de año nuevo

En la vida como en los negocios, puede resultar abrumador  cumplir con nuestros propósitos por muchos factores tanto internos como externos que nos pueden hacer caer en un espiral de procrastinación que termina por desmotivarnos. Afortunadamente, existen distintas maneras de lograr lo que nos proponemos y generar un círculo virtuoso que nos lleve a mantenernos motivados y a sentirnos mejor con nosotros mismos.

No importa si eres emprendedor, catedrático o godín, estos consejos te ayudarán a hacer que este año sea diferente y no dejar intacta la lista de propósitos.

1.- Elige propósitos reales. A veces nos vemos muy ambiciosos y nos ponemos propósitos u objetivos de negocio que por más maravillosos que puedan ser no los podremos cumplir ya sea por falta de tiempo, estructura o simple y llanamente falta de ganas. Entre más sencillo y alcanzable sea el objetivo, más fácil será motivarnos e ir por más.

2.- Divide el propósito en acciones sencillas. Así como lo lees. Por ejemplo: tu propósito es iniciar un nuevo negocio, pero antes de empezar a vender debes de realizar otras actividades (definir el nombre, crear la identidad de marca, conocer a tu mercado, entre muchas otras cosas), antes de poder poner la cereza en el pastel. Si cada una de éstas las divides hasta que se conviertan en tareas fáciles de cumplir, podrás ir tachando la lista más rápido y te motivarás a alcanzar el propósito más grande que es tener un negocio.

3.- Busca apoyo. No quiero decir que salgas a buscar a alguien que te ayude, porqué los propósitos son algo personal, pero si tienes un mentor, un guía o un grupo de apoyo que te motive para seguir adelante, será mucho más sencillo llegar a la meta.

4.- Crea un sistema de recompensas. Los incentivos son estímulos positivos para hacer algo mejor, para terminarlo más rápido o como motivación. Si ya dividiste el propósito en acciones más pequeñas, crea un incentivo para cuando termines cada una de éstas. Puede ser algo tan sencillo como comerte tu postre favorito, comprarte los zapatos de temporada o irte de viaje.

5.- Los propósitos no se crean ni se destruyen, solo se transforman. Si llevas todos los años con el mismo propósito y sigues sin cumplirlo tienes de dos, o ya te pones las pilas para cumplirlo o ¡lo modificas!. Nada en la vida está escrito en piedra y si a la mitad del camino ves que no esta saliendo como lo planeabas, cambia tu estrategia. Es mejor hacer una modificación que se ajuste al momento por el que estamos pasando, que estar frustrados por no conseguirlo. Ojo, esto no quiere decir que el 31 hagas tu lista de propósitos y el primero de enero ya los estés cambiando. En caso de que lo requieras modifica tiempos, cantidades, ingresos, números o lo que sea necesario para que al final del año te sientas orgulloso de todo lo que lograste.

6.- Escríbelos. Puede sonar muy simple, pero tener un recordatorio visual hará que no se te olvide que es lo que quieres lograr y porqué.

Ahora si, aprovechemos estos tres días para cargarnos de energía positiva y demos el paso hacia el 2018 con la mejor versión de nosotros mismos. Dejemos a un lado los pretextos y las excusas para no cumplir con nuestros propósitos, seamos más fuertes para afrontar las situaciones que nos cuestan trabajo y más pacientes para alcanzar todo lo que nos propongamos.

Les deseo un buen fin de año y un 2018 lleno de todo lo que su corazón desea, incluidos todos los desmadres de ser emprendedor.

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Los 10 regalos ideales para un emprendedor

Es la época de dar y recibir. Damos y recibimos amor, buenos deseos, agradecemos por un año que termina y esperamos lo mejor para el año que comienza. Aprendemos, crecemos y reflexionamos sobre lo bueno, lo malo y el desmadre que pasamos como emprendedores, con esperanza de que el desmadre se mantenga en orden por lo menos durante la primera mitad del año.

Todo esto suena muy romántico y, aunque no deja de ser cierto, también es la época en la que damos y recibimos regalos. Encontrar el regalo ideal para cada persona en nuestra vida no es fácil; por eso, y para que no acabes regalando otro suéter (hay que aceptarlo, todos lo hemos hecho), te comparto la lista de regalos ideales para un emprendedor.

Estos regalos, además de ser útiles, serán muy bien recibidos.

  1. Funda para computadora. He escuchado a más de una persona agradecer que tiene una funda para su computadora y en lo personal, lo agradezco después de que un día de trabajo arduo y cansado aventé la mochila con todo y computadora. La computadora no sufrió daños, pero la carcasa no la pasó tan bien; desde ese día ya no pienso tener mi computadora al desnudo. Yo tengo una Incase, pero existen muchas otras opciones que varían dependiendo de la computadora y el modelo.
  2. Disco Duro externo. Ya no tenemos la computadora del trabajo y después de tener que invertir en la que consideramos que es la mejor, siempre existe la posibilidad de que algo falle o que sea secuestrada por aliens que quieren conquistar el mundo. La computadora se puede reemplazar, pero la información es lo más importante. Yo uso un disco duro externo de 1TB, para poder hacer el respaldo completo de mi información (¡incluidas todas mis fotos!)
  3. Batería externa. Entre visitas a clientes, revisar el correo, subir una foto a Instagram o hacer una publicación en Facebook, la batería del celular se acaba (y si tienes un iPhone con iOS 11 peor). Mi mamá siempre decía que un celular sin batería no sirve de nada, así que para no hacerla enojar a ella ni a los clientes, mejor tener una batería externa para las ocasiones en las que no podemos parar a cargar el teléfono. (Como observación hay que cargar la batería, si no es un poco inservible). Yo opté por una Mobo con duración de dos cargas, de tamaño mediano que cabe en cualquier lado y no es nada molesto.
  4. Libreta. Uno de los mejores consejos que recibí de mi jefa fue que a toda reunión fuera con una libreta y una pluma (las fuera o no a usar), ya que por lo menos me vería intelectual e interesada (aunque sólo una de estas aseveraciones fuera correcta). Desde ese momento no he dejado de hacerlo. Hay de libretas a libretas, y de las más cool que he visto son las Moleskine; están padres, son fáciles de guardar y eleva nuestro nivel de sofisticación en un 100%.
  5. Agenda. Este es uno de los regalos clásicos de la época, pero para un emprendedor una agenda es su brazo derecho. Sí, ya existen las agendas electrónicas y el teléfono mismo te ayuda a programar y recordar todas las reuniones y eventos sociales a los que tenemos que asistir; pero nada le gana a una agenda tradicional (es igual que con los libros electrónicos, la versión en físico es mejor). Mis favoritas son las agendas formato esquela, con el calendario de la semana en una página y otra página para notas.
  6. Libro para colorear. Estos libros para adultos ya son toda una moda (una muy buena) y desde mi punto de vista muy productiva. Además de darnos unos momentos de relajación, motiva nuestra creatividad. Hay de todos tamaños, colores y sabores, así que por opciones no paramos (Splendid Cities está increíble). No olvides incluir algunos colores o rotuladores (se ve más bonito) para complementar este regalo Zen.
  7. Audífonos. Los emprendedores somos valientes, fuertes, determinados y en muchas ocasiones introvertidos. Una de nuestras actividades favoritas es ir a una cafetería a trabajar y que nadie nos moleste; no por que seamos antisociales, pero por que nos metemos en nuestro pequeño mundo y no salimos hasta que tenemos que ir al baño. Este mundo en el que nos sumergimos, está lleno de trabajo y música, por eso unos audífonos son el regalo perfecto para no molestar a los que están a nuestro alrededor.
  8. Pasión por emprender. Fue el primer libro que leí cuando decidí emprender. Algunas cosas las sabía, otras las intuía y muchas otras no tenía ni idea; me ayudó a tener una mejor perspectiva de lo que es ser emprendedor, por donde iniciar y de él saque grandes consejos que hoy en día sigo aplicando. No importa en que etapa de emprendimiento nos encontremos, este libro nunca debe dejar nuestra mesita de noche.
  9. Rework.Lo leí por recomendación de un amigo. Al principio estaba un poco escéptica por como planteaban ser emprendedor y la manera de afrontar las diferentes situaciones por las que se pasan cuando se inicia cualquier negocio. No se si fue el escepticismo o que me relacioné demasiado con lo que estaban diciendo, pero lo acabe más rápido de lo que pensaba. Es fácil de leer y responde muchas incógnitas que están al aire cuando emprendes solo o con un socio. Definitivamente se debe leer.
  10. The Storyteller’s Secret. Todos hemos visto por lo menos una de las famosas pláticas de TED, y Carmine Gallo está determinado a enseñarnos como podemos hablar mejor en público. En este libro comparte con nosotros los secretos de los mejores storytellers de la época actual, y aunque en los últimos meses me he obsesionado un poco con el tema de contar historias, este libro te hace repensar todo lo que dices, pero más importante: como lo dices. No es necesario ser mercadólogo o creativo para contar una historia; es más, el principal narrador de tu historia de emprendimiento eres tu mismo, así que vamos a aprender un poco de los grandes y hagamos historia.

Ya no hay pretexto para regalar ese suéter o una tarjeta con abrazos infinitos durante el año. Usa esta guía y haz feliz a tu emprendedor favorito.

P.D: Si das clic en cualquiera de los links en los regalos, te llevarán a la página de Amazon México… ¡y te ahorrarás el desmadre de las tiendas!

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¿Estás listo para renunciar a tu trabajo?

Desde el momento en el que pasó por mi mente la idea de renunciar, recibí un bombardeo de preguntas que parecían no tener fin. Tuve una sesión de preguntas con mi familia y cada una de ellas tenía una respuesta clara y definitiva; llegó el punto en el que mi papá sabía que estaba convencida por que no había pregunta que no pudiera contestar (esto nos tomo varias horas y unas cuantas cervezas). A pesar del apoyo que recibí de las personas cercanas a mi, era inevitable que alguien me preguntara porqué estaba renunciando y si estaba segura de que quería dejar un trabajo estable, en una empresa con buenas prestaciones y que cada quincena me daba mi hermoso (pero muy bajo) sueldo. La respuesta siempre era sí; estaba lista para presentar mi carta de renuncia y que mi vida dejara de girar alrededor de un trabajo rutinario, sin nuevos retos y sin posibilidad de crecimiento.

Las preguntas empezaron a cambiar cuando empecé la consultoría; ahora ya me preguntaban si había tomado la decisión correcta, si no quería regresar a trabajar en una empresa y la que nunca faltaba era si me iba mejor económicamente siendo independiente. Todas estas preguntas vienen de un lugar de curiosidad y de interés, sobre todo cuando eran (y son) formuladas por alguien que ha considerado renunciar a su trabajo para crear su propia empresa; lo que también me ha llevado a recibir la madre de todas las preguntas ¿Cómo supiste que estabas lista para renunciar y emprender tu propio negocio? y para el disgusto de todos los que me han hecho esta pregunta, no existe una fórmula mágica para saber cuando es el momento adecuado.

Así supe que era momento de renunciar

En mi caso fueron una serie de factores que me hacían pensar que ya era momento de salir de mi zona de confort y enfrentarme a nuevos retos, pero la señal más grande fue el trabajo que me costaba levantarme cada día para ir a la oficina. Ver a mis amigos y compañeros de pasillo me alegraban mucho el día, pero era una tortura inevitablemente revisar el reloj cada 5 minutos y pensar que aún me quedaban 7 horas (como mínimo) para adentrarme en el tráfico de Polanco e intentar llegar a mi casa en menos de dos horas. Al parecer mi desdicha era más grande de lo que quería aceptar y lo supe hasta el momento en el que, al darle la noticia de mi renuncia, uno de mis mejores amigos me volteó a ver y me dijo “Que bueno que renunciaste, ya estabas muy amargada”. Me quede en shock. “¿Amargada? ¿yo? ¡¿en que momento?!” Claramente había tomado la decisión correcta.

Aunque renunciar no constituye un duelo como tal, si existe una etapa de negación muy fuerte, especialmente cuando decides renunciar para emprender. En el post anterior (Re) Emprendiendo, comenté que después de haber intentado iniciar una consultoría en Responsabilidad Social con una socia y haber fallado, pase un par de semanas muy difíciles en los que el principal personaje de la historia era la depresión. Me cuestionaba una y otra vez si en realidad había tomado la decisión correcta 6 meses antes, me preguntaba a mi misma que iba a hacer para mantenerme y el pensamiento más recurrente era la decepción que sería para todos aquellos que me apoyaron y creyeron en mi. Cómo logré conseguir la motivación y el empuje para salir de esa depresión, tampoco lo sé. Me di cuenta que a la persona que más estaba decepcionando era a mi misma y con eso en mente me agarre los pantalones, empecé a construir lo que quería y hoy no podría ser más feliz.

Cuando renunciar a un trabajo

 

Como ya lo dije, la fórmula mágica no existe y tomar la decisión no es fácil para todos. No es sencillo para alguien que no tiene familia (como yo) y tampoco lo es para alguien que si la tiene y es el principal proveedor. Las dudas van y vienen; un día te levantas convencido y al siguiente estás seguro que tu zona de confort no es tan mala. Sin embargo, existirá un detonante que sea lo que te lleve a tomar acción a tus pensamientos (el detonante puedes ser tu mismo o algo en tu entorno). A mi me costo varios meses de infelicidad y perder a una persona que quería mucho, para darme cuenta que existen otras opciones, que no valía la pena dar más por algo (en este caso un trabajo) que cuidar de mi misma y mi felicidad. Mi vida no estaba balanceada.

Si te encuentras en ese momento de incertidumbre en el que no sabes si ya es momento de renunciar, ten paciencia y escúchate a ti mismo para encontrar la respuesta. Podemos mentirle a las personas que están a nuestro alrededor, pero nunca a nosotros mismos; así que deja todo lo que estas haciendo, sal a dar una vuelta, ve por una cerveza, un café o tu bebida de preferencia y dedica una hora para hablar contigo mismo y aclarar la mente. No es sencillo y no es inmediato, pero si es posible. Confía en tu voz interior, en esa felicidad que sientes cuando te visualizas haciendo lo que te apasiona y todo se va a acomodar solito.

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Diciembre: el mes de la cero productividad.

Oh, Diciembre. El mes en el que tratamos de cumplir todos nuestros propósitos del año, aquel en el que el mejor pretexto para hacer una reunión es una posada y en el que comemos todo lo que se nos pone enfrente únicamente para decir que la dieta empezamos el próximo año. También es un mes que es reconocido como el mes en el que nadie trabaja. Claramente esto es una exageración, por que existen personas que sí trabajan y ni hablar de los empleados de una tienda departamental. Sin embargo, todos hemos escuchado (y dicho) que Diciembre es un mes muerto gracias a las vacaciones de Navidad y Año nuevo y porqué sólo algunos afortunados se quedan haciendo “guardia” en las empresas.

Muchos emprendedores y dueños de negocio aprovechan estos momentos para descansar un poco y premiarse con tiempo libre por el arduo trabajo realizado durante el año. Este es uno de los principales errores que podemos cometer. Aunque en muchas empresas estén de vacaciones o nuestros clientes nos hayan pedido vernos hasta enero, en el mundo emprendedor el trabajo nunca termina. Diciembre no es un mes muerto, sólo es un mes tranquilo y tranquilo no quiere decir echarnos en nuestros laureles a esperar a que llegue el 2018. Durante el año estamos preocupados por llegar a las ventas, atender y prospectar clientes, asistir a eventos, entre muchas otras actividades y siempre hay algo que decimos “esto la hago después” o “no tengo tiempo de hacerlo” …¡ahora es cuando!

8 ideas para aumentar la productividad laboral en diciembre

Mientras tu competencias vive la vida feliz en las posadas, cenas de navidad e intercambios, te compartimos algunas ideas para que aproveches y le des un empuje a tu negocio para llegar triunfante al 2018.

  1. Termina todos los “luego lo hago” que tuviste en el año. Como emprendedores somos un desmadre, tenemos muchas ideas que no alcanzamos a aterrizar por el ajetreo que existe en nuestras vidas y por que priorizamos entre lo urgente e importante y lo importante pero n urgente. Ahora que las aguas se calmaron un poco, es momento de poner manos a la obra y terminar esos pendientes. Además de despejar tu agenda de cosas que has querido hacer, tienes la oportunidad de empezar el año con un nuevo proyecto, una nueva campaña de marketing o una nueva estrategia de ventas; literalmente iniciando con el pie derecho.
  2. Planear el año y el primer trimestre. Sí es posible tener un panorama general de lo que va a pasar en el año, no por que seamos videntes pero por las actividades históricas de nuestro negocio. Sabemos cuando suceden los eventos más importantes de la industria, las fechas conmemorativas que nos impactan, la tendencia de nuestras ventas y los momentos de menos trabajo. Con esto, podemos hacer una calendario general del año, para poder pasar a hacer la planeación detallada del primer trimestre. Recuerda que la planeación detallada incluye objetivos SMART, estrategias y actividades, al igual que un cronograma. Muchos ven la planeación como algo tedioso, pero es mejor planear que tener que estar apagando fuegos desde el primer día del año.
  3. Haz tu calendario editorial. Con la planeación que hicimos en el punto anterior, podemos tener la noción de los temas importantes a tratar en nuestro blog y redes sociales durante el año. Crea el calendario editorial y pon especial atención en fechas especiales como Día de Reyes, 14 de febrero, Día de las madres y así hasta que llegues al 2019 (bueno, igual y no tanto).
  4. Escribe contenido. Aunque la creatividad no es algo que podemos evocar cuando queramos, podemos ir investigando sobre algún tema del que vayamos a hablar; escribir sobre algún tema que no tuvimos oportunidad de hablar anteriormente o simplemente practicar el arte de contar nuestra historia.
  5. Prueba nuevas estrategias. Haz estado pensando en como incrementar tus ventas, quieres probar con videos en redes sociales o un contenido más atractivo para tus seguidores. Busca la inspiración adecuada y ¡hazlo! No tendrás nada que perder y si no funciona, puedes modificar y volver a intentarlo el próximo año.
  6. Aumenta tu red de contactos. En diciembre hay fiestas por todos lados. Como dijimos antes entre cenas, posadas y festejos no paramos, pero además de ir y pasar un buen rato podemos aplicar el Networking en todo su esplendor; así que imprime otro millar de tarjetas de presentación y ve a conocer posibles contactos. No olvides anotar en las tarjetas que recibas en dónde conociste a la persona y cuando es mejor contactarlo.
  7. Cuadra tus finanzas personales y empresariales. Además de ser un mes de fiestas, diciembre es un mes de gastos, tanto personales como profesionales, y se nos puede ir de las manos más rápido que el agua (no por nada luego viene la cuesta de enero). Identifica tus principales gastos del año (hosting, dominio, licencias, software, nómina, contador, abogado, etc.), separa el dinero para no gastarlo y asegurarte de que los principales gastos ya están cubiertos. Haz lo mismo con tus finanzas personales y ponte de propósito de año nuevo no gastar más de lo que ganas. ¡Bienvenido 2018 y una buena salud financiera!
  8. Sí, se vale descansar. Aunque con todas estas ideas parece que les recomendamos que hagan el trabajo de un año en un mes (que no lo estamos haciendo) es importante descansar, pasar tiempo con nuestra familia y amigos y hacer una reflexión de lo bueno y lo malo que sucedió en el año. Energía positiva atrae energía positiva, así que medita y recárgate de buena vibra para que el siguiente año sea mejor que el que termina.

Hacer todas estas actividades en un mes al que le quedan 25 días es imposible; selecciona aquellas que tiene un mayor valor para ti y concéntrate en esas, de esta manera lograrás ser más productivo. Dale la vuelta a la mentalidad de que en diciembre no se hace nada, gánale a tu competencia y cierra el año con broche de oro y porque no, con un poco menos de desmadre.

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El Buen Fin ¿es bueno para todos?

Como muchos ya sabemos, mañana empieza el Buen Fin, una iniciativa creada para activar la economía mexicana al promover descuentos en productos y servicios que beneficien a los consumidores. Algún muy similar a lo que ocurre en otros países, como Estados Unidos y España, mejor conocido como Black Friday o Viernes Negro.

Para poder ser parte de este gran fin de semana es necesario que las empresas se inscriban en la página oficial (https://www.elbuenfin.org) y ser parte de la lista de comercios participantes para que se les de una mayor visibilidad ante los consumidores que buscan comparar precios y buscar promociones antes de empezar las compras; además de contar con el respaldo de los organizadores. Sin embargo, existen muchos pequeños y medianos negocios que se suman a esta iniciativa (de manera informal) con el objetivo de incrementar sus ventas y ser parte del mayor fin de semana de compras del año.

Toda esta estrategia de activación de la economía y beneficios para los consumidores, nos deja pensando si el Buen Fin realmente ayuda a las MIPyMES a movilizar su propia economía y vender más. Seguramente sí ayuda en algo, ¿pero es sustentable? Subirnos al tren del mame solo por «estar ahí» no trae ningún beneficio e incluso, si no se hace de la manera adecuada, puede acabar saliendo más caro el caldo que las albóndigas.

Para que tu estrategia del Buen Fin sea adecuada, te compartimos algunos puntos que debes de considerar antes de poner todo en descuento.

-Conoce tus números. Antes de empezar a poner descuentos a diestra y siniestra, debes de saber como están las finanzas del negocio para poder medir el impacto de la estrategia una vez concluida.

-¿Ganas o pierdes?. Todos hemos pasado por el tormento de ponerle precio a nuestro producto o servicio, por lo que ponerle un descuento no debe de tomarse a la ligera Si le pones el 10% de descuento a X producto o servicio, ¿ganas, pierdes o quedas tablas? Si ganas o quedas tablas, puede ser que la estrategia te convenga, pero si pierdes, mejor busca otra alternativa de promoción o beneficio (programa de lealtad, cliente frecuente, etc.) que te de mejores resultados.

-¿Cuál es tu inventario?. Sin inventario no puedes hacer una promoción (bueno ,¡ni siquiera puedes hacer una venta!) Se consciente de lo que tienes en inventario y hasta que momento lo puedes vender (toma en cuenta los tiempos de reabastecimiento). Así mismo, si vendes productos que tenga fecha de caducidad fíjate bien que éstos no estén próximos a caducarse, ya que si los vendes puedes generarte una mala reputación, perder clientes y hasta meterte en un problema legal.

-Recursos Humanos. ¿Tienes suficientes personas para atender a todos los clientes? ¿Cuentas con la capacidad para realizar en tiempo y forma los servicios que estás promocionando? Si respondiste que no a cualquiera (o ambas) preguntas, no te arriesgues a conocer la ira de alguno de tus clientes y/o crearte una mala reputación.

-Atención al cliente. El servicio y atención al cliente ya debe de ser parte del día a día de tu negocio, pero es mucho más importante tenerlo presente cuando haces una venta o promoción a gran escala. Te sugerimos dar una repasada a los principales puntos de atención de tu empresa para estar preparados por cualquier cosa (o como decimos los mexicanos “por si las moscas”).

Antes de aventarte, piensa en los beneficios que te puede traer esta estrategia y planéala con anticipación para poder prever cualquier contratiempo o dificultad.
Si ya tienes todo listo ¡Felicidades, deseamos que sea un Buen Fin para ti y tu negocio!.

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La pasión manda

Es sin más ya una parte de nuestra vida diaria escuchar a alguien decir “En esta vida, hay que hacer lo que te apasiona”, o encontrarnos con imágenes de un horizonte con la inigualable frase “Escoge un trabajo que te guste y nunca tendrás que trabajar ni un solo día de tu vida”. Cada que escuchamos estas frases o conversamos sobre ello con algún amigo o familiar, es común pensar que las personas que saben cual es su pasión, tienen la vida resuelta (o sea que no van a tener que trabajar un día en su vida, mientras se revuelcan en montones de dinero siendo, obviamente, felices) y nos preguntamos una y otra vez si lo que nosotros estamos haciendo es realmente lo que nos apasiona.

Esto puede llevar a un sin fin de preguntas, cavilaciones y meditaciones sobre cual es nuestra pasión, que forma tiene y cómo la encontramos. Desde una edad muy temprana les preguntamos a los niños que es lo que quieren ser de grandes, obteniendo respuestas increíblemente honestas que van desde astronautas, hasta salvador de ballenas y superhéroes. Como adultos nos regocijamos en risas por la ternura de esos sueños, pero pensamos en que al crecer deberán de cambiar de opinión por que en “el mundo real” ser superhéroe no paga las cuentas (a menos que seas Tony Stark, que es otra clase de superhéroe). Conforme los años pasan, vivimos en instantes de alegría entre salir a la calle a jugar con nuestros amigos, quejarnos de hacer tarea y pensar en que ya queremos ser grandes para no tener que hacer sumas y poder hacer lo queramos (que se resume principalmente en ver caricaturas). Ultimadamente nos tenemos que enfrentar a lo que puede ser la primera gran decisión de nuestras vidas y es elegir una carrera. Por lo general entra un tormento de emociones al tener que decidir entre lo que dicen los exámenes de aptitud que eres bueno, lo que tu familia te dice que estudies, lo que te gusta y en lo que eventualmente puedas encontrar un trabajo que te deje suficiente dinero para vivir cómodamente.

Terminamos eligiendo un termino medio, entre lo que nos gusta y puede llegar a convertirse en una carrera profesional prometedora. Después de 4 años de estudios y diversión (por que no hay que negar que los años de la carrera son muy divertidos) es momento de entrar al mundo real y buscar trabajo. Esta historia sigue así por muchos años en los que nos llegamos a cuestionar más de una vez si lo que estamos haciendo es realmente lo que nos gusta o si pudiéramos elegir de nuevo que carrera estudiar, si elegiríamos cualquier otra rama profesional. Aunque esta gran decisión la tenemos que tomar cuando aún somos jóvenes e inexpertos, muchos eligen sabiamente y le dan al clavo a la primera; mientras que a otros nos cuesta un poco más de trabajo encontrar que es lo que realmente nos mueve. Y aquí es en donde empieza lo bueno.

Cuando pensamos en las personas que están haciendo lo que les apasiona, tenemos una imagen de completa felicidad y satisfacción, guiados por estas frases que apelan a la motivación pero realmente nos hacen creer en una realidad ficticia. Trabajar en lo que te apasiona si hará que trabajes todos los días de tu vida, la diferencia es que encontrarás un gusto al hacerlo que no encuentras cuando haces algo que no te apasiona. También hay que tomar en cuenta que trabajar en lo que a uno le apasiona tiene momentos buenos y momentos malos, ¡no todo es miel sobre hojuelas!

La historia de Bruce McLaren

Tomemos a Bruce Mclaren como ejemplo. El nombre resuena a lo largo y ancho de las pistas de carreras alrededor del mundo. La historia de McLaren no es una en donde pasa de no tener nada a tenerlo todo; Bruce tenia gasolina corriendo sus venas desde que era pequeño gracias al interés de su papá por el mundo del motosport (tanto motos como automóviles) y tras haber superado una enfermedad en la cadera, empieza con una carrera profesional en el automovilismo después de haber tenido la oportunidad de correr el Austin Healy de su papá. No conforme con ya tener un trabajo en lo que le apasiona siendo piloto de carreras (en donde muchos se quedan por ya ser el trabajo ideal), McLaren lleva su pasión al siguiente nivel al “meter mano” en los coches que corre, lo que lo encamina iniciar su propio equipo. En 1966 crea McLaren Racing Ltd. junto a Teddy Mayer, empezando así la siguiente etapa de persecución de sus sueños. La pasión por las carreras de autos que lleva a Bruce a la fama, no es cualquier pasión, ya que un cálculo erróneo en diseño o armado de un automóvil (en aquella época) podía quitarle rápidamente la vida al piloto; lo que en su caso fue cierto cuando muere en 1970 mientras realiza la prueba de un coche en Goodwood, Inglaterra. Podemos pensar que su historia de éxito es sencilla, pero lo que es realmente notorio es la habilidad de Bruce de ir por sus sueños y cuando los consigue, ponerse nuevas metas y conseguirlas de nuevo.

Como Bruce McLaren han habido muchos que han podido vivir haciendo lo que les apasiona, a sabiendas de que no es fácil. Podemos pensar en Steve Jobs, que tras muchos años de arduo trabajo y de consolidar una empresa como lo es Apple, fue despedido por el grupo de consejo y reemplazado como CEO de su propia compañía, para después volver a ser contratado; o Walt Disney, que después de haber trabajado en un cuarto, sin presupuesto y sin poder siquiera pagar la renta, creó a Mickey Mouse el ratón que vive en el lugar más feliz del mundo; o el director creativo de una agencia de marketing, que después de haber estudiado ingeniería industrial y trabajado en una planta, se dio cuenta que lo suyo era la creatividad.

Ejemplos e historias de personas que hacen lo que les apasiona podemos encontrar muchas, y si ya eres uno de los afortunados que lo hace ¡disfrútalo!. Si aún no encuentras esa pasión, explora, experimenta y busca en las pequeñas cosas que te dan felicidad lo que te mueve, lo que te dice que por ahí está el camino aunque no lo veas tan claro. Encontrar lo que nos apasiona no es fácil y llevarlo a ser una fuente de felicidad e ingresos, tampoco lo es. Pero cuando lo encuentres, sabrás que es eso por que no te importaría volver a pasar por todo ese desmadre para hacerlo de nuevo.

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Emprender sin miedo, no es emprender.

Como por arte de magia, un día tienes una idea de negocio. Piensas a quien le vas a vender, buscas más información y lo platicas con un par de personas sólo para descartar que sea la idea más descabellada del mundo. Consigues validar la idea y enloqueces. Evalúas los pros y contras de hacerlo, haces cuentas, revisas tus ahorros y con cada paso estás más convencido de que puede funcionar.

Los días pasan, sigues emocionado. Buscas más información sobre la industria, piensas en tu ventaja competitiva y encuentras a tu competencia. Piensas “No sabía que había tanta competencia” y dudas un poco. Te preguntas cómo un negocio nuevo va poder con competidores que llevan años en el mercado; “Mi ventaja competitiva. ¡Eso! Eso es lo que me va a hacer sobresalir, seré mejor que la competencia y también me comprarán a mi”. Decides dormir un poco (por que claro, llevas varios días sin dormir por esta pensando en tu futuro emprendimiento) y mañana seguirás trabajando en la idea. A la mañana siguiente, mientras te arreglas para ir al trabajo, sigues pensando; lo sientes y sabes que esto puede ser un buen cambio. ¡Por fin, podrás dejar tu trabajo!.

Llegas a tu trabajo y la rutina diaria continua. Checar correos, ir a reuniones, hacer llamadas y reportes. Acabas exhausto (como siempre) y al llegar a casa, no piensas en nada más que echarte en el sillón, con una cerveza bien fría y Netflix. Mañana seguirás con el proyecto, ahora estas muy cansado para pensar claramente. Al día siguiente la rutina vuelve a aparecer; ir al trabajo, al gimnasio, salir a cenar, regresar a casa (con más, menos variaciones dependiendo de la semana) pero el trabajo te vuelve a jalar al lado obscuro. Todos los días pospones continuar con tu proyecto, diciéndote que el fin de semana lo haces, cuando tengas más tiempo. Hasta que llega el día en que ves un post en Facebook con tu idea de negocio pero con otro nombre, te das cuenta que no le diste la atención suficiente y a alguien más se le ocurrió esa gran idea y si la hizo realidad.

Mientras tomas una cerveza con tus amigos les cuentas, entre encabronado y frustrado, que una nueva empresa desarrollo tu idea. Que lo tenías todo pensado, sólo no actuaste. Después de que te desahogas, te vas a dormir tranquilo de que pronto, muy pronto tendrás otra idea y esta si la vas a llevar a cabo.

Para muchos, esta historia es de miedo. Es de miedo por que a todos los que hemos emprendido nos ha pasado. Es la historia de terror de no poder dejar nuestro trabajo godín para poder cumplir nuestro sueño y quedarnos estancados; de hacernos mil y un preguntas: ¿Y si fracasa? ¿Y si a nadie le gusta? ¿Y si me quedo sin dinero? ¿Cómo voy a vivir? y así sucesivamente hasta generarnos tal pánico a nosotros mismos, que lo bloqueamos y seguimos adelante con la rutina ya conocida. A diferencia de una historia de terror, en este caso el malo (que es el miedo) nunca muere. El miedo a la incertidumbre, a las preguntas, a no saber si funcionará o no, siempre estará ahí. Aún después de varios años de haber iniciado, ese miedo sigue latente; cuando lanzas un nuevo producto, abres una nueva sucursal o haces un cambio de imagen. Sí, el miedo no desaparece y en su momento no lo podamos ver, pero es algo bueno. El miedo es lo que nos impulsa a seguir adelante, a buscar diferentes maneras de hacer las coas y hacer que funcionen. Se podría decir que es nuestro motor.

Pero sólo esperar a que todo salga bien y no poner manos a la obra no funciona. Por eso, te compartimos algunos tips para que dejes de tener miedo y te avientes a empezar ese nuevo negocio antes de que alguien más lo haga.

  • Planea y ejecuta. Se vale planear siempre y cuando ejecutes lo planeado. Si quieres más información sobre como planear bien tu negocio, te recomendamos nuestro artículo ¿Qué debo de saber antes de empezar mi negocio?
  • Ten un plan B. Éste no tiene que estar detallado y no debes de hacer todo un pergamino con información, sólo debes de saber que hacer en caso de que el plan A falle. Tener una red de seguridad por decirlo así.
  • Ten un guardadito. Siempre vamos a pensar en el dinero, si hay, si no hay, si se puede gastar o no. Para que estés más tranquilo, ten un guardadito para la temporada de vacas flacas. Calcula tus gastos y ahorra para los momentos en que las ventas bajen o para tomarte unas buenas vacaciones.
  • Saber que hacer cuando el negocio despegue. Cuando emprendes el inicio es lento; te vas acoplando a un nuevo ritmo de trabajo, a retos que no sabías que enfrentarías, todo es nuevo, brillante y bonito. Luego empieza a crecer y el caos viene con el crecimiento. Ten un plan para saber como operar con 5, 10, 15 o hasta 100 clientes y que recursos necesitas.

Además de estar preparados en papel, hay que estar preparados mentalmente. La confianza en uno mismo es básica para emprender y aún no existe alguien que pueda predecir si un negocio será exitoso o un completo fracaso. Así que en cada uno de nosotros está el hacer que sea un éxito y si por cualquier razón no funciona, empezarás un nuevo proyecto, una nueva empresa y lo volverás a hacer todo de nuevo, por que ya sabes que estás hecho para salir adelante y una vez que emprendes una vez, es fácil volverlo a hacer.

Empezar con miedo es mejor que empezar sin él, ya que si no te da miedo quiere decir que no vale la pena el riesgo.

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La frustración, una vieja amiga.

Hoy me pongo en el lugar de Silvia Pinal y les pido que me acompañen a leer esta triste historia. Todo empezó un martes por la tarde al tratar de seguir el calendario editorial del blog. El tema estaba listo, las palabras clave seleccionadas y sabía lo que quería escribir; me senté en el escritorio frente a mi computadora determinada a escribir el siguiente artículo calendarizado. Los minutos pasaban y lo único que había logrado era escribir un párrafo que no me encantaba pero tampoco estaba tan mal. Conforme fue pasando la tarde, las palabras se tardaban más en llegar. Asumí que me tenía que distraer para poder invocar a la musa inspiradora, así que lave los trastes, me preparé un café, comí un par de galletas y me cambie a la cocina, segura de que ahora si iba a quedar listo el artículo.

Cerca de las 5:00 de la tarde decidí que leer un poco sobre el tema me ayudaría a que las ideas fluyeran con más naturalidad (cosa que no sucedió , ya que sólo me confundí más). Una hora más tarde, tenía alrededor de 1,200 palabras, que para alguien que no podía escribir esta bastante bien, pero para ser completamente honesta, cada vez que leía el artículo me daba cuenta de que estaba Cantinfleando y que el tono de éste parecía escrito por otra persona. Me mude al sillón esperanzada, pero nada. Cerca de las 9:00 de la noche ya no podía más; estaba frustrada y realmente molesta por no haber podido cumplir con mi calendario y por la mala ejecución de mi escritura. Decidí dejarlo por la paz y no publicar algo que con lo que no estaba contenta, aunque significara que tenía que reordenar mi calendario editorial y regresar al tema al día siguiente.

Dormí intranquila, sintiendo un leve fracaso por no haber podido cumplir algo que sabía que tenía que hacer. Al despertarme, decidí salir a correr para despejar mi mente y mientras escuchaba a Lady Gaga y me alejaba de mis problemas, fue que lo entendí. El artículo no funcionó por que lo estaba forzando demasiado. Esta misma semana escribí un artículo para Roastbrief sobre atención al cliente y el tema del cual tenía que hablar en este hermoso blog era los tipos de clientes a los que nos enfrentamos cuando emprendemos. El problema fue que, aunque los temas son distintos, están conectados, por lo que no quería que mi artículo se pareciera al que acababa de enviar.

Este tipo de situaciones y frustraciones cuando emprendemos son muy comunes, sobre todo cuando tratamos de cumplir con los objetivos de la empresa y planes de trabajo que nosotros mismos establecemos y no lo logramos. Cuando empezamos nuestro negocio o cualquier proyecto, somos muy ambiciosos; nos ponemos metas que pueden ser poco realistas y por obvias razones queremos que las cosas sucedan rápido para empezar a ver resultados. Esto hace que en momentos dejemos de ver claro. Si eres un emprendedor que como yo inició solo, sin ningún socio, este problema se tiende a elevar a su máxima potencia por que todas las responsabilidades recaen en uno. Intentamos ser malabaristas, en lugar de dedicarnos a lo que realmente nos gusta, y más importante, lo que sabemos hacer. Además de hacer conciencia en que podemos pedir ayuda (lo que no nos hace un fracaso, al contrario nos hace inteligentes al poder reconocer que para todo hay expertos), es crucial que tu negocio lo empieces con algo que te apasiona.

Todos hemos tenido un trabajo en el que cumplir con las metas se sentía tan frustrante como el no poder escribir un artículo que debía de ser sencillo. El levantarse cada día era pesado, y sin ser dramáticos, entendíamos al Pipila cargando una piedra gigante (ok…eso si estuvo un poco dramático) y por eso buscamos una nueva opción: un negocio que nos emocione cada vez que pensamos en el y que no se sienta nada parecido a un trabajo, excepto por la parte de que nos genera ingresos. Ese es el principal objetivo de emprender, hacer lo que nos apasiona y disfrutar cada momento. También creo que es importante mencionar que es completamente válido empezar un proyecto que nos apasiona y después de un tiempo darnos cuenta que hay otras cosas que nos apasionan más (¡lo digo por experiencia!) y seguir entonces esa pasión.

Mientras escucho One Direction (es mi guilty pleasure, no me juzguen), sentada en el sillón de mi casa, me siento feliz con lo que acabo de escribir y más realizada de lo que me sentía ayer. Sólo me queda encontrar la imagen que sea el complemento perfecto (encontré este pug hermoso que expresa la frustración que sentí) y publicar un artículo que refleja como soy y con el cual espero que se puedan identificar y sepan que no están solos… todos los emprendedores hemos conocido íntimamente a esa vieja amiga mejor conocida como Frustración (Nota para Pixar: hacer personaje para Intensamente).

Así que la moraleja de esta historia es: emprende en lo que te gusta, en algo que te apasiona y no trates de forzarlo para poder disfrutarlo y todo lo demás se irá dando como por arte de magia.

Como dice mi mamá “A fuerzas ni los zapatos entran”.

 

Photo by Mink Mingle on Unsplash

¿Qué debo saber antes de empezar mi negocio?

Cuando decidimos emprender, existen muchos detalles a los que hay que poner atención. El primer instinto es hacer que todo quede perfecto para disminuir el margen de erro y evitar aquello que todo emprendedor teme: el fracaso. Para muchos empieza con tener clara la idea de negocio, el nombre y la imagen; para otros es tener el plan de negocio a la perfección; mientras que existen muchos otros que se lanzan con sólo tener la idea y las ganas de empezar.

Realmente, la manera de empezar un negocio depende de cada quien y de su personalidad; sin embargo, tenemos una serie de recomendaciones que se deben de tomar en cuenta y el realizarlos pueden ayudar a emprender con el pie derecho.

  • Esquema de negocio. Saber los principales aspectos del negocio es importante. Hacer un modelo gráfico de negocios es una gran herramienta para conocer los principales aspectos del mismo como las actividades que se van a realizar, la propuesta de valor, canales de distribución y costos, entre otros.
  • Propuesta de valor. Aunque es parte del esquema de negocios, es importante saber cual es la diferenciación de nuestra empresa con la competencia ¿precio? ¿servicio? ¿calidad? Sin importar cuál de éstas sea, hay que tener claro lo que se va a ofrecer al cliente y hacérselo saber.
  • Mercado objetivo. Sencillo, a quien le vamos a vender. Hay que conocer su edad, personalidad, gustos, canales de comunicación y objeciones que puede tener sobre el producto o servicio para poder saber que le podemos ofrecer y como podemos resolver sus necesidades. Recordemos que saber quien es nuestro cliente hará que podamos dirigir nuestros mensajes de manera adecuada para que pasen de ser prospectos a clientes recurrentes.
  • Recursos humanos de una empresa. No queremos decir que hay que contratar a todos los empleados desde el primer día, pero si es importante considerar el número de personas que serán necesarias para el óptimo funcionamiento de la empresa, así como saber cuáles son las responsabilidades y el perfil con el que debe de cumplir cada empleado.
  • Dinero. Sin importar la cantidad de inversión que necesite el negocio o si eres financiero o no, hay que conocer cuales serán las fuentes de ingreso, los gastos fijos y gastos variables. Eventualmente como dueño de negocio, será importante que conozcas todos los documentos financieros de la empresa (sí, aunque tengas a un contador)

Además de estas recomendaciones que te pueden ayudar a comprender como iniciar un negocio, hay que pensar en el nombre y la imagen que le quieres dar a éste. Elegir el nombre adecuado puede ser un poco complicado, ya que debe de ser relativo al negocio, atractivo para los clientes y que refleje la pasión con la que se está iniciando.

Sea cual sea el giro de tu negocio, si es un producto o un servicio, recuerda que planear es bueno, pero mejor que planear es ¡EJECUTAR! Así que no le des más vueltas al asunto y aviéntate al interesante mundo de los emprendedores. Aquí te esperamos.

Photo by Braden Collum on Unsplash