Diciembre: el mes de la cero productividad.

Oh, Diciembre. El mes en el que tratamos de cumplir todos nuestros propósitos del año, aquel en el que el mejor pretexto para hacer una reunión es una posada y en el que comemos todo lo que se nos pone enfrente únicamente para decir que la dieta empezamos el próximo año. También es un mes que es reconocido como el mes en el que nadie trabaja. Claramente esto es una exageración, por que existen personas que sí trabajan y ni hablar de los empleados de una tienda departamental. Sin embargo, todos hemos escuchado (y dicho) que Diciembre es un mes muerto gracias a las vacaciones de Navidad y Año nuevo y porqué sólo algunos afortunados se quedan haciendo “guardia” en las empresas.

Muchos emprendedores y dueños de negocio aprovechan estos momentos para descansar un poco y premiarse con tiempo libre por el arduo trabajo realizado durante el año. Este es uno de los principales errores que podemos cometer. Aunque en muchas empresas estén de vacaciones o nuestros clientes nos hayan pedido vernos hasta enero, en el mundo emprendedor el trabajo nunca termina. Diciembre no es un mes muerto, sólo es un mes tranquilo y tranquilo no quiere decir echarnos en nuestros laureles a esperar a que llegue el 2018. Durante el año estamos preocupados por llegar a las ventas, atender y prospectar clientes, asistir a eventos, entre muchas otras actividades y siempre hay algo que decimos “esto la hago después” o “no tengo tiempo de hacerlo” …¡ahora es cuando!

8 ideas para aumentar la productividad laboral en diciembre

Mientras tu competencias vive la vida feliz en las posadas, cenas de navidad e intercambios, te compartimos algunas ideas para que aproveches y le des un empuje a tu negocio para llegar triunfante al 2018.

  1. Termina todos los “luego lo hago” que tuviste en el año. Como emprendedores somos un desmadre, tenemos muchas ideas que no alcanzamos a aterrizar por el ajetreo que existe en nuestras vidas y por que priorizamos entre lo urgente e importante y lo importante pero n urgente. Ahora que las aguas se calmaron un poco, es momento de poner manos a la obra y terminar esos pendientes. Además de despejar tu agenda de cosas que has querido hacer, tienes la oportunidad de empezar el año con un nuevo proyecto, una nueva campaña de marketing o una nueva estrategia de ventas; literalmente iniciando con el pie derecho.
  2. Planear el año y el primer trimestre. Sí es posible tener un panorama general de lo que va a pasar en el año, no por que seamos videntes pero por las actividades históricas de nuestro negocio. Sabemos cuando suceden los eventos más importantes de la industria, las fechas conmemorativas que nos impactan, la tendencia de nuestras ventas y los momentos de menos trabajo. Con esto, podemos hacer una calendario general del año, para poder pasar a hacer la planeación detallada del primer trimestre. Recuerda que la planeación detallada incluye objetivos SMART, estrategias y actividades, al igual que un cronograma. Muchos ven la planeación como algo tedioso, pero es mejor planear que tener que estar apagando fuegos desde el primer día del año.
  3. Haz tu calendario editorial. Con la planeación que hicimos en el punto anterior, podemos tener la noción de los temas importantes a tratar en nuestro blog y redes sociales durante el año. Crea el calendario editorial y pon especial atención en fechas especiales como Día de Reyes, 14 de febrero, Día de las madres y así hasta que llegues al 2019 (bueno, igual y no tanto).
  4. Escribe contenido. Aunque la creatividad no es algo que podemos evocar cuando queramos, podemos ir investigando sobre algún tema del que vayamos a hablar; escribir sobre algún tema que no tuvimos oportunidad de hablar anteriormente o simplemente practicar el arte de contar nuestra historia.
  5. Prueba nuevas estrategias. Haz estado pensando en como incrementar tus ventas, quieres probar con videos en redes sociales o un contenido más atractivo para tus seguidores. Busca la inspiración adecuada y ¡hazlo! No tendrás nada que perder y si no funciona, puedes modificar y volver a intentarlo el próximo año.
  6. Aumenta tu red de contactos. En diciembre hay fiestas por todos lados. Como dijimos antes entre cenas, posadas y festejos no paramos, pero además de ir y pasar un buen rato podemos aplicar el Networking en todo su esplendor; así que imprime otro millar de tarjetas de presentación y ve a conocer posibles contactos. No olvides anotar en las tarjetas que recibas en dónde conociste a la persona y cuando es mejor contactarlo.
  7. Cuadra tus finanzas personales y empresariales. Además de ser un mes de fiestas, diciembre es un mes de gastos, tanto personales como profesionales, y se nos puede ir de las manos más rápido que el agua (no por nada luego viene la cuesta de enero). Identifica tus principales gastos del año (hosting, dominio, licencias, software, nómina, contador, abogado, etc.), separa el dinero para no gastarlo y asegurarte de que los principales gastos ya están cubiertos. Haz lo mismo con tus finanzas personales y ponte de propósito de año nuevo no gastar más de lo que ganas. ¡Bienvenido 2018 y una buena salud financiera!
  8. Sí, se vale descansar. Aunque con todas estas ideas parece que les recomendamos que hagan el trabajo de un año en un mes (que no lo estamos haciendo) es importante descansar, pasar tiempo con nuestra familia y amigos y hacer una reflexión de lo bueno y lo malo que sucedió en el año. Energía positiva atrae energía positiva, así que medita y recárgate de buena vibra para que el siguiente año sea mejor que el que termina.

Hacer todas estas actividades en un mes al que le quedan 25 días es imposible; selecciona aquellas que tiene un mayor valor para ti y concéntrate en esas, de esta manera lograrás ser más productivo. Dale la vuelta a la mentalidad de que en diciembre no se hace nada, gánale a tu competencia y cierra el año con broche de oro y porque no, con un poco menos de desmadre.

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El Buen Fin ¿es bueno para todos?

Como muchos ya sabemos, mañana empieza el Buen Fin, una iniciativa creada para activar la economía mexicana al promover descuentos en productos y servicios que beneficien a los consumidores. Algún muy similar a lo que ocurre en otros países, como Estados Unidos y España, mejor conocido como Black Friday o Viernes Negro.

Para poder ser parte de este gran fin de semana es necesario que las empresas se inscriban en la página oficial (https://www.elbuenfin.org) y ser parte de la lista de comercios participantes para que se les de una mayor visibilidad ante los consumidores que buscan comparar precios y buscar promociones antes de empezar las compras; además de contar con el respaldo de los organizadores. Sin embargo, existen muchos pequeños y medianos negocios que se suman a esta iniciativa (de manera informal) con el objetivo de incrementar sus ventas y ser parte del mayor fin de semana de compras del año.

Toda esta estrategia de activación de la economía y beneficios para los consumidores, nos deja pensando si el Buen Fin realmente ayuda a las MIPyMES a movilizar su propia economía y vender más. Seguramente sí ayuda en algo, ¿pero es sustentable? Subirnos al tren del mame solo por «estar ahí» no trae ningún beneficio e incluso, si no se hace de la manera adecuada, puede acabar saliendo más caro el caldo que las albóndigas.

Para que tu estrategia del Buen Fin sea adecuada, te compartimos algunos puntos que debes de considerar antes de poner todo en descuento.

-Conoce tus números. Antes de empezar a poner descuentos a diestra y siniestra, debes de saber como están las finanzas del negocio para poder medir el impacto de la estrategia una vez concluida.

-¿Ganas o pierdes?. Todos hemos pasado por el tormento de ponerle precio a nuestro producto o servicio, por lo que ponerle un descuento no debe de tomarse a la ligera Si le pones el 10% de descuento a X producto o servicio, ¿ganas, pierdes o quedas tablas? Si ganas o quedas tablas, puede ser que la estrategia te convenga, pero si pierdes, mejor busca otra alternativa de promoción o beneficio (programa de lealtad, cliente frecuente, etc.) que te de mejores resultados.

-¿Cuál es tu inventario?. Sin inventario no puedes hacer una promoción (bueno ,¡ni siquiera puedes hacer una venta!) Se consciente de lo que tienes en inventario y hasta que momento lo puedes vender (toma en cuenta los tiempos de reabastecimiento). Así mismo, si vendes productos que tenga fecha de caducidad fíjate bien que éstos no estén próximos a caducarse, ya que si los vendes puedes generarte una mala reputación, perder clientes y hasta meterte en un problema legal.

-Recursos Humanos. ¿Tienes suficientes personas para atender a todos los clientes? ¿Cuentas con la capacidad para realizar en tiempo y forma los servicios que estás promocionando? Si respondiste que no a cualquiera (o ambas) preguntas, no te arriesgues a conocer la ira de alguno de tus clientes y/o crearte una mala reputación.

-Atención al cliente. El servicio y atención al cliente ya debe de ser parte del día a día de tu negocio, pero es mucho más importante tenerlo presente cuando haces una venta o promoción a gran escala. Te sugerimos dar una repasada a los principales puntos de atención de tu empresa para estar preparados por cualquier cosa (o como decimos los mexicanos “por si las moscas”).

Antes de aventarte, piensa en los beneficios que te puede traer esta estrategia y planéala con anticipación para poder prever cualquier contratiempo o dificultad.
Si ya tienes todo listo ¡Felicidades, deseamos que sea un Buen Fin para ti y tu negocio!.

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La pasión manda

Es sin más ya una parte de nuestra vida diaria escuchar a alguien decir “En esta vida, hay que hacer lo que te apasiona”, o encontrarnos con imágenes de un horizonte con la inigualable frase “Escoge un trabajo que te guste y nunca tendrás que trabajar ni un solo día de tu vida”. Cada que escuchamos estas frases o conversamos sobre ello con algún amigo o familiar, es común pensar que las personas que saben cual es su pasión, tienen la vida resuelta (o sea que no van a tener que trabajar un día en su vida, mientras se revuelcan en montones de dinero siendo, obviamente, felices) y nos preguntamos una y otra vez si lo que nosotros estamos haciendo es realmente lo que nos apasiona.

Esto puede llevar a un sin fin de preguntas, cavilaciones y meditaciones sobre cual es nuestra pasión, que forma tiene y cómo la encontramos. Desde una edad muy temprana les preguntamos a los niños que es lo que quieren ser de grandes, obteniendo respuestas increíblemente honestas que van desde astronautas, hasta salvador de ballenas y superhéroes. Como adultos nos regocijamos en risas por la ternura de esos sueños, pero pensamos en que al crecer deberán de cambiar de opinión por que en “el mundo real” ser superhéroe no paga las cuentas (a menos que seas Tony Stark, que es otra clase de superhéroe). Conforme los años pasan, vivimos en instantes de alegría entre salir a la calle a jugar con nuestros amigos, quejarnos de hacer tarea y pensar en que ya queremos ser grandes para no tener que hacer sumas y poder hacer lo queramos (que se resume principalmente en ver caricaturas). Ultimadamente nos tenemos que enfrentar a lo que puede ser la primera gran decisión de nuestras vidas y es elegir una carrera. Por lo general entra un tormento de emociones al tener que decidir entre lo que dicen los exámenes de aptitud que eres bueno, lo que tu familia te dice que estudies, lo que te gusta y en lo que eventualmente puedas encontrar un trabajo que te deje suficiente dinero para vivir cómodamente.

Terminamos eligiendo un termino medio, entre lo que nos gusta y puede llegar a convertirse en una carrera profesional prometedora. Después de 4 años de estudios y diversión (por que no hay que negar que los años de la carrera son muy divertidos) es momento de entrar al mundo real y buscar trabajo. Esta historia sigue así por muchos años en los que nos llegamos a cuestionar más de una vez si lo que estamos haciendo es realmente lo que nos gusta o si pudiéramos elegir de nuevo que carrera estudiar, si elegiríamos cualquier otra rama profesional. Aunque esta gran decisión la tenemos que tomar cuando aún somos jóvenes e inexpertos, muchos eligen sabiamente y le dan al clavo a la primera; mientras que a otros nos cuesta un poco más de trabajo encontrar que es lo que realmente nos mueve. Y aquí es en donde empieza lo bueno.

Cuando pensamos en las personas que están haciendo lo que les apasiona, tenemos una imagen de completa felicidad y satisfacción, guiados por estas frases que apelan a la motivación pero realmente nos hacen creer en una realidad ficticia. Trabajar en lo que te apasiona si hará que trabajes todos los días de tu vida, la diferencia es que encontrarás un gusto al hacerlo que no encuentras cuando haces algo que no te apasiona. También hay que tomar en cuenta que trabajar en lo que a uno le apasiona tiene momentos buenos y momentos malos, ¡no todo es miel sobre hojuelas!

La historia de Bruce McLaren

Tomemos a Bruce Mclaren como ejemplo. El nombre resuena a lo largo y ancho de las pistas de carreras alrededor del mundo. La historia de McLaren no es una en donde pasa de no tener nada a tenerlo todo; Bruce tenia gasolina corriendo sus venas desde que era pequeño gracias al interés de su papá por el mundo del motosport (tanto motos como automóviles) y tras haber superado una enfermedad en la cadera, empieza con una carrera profesional en el automovilismo después de haber tenido la oportunidad de correr el Austin Healy de su papá. No conforme con ya tener un trabajo en lo que le apasiona siendo piloto de carreras (en donde muchos se quedan por ya ser el trabajo ideal), McLaren lleva su pasión al siguiente nivel al “meter mano” en los coches que corre, lo que lo encamina iniciar su propio equipo. En 1966 crea McLaren Racing Ltd. junto a Teddy Mayer, empezando así la siguiente etapa de persecución de sus sueños. La pasión por las carreras de autos que lleva a Bruce a la fama, no es cualquier pasión, ya que un cálculo erróneo en diseño o armado de un automóvil (en aquella época) podía quitarle rápidamente la vida al piloto; lo que en su caso fue cierto cuando muere en 1970 mientras realiza la prueba de un coche en Goodwood, Inglaterra. Podemos pensar que su historia de éxito es sencilla, pero lo que es realmente notorio es la habilidad de Bruce de ir por sus sueños y cuando los consigue, ponerse nuevas metas y conseguirlas de nuevo.

Como Bruce McLaren han habido muchos que han podido vivir haciendo lo que les apasiona, a sabiendas de que no es fácil. Podemos pensar en Steve Jobs, que tras muchos años de arduo trabajo y de consolidar una empresa como lo es Apple, fue despedido por el grupo de consejo y reemplazado como CEO de su propia compañía, para después volver a ser contratado; o Walt Disney, que después de haber trabajado en un cuarto, sin presupuesto y sin poder siquiera pagar la renta, creó a Mickey Mouse el ratón que vive en el lugar más feliz del mundo; o el director creativo de una agencia de marketing, que después de haber estudiado ingeniería industrial y trabajado en una planta, se dio cuenta que lo suyo era la creatividad.

Ejemplos e historias de personas que hacen lo que les apasiona podemos encontrar muchas, y si ya eres uno de los afortunados que lo hace ¡disfrútalo!. Si aún no encuentras esa pasión, explora, experimenta y busca en las pequeñas cosas que te dan felicidad lo que te mueve, lo que te dice que por ahí está el camino aunque no lo veas tan claro. Encontrar lo que nos apasiona no es fácil y llevarlo a ser una fuente de felicidad e ingresos, tampoco lo es. Pero cuando lo encuentres, sabrás que es eso por que no te importaría volver a pasar por todo ese desmadre para hacerlo de nuevo.

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Emprender sin miedo, no es emprender.

Como por arte de magia, un día tienes una idea de negocio. Piensas a quien le vas a vender, buscas más información y lo platicas con un par de personas sólo para descartar que sea la idea más descabellada del mundo. Consigues validar la idea y enloqueces. Evalúas los pros y contras de hacerlo, haces cuentas, revisas tus ahorros y con cada paso estás más convencido de que puede funcionar.

Los días pasan, sigues emocionado. Buscas más información sobre la industria, piensas en tu ventaja competitiva y encuentras a tu competencia. Piensas “No sabía que había tanta competencia” y dudas un poco. Te preguntas cómo un negocio nuevo va poder con competidores que llevan años en el mercado; “Mi ventaja competitiva. ¡Eso! Eso es lo que me va a hacer sobresalir, seré mejor que la competencia y también me comprarán a mi”. Decides dormir un poco (por que claro, llevas varios días sin dormir por esta pensando en tu futuro emprendimiento) y mañana seguirás trabajando en la idea. A la mañana siguiente, mientras te arreglas para ir al trabajo, sigues pensando; lo sientes y sabes que esto puede ser un buen cambio. ¡Por fin, podrás dejar tu trabajo!.

Llegas a tu trabajo y la rutina diaria continua. Checar correos, ir a reuniones, hacer llamadas y reportes. Acabas exhausto (como siempre) y al llegar a casa, no piensas en nada más que echarte en el sillón, con una cerveza bien fría y Netflix. Mañana seguirás con el proyecto, ahora estas muy cansado para pensar claramente. Al día siguiente la rutina vuelve a aparecer; ir al trabajo, al gimnasio, salir a cenar, regresar a casa (con más, menos variaciones dependiendo de la semana) pero el trabajo te vuelve a jalar al lado obscuro. Todos los días pospones continuar con tu proyecto, diciéndote que el fin de semana lo haces, cuando tengas más tiempo. Hasta que llega el día en que ves un post en Facebook con tu idea de negocio pero con otro nombre, te das cuenta que no le diste la atención suficiente y a alguien más se le ocurrió esa gran idea y si la hizo realidad.

Mientras tomas una cerveza con tus amigos les cuentas, entre encabronado y frustrado, que una nueva empresa desarrollo tu idea. Que lo tenías todo pensado, sólo no actuaste. Después de que te desahogas, te vas a dormir tranquilo de que pronto, muy pronto tendrás otra idea y esta si la vas a llevar a cabo.

Para muchos, esta historia es de miedo. Es de miedo por que a todos los que hemos emprendido nos ha pasado. Es la historia de terror de no poder dejar nuestro trabajo godín para poder cumplir nuestro sueño y quedarnos estancados; de hacernos mil y un preguntas: ¿Y si fracasa? ¿Y si a nadie le gusta? ¿Y si me quedo sin dinero? ¿Cómo voy a vivir? y así sucesivamente hasta generarnos tal pánico a nosotros mismos, que lo bloqueamos y seguimos adelante con la rutina ya conocida. A diferencia de una historia de terror, en este caso el malo (que es el miedo) nunca muere. El miedo a la incertidumbre, a las preguntas, a no saber si funcionará o no, siempre estará ahí. Aún después de varios años de haber iniciado, ese miedo sigue latente; cuando lanzas un nuevo producto, abres una nueva sucursal o haces un cambio de imagen. Sí, el miedo no desaparece y en su momento no lo podamos ver, pero es algo bueno. El miedo es lo que nos impulsa a seguir adelante, a buscar diferentes maneras de hacer las coas y hacer que funcionen. Se podría decir que es nuestro motor.

Pero sólo esperar a que todo salga bien y no poner manos a la obra no funciona. Por eso, te compartimos algunos tips para que dejes de tener miedo y te avientes a empezar ese nuevo negocio antes de que alguien más lo haga.

  • Planea y ejecuta. Se vale planear siempre y cuando ejecutes lo planeado. Si quieres más información sobre como planear bien tu negocio, te recomendamos nuestro artículo ¿Qué debo de saber antes de empezar mi negocio?
  • Ten un plan B. Éste no tiene que estar detallado y no debes de hacer todo un pergamino con información, sólo debes de saber que hacer en caso de que el plan A falle. Tener una red de seguridad por decirlo así.
  • Ten un guardadito. Siempre vamos a pensar en el dinero, si hay, si no hay, si se puede gastar o no. Para que estés más tranquilo, ten un guardadito para la temporada de vacas flacas. Calcula tus gastos y ahorra para los momentos en que las ventas bajen o para tomarte unas buenas vacaciones.
  • Saber que hacer cuando el negocio despegue. Cuando emprendes el inicio es lento; te vas acoplando a un nuevo ritmo de trabajo, a retos que no sabías que enfrentarías, todo es nuevo, brillante y bonito. Luego empieza a crecer y el caos viene con el crecimiento. Ten un plan para saber como operar con 5, 10, 15 o hasta 100 clientes y que recursos necesitas.

Además de estar preparados en papel, hay que estar preparados mentalmente. La confianza en uno mismo es básica para emprender y aún no existe alguien que pueda predecir si un negocio será exitoso o un completo fracaso. Así que en cada uno de nosotros está el hacer que sea un éxito y si por cualquier razón no funciona, empezarás un nuevo proyecto, una nueva empresa y lo volverás a hacer todo de nuevo, por que ya sabes que estás hecho para salir adelante y una vez que emprendes una vez, es fácil volverlo a hacer.

Empezar con miedo es mejor que empezar sin él, ya que si no te da miedo quiere decir que no vale la pena el riesgo.

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¿Qué debo saber antes de empezar mi negocio?

Cuando decidimos emprender, existen muchos detalles a los que hay que poner atención. El primer instinto es hacer que todo quede perfecto para disminuir el margen de erro y evitar aquello que todo emprendedor teme: el fracaso. Para muchos empieza con tener clara la idea de negocio, el nombre y la imagen; para otros es tener el plan de negocio a la perfección; mientras que existen muchos otros que se lanzan con sólo tener la idea y las ganas de empezar.

Realmente, la manera de empezar un negocio depende de cada quien y de su personalidad; sin embargo, tenemos una serie de recomendaciones que se deben de tomar en cuenta y el realizarlos pueden ayudar a emprender con el pie derecho.

  • Esquema de negocio. Saber los principales aspectos del negocio es importante. Hacer un modelo gráfico de negocios es una gran herramienta para conocer los principales aspectos del mismo como las actividades que se van a realizar, la propuesta de valor, canales de distribución y costos, entre otros.
  • Propuesta de valor. Aunque es parte del esquema de negocios, es importante saber cual es la diferenciación de nuestra empresa con la competencia ¿precio? ¿servicio? ¿calidad? Sin importar cuál de éstas sea, hay que tener claro lo que se va a ofrecer al cliente y hacérselo saber.
  • Mercado objetivo. Sencillo, a quien le vamos a vender. Hay que conocer su edad, personalidad, gustos, canales de comunicación y objeciones que puede tener sobre el producto o servicio para poder saber que le podemos ofrecer y como podemos resolver sus necesidades. Recordemos que saber quien es nuestro cliente hará que podamos dirigir nuestros mensajes de manera adecuada para que pasen de ser prospectos a clientes recurrentes.
  • Recursos humanos de una empresa. No queremos decir que hay que contratar a todos los empleados desde el primer día, pero si es importante considerar el número de personas que serán necesarias para el óptimo funcionamiento de la empresa, así como saber cuáles son las responsabilidades y el perfil con el que debe de cumplir cada empleado.
  • Dinero. Sin importar la cantidad de inversión que necesite el negocio o si eres financiero o no, hay que conocer cuales serán las fuentes de ingreso, los gastos fijos y gastos variables. Eventualmente como dueño de negocio, será importante que conozcas todos los documentos financieros de la empresa (sí, aunque tengas a un contador)

Además de estas recomendaciones que te pueden ayudar a comprender como iniciar un negocio, hay que pensar en el nombre y la imagen que le quieres dar a éste. Elegir el nombre adecuado puede ser un poco complicado, ya que debe de ser relativo al negocio, atractivo para los clientes y que refleje la pasión con la que se está iniciando.

Sea cual sea el giro de tu negocio, si es un producto o un servicio, recuerda que planear es bueno, pero mejor que planear es ¡EJECUTAR! Así que no le des más vueltas al asunto y aviéntate al interesante mundo de los emprendedores. Aquí te esperamos.

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5 preguntas para saber si ya debes emprender

Cada día es más común que escuchemos que una amigo, el primo de un amigo o el vecino dejó su trabajo para convertirse en emprendedor e iniciar un negocio; acto seguido visualizamos la vida de esta persona y pensamos que su decisión ha sido excelente, sobre lo increíble que será su vida de ahora en adelante y lo valiente que es por haber renunciado para seguir (lo que pensamos que es) su sueño. Desde el otro lado de la ventana, de la cerca o de donde estés, ser emprendedor se ve muy bonito, se ve ideal y más sencillo que estar en una oficina trabajando y generando dinero para alguien más (lo sabemos por que hemos estado ahí). Pero ser emprendedor va más allá de ser dueño de tu tiempo, elegir tus horarios y tener la posibilidad de trabajar desde casa. Ser emprendedor significa trabajar más de 12 horas en tu proyecto para que salga adelante, convertirte en el jefe, el mozo, el de ventas, operaciones y marketing al mismo tiempo, mientras supervisas las cuentas y pagas impuestos.

Lo que muchos emprendedores sabemos, y muy pocas veces confesamos, es que cuando volteas a ver tu pasado godín sí añoras las quincenas, las jornadas en las que salías de la oficina y te podías desconectar y la convivencia oficinista. Ambos mundos tienen sus ventajas y  desventajas, pero la decisión de ser godín o emprendedor está en cada uno de nosotros y está bien querer crecer en una empresa hasta llegar a la cima, como también está bien probar tu suerte con un nuevo negocio.

Como decíamos al principio, en esta época en la que la información se comparte en tiempo real y gracias a que vivimos con una generación con una mentalidad diferente (si…los millennials) escuchar sobre nuevos emprendedores, nuevas empresas y negocios revolucionarios nos puede hacer plantearnos la pregunta de si el emprendimiento es para nosotros. Esta es una pregunta muy válida y que todos los que han iniciado un negocio se la hicieron en algún momento; pero la respuesta no es tan sencilla de encontrar como lo es formular la pregunta (si te has hecho la pregunta, esto te suena realmente familiar). Si te has preguntado como puedes ser emprendedor, tener un negocio rentable y vivir en ese mundo de fantasía pero no has logrado tomar la decisión, te compartimos 5 preguntas que creemos te pueden ayudar a aclarar tu mente.

  1. ¿Has pensado en tener un negocio? Esta pregunta puede parecer muy sencilla, pero en realidad muchas personas se imagina teniendo un negocio propio mientras que otras son felices siendo parte de una empresa. Si has divagado y te has visualizado teniendo tu negocio propio, ésta es una buena señal de que el camino del emprendimiento se puede encontrar en tu futuro, sólo depende de ti saber cuál es el momento correcto para dar el salto.
  2. ¿Tienes un plan de carrera claro en la empresa en la que trabajas? A veces la empresa es buena y las actividades son retadoras, pero no tienes un crecimiento asegurado. Como profesionistas, todos queremos que se reconozca nuestro trabajo y poder seguir subiendo la escalera profesional (cualquiera que ésta sea) por lo que, si no tienes un plan de carrera estructurado, puedes plantearte buscar otras oportunidades profesionales.
  3. ¿Tienes la solvencia económica para poner un negocio? La inversión inicial para poner un negocio depende del negocio que quieras poner, pero si es importante tener un guardadito para poder aguantar “las vacas flacas” y no estar sufriendo por dinero. Para esta pregunta existen varias respuestas como conseguir inversionistas o pedir un préstamo; de nuevo, esto depende del negocio que quieras poner y del retorno en la inversión que dará tu nuevo negocio para poder dar ganancias a los inversionistas o pagar el préstamo.
  4. ¿Tu familia, amigos, pareja te apoyan para que pongas tu negocio? Al final del día, iniciar un negocio es cuestión de cada persona, pero es importante poder tener un grupo de apoyo que aguantará tus desvelos, te aplaudirá tus logros y escuchará tus fracasos. Si eres el principal proveedor de una familia, esta pregunta es súper importante ya que puede implicar el gasto de seguro de gastos médicos, solvencia económica de la casa, tiempos de convivencia, etc.
  5. ¿Cada día piensas más en poner tu propio negocio? Si ya respondiste a las preguntas anteriores (sin importar la respuesta) y sigues pensando en poner un negocio… ¡hazlo! Esa determinación y el ser consciente del riesgo que implica el hacerlo, son las claves que te harán tener éxito en los futuros emprendimientos que se atraviesen en tu camino.

Estas preguntas no están diseñadas para que salgas corriendo y dejes todo para poner un negocio, pero nos hemos dado cuenta que son las preguntas que varios emprendedores se han hecho antes de empezar con su proyecto o continuar con su trabajo en una empresa. Te compartimos estas preguntas para que sepas que no eres el único que se ha preguntado si debe de ser emprendedor o si tiene las cualidades para ser un emprendedor. También está bien decidir que quieres seguir trabajando en una empresa; como dirían todas las mamás mexicanas “¿por qué todos los demás lo hacen, tu también lo vas a hacer?”. Recuerda que la decisión es única e intransferible y nadie te podrá decir que se siente ser emprendedor.

Sigue tu instinto, sigue tu pasión, pero sobre todo, busca tu felicidad cualquiera que ésta sea.

El camino (algo) transitado del Networking

Si estás leyendo este blog es por qué probablemente, o eres muy curioso o estás empezando tu propio negocio (o ambas). Cuando empezamos nuestro propio negocio, es muy común que los demás emprendedores o personas que conocemos nos digan de la importancia de hacer Networking; que si es bueno por que conoces a posibles clientes, o posibles aliados, o posibles proveedores, también es bueno por que te ayuda a mantenerte actualizado con las nuevas tendencias en el mercado, en tu industria o del mundo emprendedor y de negocios.

Durante el último mes, nos hemos dado cuenta que el Networking, bien hecho, te puede llevar a ti y a tu negocio a donde tú quieras.

Empecemos por aclarar que el Networking no debe de ser pensado únicamente para el mundo de los negocios, sino se debe ver cómo una oportunidad para relacionarte con otras personas, que en circunstancias normales podrías no conocer. Si vemos el Networking como un beneficio personal, podemos obtener mucho; pero si lo vemos como una oportunidad para ayudar a nuestro negocio, el negocio de la otra persona y el negocio del primo de un amigo, vamos a obtener más beneficios de estas nuevas relaciones. Más comúnmente de lo que podemos llegar a pensar, el Networking se visualiza como una reunión en una sala llena de hombres y mujeres de negocios, con vestimenta business casual, entregando tarjetas a diestra y siniestra, con una copa de vino en mano mientras ríen elegantemente y con lo que se ve como una acción sin esfuerzo, están haciendo crecer más sus empresas. Pero lo que no pensamos es que el Networking también es para aquellos que usan vestimenta relajada, ríen a carcajadas mientras toman cerveza y recién acaban de empezar o planean empezar su negocio. Nosotros creemos que este tipo de escenarios más casuales son los más comunes y de dónde salen las mejores relaciones de negocio (y alguna que otra amistad). Este escenario más relajado, puede ser más propenso a que te abras con otras personas e incluso puedas encontrar a alguien que esté pasando por las mismas situaciones que tu o que tenga un negocio similar al tuyo y puedan compartir buenas prácticas y malas experiencias.

Ahora te preguntarás después de tanto rollo ¿cómo es que el Networking te puede llevar a donde tú quieras? Antes de contestar la pregunta, también creemos que es importante comentar, que el Networking funciona tanto cómo tu quieras, tan rápido como tú quieras y con los beneficios que tu quieras. Para contestar la pregunta, haremos un par de suposiciones. Supongamos que eres experto en algún tema de tu industria (ya sea por qué proporcionas este servicio en tu empresa o por qué te volviste experto después de poner tu negocio); supongamos que tienes un familiar o amigo que vive en ____________ (ingresa la ciudad o país de tu elección) y te invita a que lo visites y pases una temporada con él. Gracias a que eres dueño de tu negocio, y seamos honestos de tu tiempo, decides aceptar la oferta; durante tu estancia te mantienes al pendiente de lo que sucede con tu negocio, pero también disfrutas de las atracciones turísticas y de conocer el mejor café de la ciudad. Gracias a tu curiosidad emprendedora y a la maravilla que es Google, buscas alguna empresa que se dedique a lo mismo que tú y por qué no visitarlos. Para no parecer un completo intruso, mandas con antelación un correo para preguntar si alguien te puede atender y para tu sorpresa te dicen que claro que te pueden atender. Para terminar pronto, conocer al dueño del pequeño negocio similar al tuyo, quien muy amablemente te da una visita guiada del lugar y después comparten sus historias de emprendimiento. Y así es como haces un nuevo contacto en un lugar nuevo y en donde validaste de una manera rápida y sencilla que si existe mercado para tu producto o servicio.

Este es solo un ejemplo de lo que el Networking puede hacer, no queremos decir que desde ese día conquistaste el mercado extranjero, pero si iniciaste una nueva relación en donde no existía antes; te diste cuenta de que tu negocio puede cruzar fronteras, que existe un nuevo aliado o simplemente conociste a alguien que te entiende y que hasta cierto punto ha pasado por lo que tú has pasado. Esta relación puede llegar a convertirse en una nueva rama de tu negocio o simplemente quedarse como una buena historia de cuando fuiste de viaje y el lugar más importante que conociste fue una empresa como la tuya. Esta nueva relación puede trascender inmediatamente o se quedará igual hasta tu siguiente visita o durante años. Lo importante, y la moraleja de todo esto, es que el Networking te ayuda a buscar nuevas oportunidades de negocio, sin sentir la presión de que algo tiene que pasar; te da la oportunidad de conocer nuevas personas, nuevos negocios y compartir experiencias.

No tengas miedo de salir de tu zona de confort e intentar nuevas experiencias que te harán crecer a ti y a tu negocios. Sal, experimenta, ten nuevas vivencias … el no ya lo tienes, pero en una de esas te sorprenderán con un si.

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Todos podemos ser emprendedores sociales (¡y mejores ciudadanos!)

Después de una jornada electoral en el Estado de México, Coahuila, Nayarit y Veracruz, con buenas intenciones pero resultados predecibles, y habiendo pasado el día mundial del medio ambiente, nos pusimos a pensar en que es lo que podemos hacer como mexicanos, y como personas, para hacer del lugar en el que vivimos un lugar mejor. Al decir un lugar mejor nos imaginamos muchas cosas, y pensamos en todos los problemas sociales económicos y medio ambientales que nos rodean, abrumándonos de sobremanera al punto en que es mejor dejarlo descansar un rato y en otro momento regresamos a pensar en esto.

Este post no es una cátedra de lo que está bien y lo que está mal, de que problema es más importante y por qué; la intención es que empecemos a reflexionar como personas, empleados, emprendedores, dueños de negocio o amas de casa y pensemos en las acciones que hacemos todos los días para buscar ese lugar ideal en el que todos queremos vivir. Es una invitación a que dejemos de decir que somos más los buenos y lo empecemos a demostrar, no sólo en México, pero en el mundo.

Seguramente has escuchado hablar del término Responsabilidad Social Corporativa (RSC) y seguramente lo has escuchado por que está asociado con una empresa grande que apoya alguna fundación, tienen una cadena de valor sustentable (es decir, que compran por el precio correcto a proveedores, lo hacen a comunidades pequeñas, etc.) o que sus productos ayudan o benefician al medio ambiente. Seguramente también has escuchado hablar sobre los emprendedores sociales, que son aquellos que desarrollan proyectos con el objetivo de crear un cambio social a través de la venta de sus productos o servicios; y seguramente crees que tú y tú pequeño negocio no pueden hacer nada de esto. Desde nuestra muy humilde opinión (que esperamos que compartas con nosotros) no necesitas ser una empresa grande como Coca – Cola para poder inventar una botella de plástico que contamine menos que las demás botellas de plástico, tampoco necesitas inventar el hilo negro para ayudar al medio ambiente o ser Leonardo Dicaprio para que nuestro honorable presidente escuche tu petición; lo que necesitas es implementar ciertas acciones que por más pequeñas que sean, si cada uno de nosotros las hace de manera continua, todos haremos una gran diferencia.

Como sabemos que los emprendedores tenemos muy poco tiempo para lo que sea, ¡hasta para comer tenemos poco tiempo!, y que se nos complica encontrar un espacio para pensar en otra cosa que no sea nuestro negocio y como mantenernos con vida, les queremos compartir algunas prácticas y acciones que se pueden incorporar al día a día de sus empresas (y su vida personal) y empezar a marcar el cambio que queremos.

  1. ¿Imprimir es fundamental? Esta primera acción es muy básica; viene en la firma de correo de casi todas las grandes empresas, las cuales te invitan a pensar si es necesario que imprimas ese correo. Este pensamiento lo debemos de tener presente, no solo para los correos, pero para cotizaciones, reportes, contratos o cualquier otro documento que trabajemos de manera interna o con nuestros clientes. Para no pecar de poco profesional o mal hecho, puedes preguntarle directamente a tu cliente si es necesario imprimir el documento o si se lo puedes enviar de manera electrónica. En nuestra experiencia, muchos optan por el envío electrónico, pero si tienes un cliente chapado a la antigua y le gustan los documentos impresos, procura poder utilizar hojas recicladas o reciclar las hojas después de ser usadas.
  2. ¿Es necesario usar vasos de papel o unicel? Bienvenidos al siglo XXI y a una oficina que no es un consultorio dental. Si tienes empleados o clientes que vistan tu oficina, les puedes ofrecer un vaso con agua o un café en un vaso o taza que después se puede volver a usar (¡obviamente hay que lavarlos bien!). Ahora, si tu eres el empleado en dicha oficina, puedes tener tu propio termo o taza por aquello de que te dan asquito las babas de los demás; aquí lo importante es eliminar la mayor cantidad de desperdicios; pero si sí trabajas en un consultorio dental, te recomendamos comprar vasos compostables, reciclables, hechos de materiales reciclados … ¡o las tres opciones!
  3. ¿Qué tan lejos está realmente tu casa de tu oficina? En este caso hay muchas soluciones a la problemática de usar tu coche para ir a la oficina. Si vives cerca , puedes utilizar algún medio de transporte público (solo calcula tu tiempo de acuerdo a las mil paradas que hace en el trayecto), caminar o utilizar la bicicleta. No haremos hincapié ni en el servicio de transporte público ni en la bicicleta por que sabemos que hay un trasfondo mucho más grande a este problema, como la falta de eficiencia en el transporte o la falta de educación de los automovilistas hacia los ciclistas, pero si eres valiente te las recomendamos. También puedes encontrar a un compañero de oficina o un amigo que trabaje por la misma zona que tú para que se puedan ir en un solo coche; y por último, puedes usar Uber. En cualquier de las soluciones que tomes, después de un tiempo podrás empezar a ver una ventaja económica y te sentirás bien por ayudar al medio ambiente.
  4. ¿De verdad necesitas una nueva computadora/escritorio/celular? Los mexicanos tendemos a ser consumistas, por lo que si algo está roto o no funciona nuestro primer instinto es comprar uno nuevo. No queremos decir que si se rompe tu lápiz a la mitad, lo pegues hasta que termine su vida útil, pero si podemos pensar dos veces antes de comprar una nueva computadora o escritorio si ya no funciona como queremos. Antes de descartar el artículo, investiguemos si se puede reparar o dar una manita de gato para que quede de nuevo a nuestro gusto. Si es absolutamente necesario y ya exploraste todas las posibilidades de arreglo y aún así quiere adquirir un nuevo artículo, dona el que ya no quieres. Puede ser que para ti ya no sirva, pero habrá alguna escuela, oficina o pequeño negocio que lo pueda seguir utilizando. No se, piénsalo.
  5. ¿Qué ganas tocando el claxon o mentando madres? Todos tenemos un lado bueno y un lado malo, todos podemos estar de buenas o de malas, pero sin importar la situación por la que estemos pasando, el de a lado no tiene la culpa. Sí, es frustrante que haya tanto tráfico (sobre todo en la CDMX) y que el camionero te aviente la lámina; pero no hay nada que puedas hacer para mejorar su comportamiento, pero si el tuyo. Tengamos un poco de empatía y pensemos que igual y el camionero también está teniendo un mal día y no tiene quien lo comprenda excepto tú, el que está en el coche de alado que ya va a su casa mientras el necesita seguir trabajando sentado en un camión en el tráfico … ok puede que nos hayamos extralimitado con esa explicación, pero entienden el punto ¿no? Además de pensar en nosotros y lo que necesitamos para estar bien, pensemos también en los otros, sean personas conocidas o no, para no exaltarnos y poder ser amables los unos con los otros. Podemos poner nuestro límites sin ser groseros y pidiéndolo de una manera amable y siempre, siempre, siempre teniendo en mente que una sonrisa te va a abrir más rápido las puertas que esperar a que se abran por si solas.

Estas son sólo algunas de las cosas que podemos ir incorporando a nuestro día a día. ¿Es fácil? No, no es fácil, pero tampoco es imposible. Si hacemos el esfuerzo y cada día intentamos un poco más, llegará el momento en que lo haremos mejor y sin pensarlo.

Nuestro desmadre siempre va a ser importante, sin embargo ¿qué tanto estamos dispuestos a sacrificar nuestro bienestar inmediato, por un bienestar común y a largo plazo?

 

 

 

 

hombre viendo a una estatua a los ojos

De nosotros para ti: consejos que sí aplican para emprendedores.

Cuando uno decide ser emprendedor, todo empieza muy bello y romántico; por fin tienes el tiempo que tanto querías, estás persiguiendo tu sueño y todos te dicen los huevos que tienes por dejar la comodidad del mundo Godín para tener tu propio negocio. Una vez que empiezas, te das cuenta que no todo es color de rosa, debes de ser un One Man Band en lo que arrancas y consigues a personas que trabajen contigo y cada tope con pared es una oportunidad de aprender y mejorar.

Además de los aprendizajes que tienes por tu cuenta, tu familia, amigos, compañeros, colegas e incluso desconocidos te dan sabios consejos sobre lo que debes o no hacer mientras estás emprendiendo. Somos bombardeados (por gusto…y por las páginas que seguimos en Facebook) con constantes artículos sobre las mejores maneras de emprender, los Do’s and Don´ts para cualquier tema y hasta los mejores programas de televisión para emprendedores. Gracias a toda esta información, desarrollamos un sexto sentido para saber que consejos tomar y cuales no.

Para que puedas seguir desarrollando ese sexto sentido, te compartimos 8 consejos que sí son aplicables y que a nosotros nos han funcionado.

  1. No le des tanta importancia al dinero. Seguro estás pensando que es un pésimo consejo…pero no lo es. Cuando te empiezas a dar a conocer y estás buscando crecimiento y más clientes, no te preocupes por si estás o no generando mucho dinero. Mientras tengas suficiente para cubrir tus necesidades básicas como comida, renta y servicios (comprar la ropa más fashion de la temporada no es una necesidad básica) enfócate en conseguir clientes y no dinero.
  1. Toda consulta genera honorarios. Este consejo es muy sencillo. No quiere decir que a cualquier persona que te pregunte en la calle le vas a dar una factura, pero pon especial atención a aquellos que siempre te piden consejos y cuando les haces una propuesta formal la rechazan…¡y aún así continúan pidiéndote consejos!
  1. No mezcles amistad (ni amor) con los negocios. NO, NO, NO, NO y mil veces ¡¡NO!! Todos pensamos lo mejor de nuestras amistades y por lo mismo confiamos en que ambos van a honrar esa amistad cuando empiecen a trabajar juntos. Los años o meses que lleves de conocer a una persona, pueden cambiar cuando hay dinero de por medio. Así que es mejor perder un negocio a perder una amistad. Pero si aún con este consejo, quieres hacer negocios con tus amigos… ponlo por escrito.
  1. Identifica en que eres bueno y en que no. Puedes ser bueno en administrar, operar o vender, pero lo importantes es que sepas que aspecto de tu negocio es tu talón de Aquiles. Una vez que lo aceptas y reconoces, te puedas capacitar para hacerlo cada vez mejor.
  1. Si no lo sabes o ya no puedes solo, ¡busca ayuda!. Es así de fácil. Busca a alguien que te pueda ayudar en lo que necesitas y que te pueda hacer una propuesta que se adapte a tu presupuesto. Dejando a un lado nuestro ego de “el mejor emprendedor del mundo”, nos podemos enfocar en lo que mejor sabemos hacer para seguir creciendo.
  1. Ponlo por escrito. Va mucho de la mano con el consejo sobre hacer negocios con amistades, pero no es exclusivo para este segmento. No es necesario que para cada transacción se firme un contrato con cláusulas tan extensas que ni tu mismo entiendes que estás firmando. Se puede hacer de manera sencilla con un mail que respalde los temas que han hablado, desde la cotización hasta la manera en la que van a trabajar.

7. Tu negocio no es sinónimo de banco. Emprender requiere pasión y corazón, si únicamente quiere tener un negocio para hacerte millonario…te estas equivocando de camino. Tu negocio debe de ser algo que te mueva, que te apasione y que te haga dejar el corazón en la cancha. Si haces todos esos sacrificio por tu negocio, tu negocio te agradecerá generando dinero. En este caso, el orden de los factores si altera el producto.

  1. No todos los clientes son buenos, ni todos son malos. Existe de todo en este mundo emprendedor y como puedes toparte con EL mejor cliente del mundo, te puedes topar con el peor. Aquí el punto es que trates a todos tus clientes conforme a tus valores y tu moral, no reacciones ante comentarios fuertes y siempre sé profesional. La decisión de tomar o dejar un cliente siempre va a ser tuya, pero si te encuentras en una situación en donde no sabes si quedarte o huir, te puedes preguntar que vale más ¿si tu salud y paz mental o lo que puedes ganar con un cliente difícil?

Estos son los consejos que más nos han servido para seguir adelante en nuestro desmadre emprendedor y ayudar a los que están en nuestra misma posición.

Tómalos, déjalos o mejor aún… haz tu propia lista de los consejos que sí te han servido.

 

 

Amor en el ocaso

¿Es amor o sólo un mentor?

Ser emprendedor es algo que simplemente sucede.

Todos lo pensamos más de una vez y contemplamos la bella idea de que tener un negocio propio haría que nuestra vida fuera más sencilla y feliz, o ¿alguno de nosotros no nos imaginamos siendo exitosos desde el día 1?

Después de tanto considerarlo, un buen día sucede. Renuncias a tu trabajo y te aventuras al mundo maravilloso de decirle a alguien más que haga lo que tu ya no quieres hacer. Al segundo día de haber iniciado, te das cuenta de que no eres exitoso y no sabes por que; empiezas a leer las estadísticas sobre la cantidad de emprendedores que fracasan durante los primeros dos años, te das cuenta de la cantidad de cosas que tienes que hacer de administración que no sabias que existían, Googooleas todo sobre finanzas y en un ataque de pánico descargas el libro “Finanzas para Dummies” para ver si hay algo de claridad en como hacer una factura. En ese instante te arrepientes de haber renunciado, quieres regresar a esa vida Godín de estar seguro de que en la quincena te van a depositar.

Los que ya pasamos por eso, vemos todos esos pensamientos y sentimientos de ansiedad como algo jocoso que recordar…hasta que nos vuelve a pasar. Es muy distinto entrar en pánico en una situación en la que no sabemos a lo que nos enfrentamos, que estar en una situación en la que crees que estas aprendiendo hasta que te vuelves a dar un madrazo contra la pared. SPOILER ALERT ¡este tipo de aprendizajes nunca terminan! Cuando crees tener el dominio de tu empresa y de tu mente (que es más complicado que manejar un negocio, mientras haces malabares con una mano y parado sobre un pie) las cosas más sencillas te llegan a cimbrar el piso. Puede ser un comentario de alguien que sigue creyendo que los emprendedores sólo “tienen mucho tiempo libre” o de otro emprendedor que te cuenta como perdió a un gran cliente o también puede ser una historia que te inspira a hacer más cosas y así conquistar el mundo entero.

No importa si empezaste tu negocio solo o desde el principio has tenido un socio; tampoco importa si eres godín de tiempo completo o freelance, todos hemos tenido días en los que estamos hasta arriba y somos los más chingones y días en que estamos tan bajoneados que creemos que escuchar canciones depresivas y comer helado es nuestra única salida; pero … para este y cualquier otro momento de tristeza existen los mentores (sí, suena muy similar a un slogan de una famosa marca de tarjetas de crédito, débito y servicios).

En el penúltimo capítulo de su libro “Pasión por emprender, de la idea a la cruda realidad”, Andy Freire menciona que tener un mentor de vida cuando se esta emprendiendo es una de las cosas que puede hacer la diferencia entre un negocio exitoso y uno que fracasa. Un mentor puede ser cualquier persona, incluso un desconocido, que te dice las palabras correctas en el momento correcto para que puedas seguir adelante y cumplir con tus metas; ojo, estas palabras pueden ser de aliento o nos pueden meter un cague para que reaccionemos. Los mentores vienen en distintas presentaciones, se materializan en cuanto menos lo esperas y se sienten como una brisa refrescante en un día soleado (una disculpa por el momento de romanticismo) y si somos inteligentes no los dejaremos ir. Entre muchas de las cosas que nos puede dejar un mentor, nos quedamos con el impulso que nos dan para seguir creyendo en nosotros mismo y de hacer que las cosas sucedan.

Así que como diría un gran mentor (un maestro de la carrera de Merca por ahí del 2010) “Lo más preciado que les puedo decir es que para tener éxito, se rodeen de personas más exitosas que ustedes”.

Seamos nuestros propios mentores y busquemos otros que nos ayuden en nuestras adversidades, en nuestras alegrías y en nuestro desmadre.