8 consejos para combatir la ansiedad emprendedora

Durante toda mi vida he creído que no tenemos que ser un remanso de paz, ni pretender ser los seres más iluminados para poder controlarnos; sólo basta aprender a identificar cuando nuestros pensamientos se están saliendo de lo normal, cuando definitivamente ya estamos en una fase fuera de control y el mundo se está cayendo a pedazos en nuestra cabeza. En estos momentos es necesario hablarnos para hacernos reaccionar y traernos de vuelta a la realidad: “Hey… hey, si tú (pon aquí tu nombre), ¡tranquilo! ¡Contrólate y respira! Recuerda nuestra máxima: Cuándo no sepas que hacer, no hagas nada ¡solo respira!”

Y si, te puede parecer simple, pero ponte a pensar que los pensamientos negativos nos lleva a tener reacciones inmediatas e imprevistas, y son precisamente estas reacciones inmediatas de las que más nos arrepentimos después. ¿Y sabes porqué? Porque fue en esos famosos 5 minutos que reaccionamos sin pensar lo que íbamos a decir o a hacer, tomando decisiones no tan acertadas y que nos pueden llevar a cambiar el rumbo hacia un destino no tan acertado. ¿Y todo para qué? Pues únicamente para dar salida a lo que estábamos sintiendo en ese momento, y liberando la presión de los estragos que nuestras emociones estaban generando en nosotros mismos.

¡Ufff! Peligroso, ¿cierto? Yo diría que sí, ¡y mucho!

Este tema no es de hoy, ni es nuevo, ni improvisado. Ni nuestra educación, cultura, sociedad y tampoco nuestra anatomía nos ayuda. Hace tiempo leía en el libro de “Inteligencia Emocional” de Daniel Goleman el concepto de “Cerebro reptiliano” y “Amígdala”. ¡Caray! Seguro leer “reptiliano” ya te da todo un panorama de a dónde voy con esto. Cuando conocí estos conceptos entendí el porqué de nuestras reacciones aceleradas y sin control. Resulta ser que nuestro cerebro está dividido en tres: el cerebro reptiliano, el límbico y el neocórtex. En palabras simples, el cerebro primitivo es la estructura que se formó primero, y que está ahí desde los cavernícolas. En el cerebro primitivo se encuentra la amígdala, que es esa parte del cerebro que nos permite estar alerta ante cualquier amenaza. Esta parte del cerebro son las conductas simples e impulsivas, necesarias para la supervivencia, y gestiona las conductas de acuerdo a los estados fisiológicos del organismo: miedo, hambre y enojo, entre muchas otras. Este cerebro es lo que hacía que cuando un cavernícola veía a un mamut, en vez de pensar en su grandeza y majestuosidad, primero saliera corriendo y después diseñara acciones para cazarlo y alimentarse.

El cerebro límbico asocia experiencias y emociones, y obviamente está relacionado con el aprendizaje. Es decir, emociones agradables tendemos a repetirlas; experiencias dolorosas o poco satisfactorias tendemos a evitarlas. Y finamente tenemos el neocórtex, que son esos nuevos “pliegues” que fueron formando una nueva estructura de nuestro cerebro, más evolucionada, menos enfocada en la reacción y más dirigida hacia la racionalidad, al pensamiento sistemático y lógico.

¿Y por qué te estoy explicando todo esto? Porque, aunque estamos en pleno siglo XXI, aun hay estructuras de comportamiento fuertemente arraigadas en los seres humanos que responden más al cerebro reptiliano que al neocórtex, principalmente en temas de emociones.

En nuestra sociedad y como parte de nuestra educación no hay una cultura del trabajo personal y del enfoque en desarrollar nuestra inteligencia emocional. Desde pequeños nos dicen: “No te dejes”, “Si en la escuela te pegan, tu defiéndete”, “No dejes que te esté diciendo esas cosas, tú contéstale”, “Para un cabrón, cabrón y medio”. Un amigo me contaba que su papá le decía: “Si veo que llegas golpeado de la escuela, acá te va a ir peor, así que tu sabes”. En fin, la ley del que pega primero pega dos veces o pega más fuerte, no nos ha ayudado en nada a evolucionar como sociedad; y en mi experiencia, hoy en día una de las cualidades que la gente admira en otros es extrañamente eso: el control e inteligencia emocional.

Entonces ¿qué pasa con los emprendedores? ¿Cómo logramos controlarnos en esos momentos donde todo sale de control, donde nuestro negocio parece el mundo en llamas y dominado por robots que quieren acabar con la humanidad? ¿Qué pasa con esos días donde no es el mamut persiguiéndonos, sino nuestros clientes poniéndose difíciles, sin querernos pagar, quejándose de que quieren más resultados por la misma cantidad de dinero? ¿qué pasa con esos días donde sentimos que no agregamos suficiente valor, que nuestro producto no es suficientemente bueno, que el mundo nos dará la espalda y ya nos vimos actualizando nuestro curriculum y yendo a entrevista para volver a trabajar en una empresa? ¡Noooooooooo! (léase imaginando que vamos cayendo en una espiral hacia el mundo Godín).

Bueno, pues regresemos a la realidad donde en verdad el mundo no está tan mal.

8 maneras de regresar a ti

Cuando estés en esas situaciones intenta regresar en ti de esta forma:

  1. Reconócete en estos estados de ánimo exaltados. Aprende a reconocer que estás en una realidad alterna, y regresa. Cuando ya no estás prestando atención a lo que tu cliente te dice, o estás comiendo y en vez de saborear lo que estás probando, estás viendo como tu negocio tiene un anuncio de “Cerrado por bancarrota” o “Cerrado por no ser lo suficientemente bueno”, identifica que estás creando escenarios exagerados y poco apegados a la realidad y regresa.
  2. Si ya regresaste, respira. Parece simple, pero es en serio, si estás muy fuera de control respira profundamente. Inhala y exhala largo, pausado y profundo, hazte consciente de tu respiración. ¿Tú crees que la gente que fuma lo hace porque es un hábito maravilloso? ¡No! Date cuenta (o si no fumas piensa en alguien que si lo haga) como un cigarro te lleva a inhalar y exhalar profundamente, y eso precisamente es lo que te calma. Además de que, para echarte un cigarrito, tienes que salir del ambiente que te estaba generando ansiedad, enojo, tristeza o cualquier otra emoción. Practica inhalar, y exhalar; verás cómo poco a poco esa acción te hace regresar al momento presente, darte cuenta de lo que está pasando, y permitiéndote tener un campo más amplio para moverte y determinar cómo quieres reaccionar ante lo que está pasando.
  1. Se vale no reaccionar en el momento. Se vale pedir 5 minutos, se vale decir “déjame analizarlo y regreso con una respuesta”, se vale repetir la frase para poder recapitular y ver si estamos entendiendo correctamente lo que nos están diciendo. En otras palabras, es válido si no tenemos una reacción en el momento y nos tomamos unos minutos o un tiempo para determinar que es lo que realmente debemos responder o hacer. Date ese tiempo, habla con otras personas, haz las preguntas que creas convenientes. No todo es inmediato, no todo es instantáneo. Date permiso de analizar y dar una pensada a las cosas, incluso si lo tienes que repetir en tu cabeza para poder asimilar de mejor forma la situación.
  1. Identifica tus frases o situaciones catalizadoras. Aprende a conocerte e identifica que palabras o situaciones te “encienden” o generar una emoción que no puedes controlar fácilmente, de tal forma que cuando se presenten, ya sabrás reaccionas de cierta forma a esto y que es mejor jalarte las riendas para evitar sobre reaccionar o decir y hacer algo en lo que no saldrás bien parado.
  1. Incorpora prácticas de trabajo personal a tu vida diaria. Hablarlo todo con tus mejores amigos, o estar pensando todo el día encerrado en tu habitación respecto a una situación, no hará de ti una mejor versión de ti mismo. Se requiere trabajo personal para enfrentarte a situaciones que sabes que no controlas fácilmente, y principalmente que tu cuerpo y tu mente estén contigo cuando así lo necesites. Prácticas como la meditación y el yoga, en mi experiencia, ayudan muchísimo en el reto de conocernos a nosotros mismos y avanzar en controlar nuestras emociones.
  1. Lee libros o artículos de inteligencia emocional. Aunque parezca cliché, para nosotros los emprendedores, los libros son nuestra forma de capacitación no formal a bajo costo. A veces leer una frase inspiradora, un artículo interesante de trabajo personal o un libro que nos ayude a entender de estos temas, poco a poco nos va a haciendo sentido y los veintes comienzan a caer de a poco en nuestro día a día.
  1. Encuentra tu frase inspiradora. Siempre hay algo que nos hace volver a nosotros mismos. Yo tengo en mi repertorio algunas frases que hacen que, cuando me veo inmersa en mi mundo en llamas donde los robots dominan a la humanidad, me hacen entender que esa película ya me la he contado en el pasado y que debo salir de ahí para poder ver las cosas de forma objetiva. Busca cuál es tu palabra, frase o ese algo que te hace volver en ti, para centrarte y ver las cosas como son.
  1. Por último y la más importante: ¡CONFIA EN TI POR FAVOR! Ser emprendedor es complicado y requiere de un gran valor el salir todos los días a buscar clientes, generar ideas, aportar valor, cobrar facturas, motivar a tu equipo, administrar el dinero. Si, todo eso que cuando eras empleado otros lo hacían por ti. Date cuenta de que hoy tú haces todo eso y más, y son cosas que te sacan de tu zona de confort. Seguro habrá situaciones que domines muy bien y otras serán totalmente ajenas a todo lo que conoces. Pero todo es aprendizaje y están haciendo camino. Ten confianza en lo que estás haciendo, sé claro en tus planes operativos y estratégicos, ejecuta las acciones necesarias y sigue caminando. No todo saldrá perfecto ni a la primera, no eres perfecto, pero tampoco eres una pesadilla para tu cliente.

En fin, mis mejores consejos son: Aprende a respirar, aprende a tener frases salvavidas que te sacarán de situaciones complejas, y date tiempo para conocerte, valorarte y a tener a la mano la fuerza que requieres para hacer frente a cualquier situación que se presente.

Recuerda: No eres el primero ni el último emprendedor. Somos una comunidad, y estamos ahí los unos para los otros, viviendo experiencias muy similares y apoyándonos en esta red de sueños.

AUTORA

Pao Espejel
Paola Espejel

Profesional, mamá y emprendedora. Paola creó hace un año EMMAX, una empresa que ofrece soluciones en procesos, sistemas y clima laboral enfocado en yoga y meditación (Dharana). Paola ha trabajado en distintas empresas en las áreas de sistemas y atención a cliente. Gracias a que su pasión en la vida son la yoga y la meditación como herramientas para entender la mente y regular emociones, ha entendido que la máxima experiencia de la vida es esa: estar vivo

Para conocer más sobre el trabajo de EMMAX visita su página http://www.emmax.com.mx/

De ingeniero a creativo full-time: el camino que me ha traído hasta aquí.

¿Dónde estás leyendo esto? Podría ser en un café, en la escuela, en la oficina, hasta en el baño. No importa donde, lo que importa es que una serie de eventos y decisiones en tu vida se acomodaron de tal forma que pudieras estar justo aquí leyendo justo esto.

Y también fue así como un montón de pasos en mi camino me trajeron a estar escribiendo esto aquí y ahora. Eventos afortunados que van desde conocer a alguien hasta cambiar radicalmente de profesión.

Mi título profesional presume fuerte y claro que mi alma mater me reconoce como Ingeniero Industrial y de Sistemas. Escuché a más de una (o mil) personas referirse a mí con el odioso “Inge” durante los 5 años siguientes al término de mi etapa universitaria. No me malinterpreten, amo ser ingeniero y no me arrepentiría jamás de haber estudio esa carrera; digo “odioso” porque no me gusta ese short name para una palabra que representa una parte enorme de lo que soy y que además me costó (bueno, a mis papás) una buena lana y unos maravillosos 4 (+) añitos invertidos. Se dice ingeniero, aunque prefiero un millón de veces que me hablen por mi nombre.

En fin, el punto de que soy ingeniero queda claro, el que puede resultar confuso es cómo hoy después de 9 años mucha gente a mi alrededor juraría que soy mercadólogo, comunicólogo o trunco de alguna carrera afín. Tal vez el hecho de haber tomado una decisión de esas que mis amigos gringos le llamarían a leap of faith y dejar mi trabajo como ingeniero en una empresa automotriz alemana para dedicarme de lleno a mi propia empresa que nada tenía que ver con ese mundo que dejaba, tenga algo que ver con eso.

2014 fue el año en el que dejaba a un lado mi seguridad financiera y esa carrera corporativa que había estado construyendo en mi empleo Godín, para darle forma a un sueño que había empezado algunos años antes.

Mayo 04 de 2001 a las 6:29 PM, la fecha en la que descubrí que quería dedicarme a algo que involucrara usar al máximo mi creatividad. Ok, falso, obvio no me acuerdo de la fecha y hora exacta, pero si recuerdo dos palabras: SWEET NOVEMBER, una película que nada tiene que ver con este tema pero que en sus escenas iniciales presentaba a Keanu Reeves como el creativo de alguna agencia de publicidad completamente obsesionado por encontrar el tagline perfecto para vender hot dogs. El wey era nefasto cabe aclarar, pero independientemente a eso, verlo pasar día y noche explorando cada rincón de su mente tratando de darle forma a sus ideas despertó algo en mí. ¿Había una forma de ganarse la vida ideando locuras? Sonaba bien.

Tal vez en alguna nota futura les platicaré el por qué si había tenido esa epifanía a tiempo de lo que quería hacer profesionalmente, en el último minuto cambié mi carrera de Mercadotecnia a Ingeniería. El punto a rescatar de esta historia es que ese fue uno de esos eventos de los que platicaba antes, que me llevarían a hacer lo que hice después de mi vida Godín: montar mi propio negocio en forma de agencia de publicidad.

¿Así de fácil? ¿De la noche a la mañana ya era emprendedor? Creo que había empezado a serlo desde antes.

¿Entonces esto significa que emprendedor sería un mejor título para portar en mis tarjetas de presentación?. Según Reid Hoffman (les ahorro la googleada, es el cofundador de LinkedIn), un emprendedor es aquel que se avienta de un barranco y construye un avión durante la caída. WHAT? Tal vez si hubiera leído esa definición antes de decidir volverme emprendedor le hubiera dado una pensada más, pero desde mi punto de vista, esta es la definición más acertada que podrás encontrar.

Creo muy firmemente que emprender es más que crear tu propio negocio. Para mí, emprender es tener ese deseo constante de darle forma a tus habilidades y pasiones para crear con eso algo que pueda ayudarte a alcanzar tus más grandes sueños personales y profesionales. Algo que le aporte valor a tu vida y a la de los demás. Es saber bien lo que quieres y lo que no quieres hacer, tomar tu mochila llena de lo que has aprendido en el camino, y aventarte al vacío para construir el mejor avión posible.

No fue casualidad que más de 10 años después de aquel “yo quiero hacer eso” que descubrí en Sweet November, hoy me encuentre inmerso en el mundo del marketing y la creatividad, pero mis primeros esfuerzos de emprendedor no habían empezado ahí. En la prepa tuve otro de esos eventos en mi vida que me han traído hasta aquí, y fue tomar un curso de diseño gráfico.

Siempre me ha apasionado el dibujo y el diseño, justamente áreas que involucran la creación de algo a partir de ideas, y fue en parte eso que me llevó en el 2012 a un intento completamente fallido por emprender con una empresa de diseño gráfico, pero que eventualmente fue lo que pintó el camino para transformarse en la agencia de publicidad por la que renuncié a mi trabajo como ingeniero y de la que he aprendido tanto. Ven, todo se conecta poco a poco para llevarte a dónde quieres estar, sólo que es como decía Steve Jobs, no puedes conectar los puntos viendo hacia adelante, solo podrás conectarlos viéndolos hacia atrás; así que tienes que confiar en que los puntos se conectarán de alguna forma en tu futuro.

¿Conociste a alguien con quien compartes sueños y metas? ¿Te tocó trabajar en un lugar en el que no te gusta? ¿Viajaste de pronto a algún lugar que no tenías planeado? Puntos, puntos, puntos.

Después de varios tropiezos y éxitos, hoy sigo creando cosas, dentro y fuera de mi agencia, sigo inventando y conectando mis puntos, y puedo decir que me encuentro en el ojo del huracán de todo lo que todavía viene en mi camino como emprendedor; sigo buscando esas nuevas formas de crear más; de usar mejor mis ideas.

Si quieres emprender, no busques crear un negocio, busca la mejor manera de explotar tu pasión. Tener tu propio negocio no se trata de poder hacer lo que quieras cuando quieras, se trata de poder hacer lo que más disfrutas hacer y para lo que eres realmente bueno. El dinero va a llegar si encuentras esa fórmula y le dedicas el tiempo y el esfuerzo necesarios, pero que no sea tu principal motor.

Hoy más que emprendedor me considero un creativo full-time. Disfruto usar mi creatividad para inventar nuevas formas de comunicar mensajes para mis clientes en la agencia, pero también fuera de ella disfruto usar esa creatividad para idear nuevas formas de decirle al mundo lo mucho que puedo y quiero hacer.

En mi parte de emprendedor, creo que me he forjado a la mala, tomando caminos que parecerían más largos de lo normal y equivocándome más veces de las que me gustaría aceptar aquí, pero también puedo decir que poco a poco he ido dando los pasos que me tocaban dar para poder alcanzar en algún momento, ese punto ideal en el que mi pasión se encuentre con mi profesión. Todos los pasos que he dado, acertados o no, han sido los necesarios para poder ir despejando este camino que estoy recorriendo hoy, y que es un camino que me emociona poder seguir descubriendo.

Así que si estás leyendo esto, es justo que te enteres que el camino de emprender no es fácil, nada fácil, pero que si confías lo suficiente en tus habilidades y en tus pasiones, va a ser un camino que valdrá muchísimo la pena recorrer. Hazle caso primero a las señales que la vida te va dando, a los puntos, a tus skills y a todo eso para lo que eres bueno. Dice Gary Vaynerchuk que tienes que entender tu propio ADN, y no hacer cosas sólo porque otros como él, como Steve Jobs o como Mark Cuban lo han hecho, tienes que conocer tu propia marca y mantenerte fiel a ella. Es lo mejor que podrás hacer si quieres salir triunfante en este desmadre emprendedor que algunos elegimos saborear.

AUTOR

Luis González

Ser creativo es la mejor excusa para estar un poco loco. Apasionado del Marketing y la Publicidad. Director Creativo en The Capital Advertising. No se bien a dónde voy pero sígueme si quieres. Instagram & Twitter: @TheCapitalLuis