¿Necesitas un plan de marketing? Sigue estos 7 pasos para hacerlo

Hace un par de semanas estuve en un evento bastante informal que reunía a un grupo de personas interesadas en marketing. El grupo era variado y consistía de programadores, marketeros y los despistados que hasta ahorita se dieron cuenta de lo increíble que es el marketing y le están dando un giro en su carrera. Durante la velada, platique con una chica que pertenece a este último segmento y, que ya entrados en materia, comenta que “esto del marketing es nuevo, es reciente, por lo que estudiarlo ahora es el momento ideal”. Me quede con el ojo cuadrado. La perdone por ser contadora (sin ofender a los contadores) y a que seguramente nació en la época en donde las redes sociales ya eran algo normal; por lo que únicamente me limité a decirle que el marketing ha evolucionado y por ende nosotros, como especialistas, debíamos de evolucionar con él.

El comentario de esta chica, aparte de muy gracioso y para nada cierto, es un pensamiento más común de lo que creemos. Pensar que el marketing es una nueva disciplina no es tan descabellado por el simple echo de ver la velocidad en la que se transmite la información, se cambian de tendencias y con la que los influencers pueden estar en la cima de la montaña, para caer en una campaña mal gestionada y ver como sus sueños se derriten como chocolate en pleno verano. Este pensamiento no sólo le surge a aquellas generaciones que no tuvieron que tomar clases de radio y televisión para saber como medir el retorno en la inversión, pero también le surge a los emprendedores y dueños de pequeños negocios que necesitan adaptar su comunicación para que vaya al mismo paso que el de la tecnología.

El plan de marketing

El primer anuncio que vio la luz del día y el video patrocinado que acabas de ver en Facebook tienen una razón de ser, en ocasiones no es la razón adecuada, pero siguen teniendo un propósito; y todo se debe a los distintos objetivos que tenemos con nuestras empresas. El marketing y las ventas no suceden por arte de magia y tampoco suceden por meterle un chingo de dinero a Google o a Facebooks Ads. La nueva razón del marketing es poder conectar con tus clientes y seguidores para que seas LA marca que sobresale ante la competencia. ¿Cómo puedes empezar a plasmar esto? Con un plan de marketing.

El plan de marketing funciona de la misma manera que el plan de negocios de tu empresa, pero para que no te hagas bolas, estas son los 7 puntos en los que te debes de enfocar para involucrarte en la nueva generación de marketing y llevar tu negocio al siguiente nivel.

Cómo empezar un plan de marketing

1. Quién eres, qué haces y porqué lo haces. Lo primero que hay que tener claro es que hace nuestra empresa (obvio sabemos que sabes que hace tu empresa) pero lo tienes que plasmar para que este concepto no sólo exista en tu cabeza. Escribe su razón de ser, su historia, si tiene socios, cuantos empleados hay y lo más importante que productos o servicios vende.

2. Conócete a ti mismo. ¿Cuál es la situación actual de tu empresa en términos de visibilidad en línea? Acuérdate que estar en línea no es sinónimo de tener una página de Facebook o un perfil en Instagram. Tu presencia online esta determinada por las herramientas que utilizas para hacer llegar los mensaje adecuados a las personas adecuadas. Mide el rendimiento de tu página web, cuantas visitas tiene, que páginas son las más visitadas, de donde vienen las visitas, que redes sociales utilizas y que métricas de engagement tienen (los likes no cuentan); por último identifica cuales son las fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas de tu negocio. Esto te ayudará a saber en dónde estás, que tienes y por dónde debes empezar.

3. Conoce a tu competencia. Lo he dicho varias veces (y de hecho muchas personas lo dicen), pero lo volveré a decir por si son nuevos en el blog: nuestra competencia esta ahí y existe para motivarnos y para buscar nuevas formas de hacer las cosas. Son ellos los que nos mantienen a la vanguardia y los que nos hacen innovar para reinventarnos en todo momento. Hacer un análisis de tu competencia te hará ver tus áreas de oportunidad y es posible que haga que se te prenda el foco (ojo aquí: que se te prenda el foco no quiere decir que copies o hagas plagio de tu competencia, eso es un NO rotundo por donde lo veas). La información que debes de buscar es esencialmente la misma que identificaste para tu negocio en el punto anterior pero enfocado a tus competidores, así que saca tu lupa, ponte a investigar y haz que gire la ardilla.

4. Conoce a tu público objetivo. Identificar los datos demográficos de nuestros clientes es sencillo, pero ya no es suficiente. Hoy en día debemos de adentrarnos un poco más y realmente conocer hacia quién estamos enfocando nuestros esfuerzos de marketing. Además de conocer su edad y en donde vive, debemos de conocer sus intereses, que contenido le gusta y con cuáles interactúa; así como obtener más información sobre como se comunica y a quien acude cuando necesita recomendaciones de compra. Entre más sepas mejor.

5. Haz tu propuesta de marketing. Ya que conoces todo lo anterior, podrás plasmar lo que quieres obtener de tu marketing. Empieza por identificar los objetivos de marketing que quieres lograr (incrementar ventas, aumentar las visitas en sitio web o el engagement en redes sociales), las estrategias y tácticas para lograr estos objetivos y las métricas que te ayudarán a medir lo que estas haciendo. No olvides que tus objetivos deben de ser SMART (Específicos, Medibles, Alcanzables, Realistas y en Tiempo), y que tienes que identificar los canales y el contenido que necesitas para lograrlos.

6. Establece un presupuesto. El alcance orgánico esta muerto, es triste pero cierto. Así que para que no te quedes como un artículo o foto más en el ciberespacio, determina un pequeño presupuesto para poder promocionarte en los canales adecuados. Apóyate del análisis de tu empresa y de tu plan de marketing para saber en que canales debes invertir y cuanto. No necesitas invertir miles de pesos, con que tengas claro el objetivo y lo que quieres lograr con cada publicación lo podrás alcanzar con poco dinero.

7. Si no funciona ¡cámbialo!. Para realmente saber si una estrategia funciona o no necesitas tiempo. Tiempo para poder ver los resultados, para saber que sirvió y que no, y como reaccionaron tus seguidores y clientes. Una vez que haya pasado un periodo de tiempo considerable (como mínimo tres meses) podrás ver información interesante que te ayudará a continuar con el plan original o hacer modificaciones. Aprovecha esta gran oportunidad que te brinda el marketing digital y prueba, mide y cambia.

Hacer un plan de marketing puede sonar engorroso y hasta un poco aburrido, pero si te concentras lo puedes tener listo más rápido de lo que te imaginas y la información que vas a obtener te va a ser de mucha ayuda. Si estas empezando solo, te recomiendo que rebotes tus ideas con la persona a la que más confianza le tengas para que puedas tener perspectiva nueva y diferente; y si tienes a un equipo de marketing, no delegues la responsabilidad completa, como dueño de negocio también es tu responsabilidad saber que está pasando y asegurarte de que los objetivos de marketing estén alineados con los objetivos globales de la empresa.

¡Feliz planeación!

AUTORA

Mariana Báez
Mariana Báez Camargo

Emprendedora adicta a la lectura, los nuevos negocios y la responsabilidad social. No lo sé todo, pero todo lo investigo. La mejor manera de conocerse uno mismo es iniciar un negocio.

 

 

 

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¿Estar o no en línea? Esa es la cuestión.

Para muchos la respuesta obvia es estar en línea, sobretodo para nosotros que estamos escribiendo esto y para ti que lo estás leyendo. Pero para muchos otros, aquellos que no crecieron en una era tecnológica, la respuesta no es tan sencilla. Hoy en día muchas cosas suceden en línea, podemos enterarnos de las últimas noticias, compartir nuestras vivencias en tiempo real, además de otras cosas como conocer las promociones de nuestras marcas favoritas y hasta comprar dando click a un botón; todo esto con tan sólo tomar un teléfono inteligente y abrir una red social.

Poniendo a un lado la parte humana de las redes sociales (y el objetivo de Mark Zuckerberg que era unir a la gente), los avances tecnológicos han hecho mucho más fácil la interacción de las marcas con sus consumidores, teniendo una comunicación bilateral y constante, que genera información de valor para mejorar un producto o servicio, o sencillamente incrementar y mejorar la experiencia de compra y elevar la percepción de la marca.

¿Cómo vender en línea?

Ahora bien, estar en línea no significa lo mismo para todas las empresas. Existen muchos medios de comunicación, herramientas y redes sociales que sirven para diferentes tipos de negocios, de todos los giros y en cualquier parte del mundo; porque, seamos honestos ¿cuántos de nosotros no seguimos marcas que no existen en México, simplemente por que nos gusta su esencia y la manera en la que comunican? (además, la magia de la globalización hace posible que podamos pedir algo de su tienda en línea). Sin embargo, aún existen muchos negocios que se hacen “a la antigüita”, es decir, que el dueño sigue pensando que la mejor manera de atraer clientes es ir a tocar su puerta o que un folleto con sus productos es una mejor herramienta que una página web. Incluso hay algunos que aún le temen a la nube por qué algo no puede existir sin que se pueda ver.

Nos guste o no la tecnología, entendamos o no como funciona el internet, actualmente es importante tener presencia en línea, ya que los consumidores se han vuelto más cuidadosos al elegir un producto o servicio y la búsqueda de información es indispensable en el momento de compra. Por esto, es importante identificar que es lo que mejor funciona para tu negocio. Es importante saber si tu cliente también está en línea o es de lo que sigue apreciando mucho más una llamada telefónica o una visita.

También tenemos que conocer los recursos que nos pueden ayudar para cada aspecto de nuestro negocio. Es muy común encontrarnos a emprendedores que cuando se habla de tener presencia en línea, lo primero que les viene a la cabeza es estar en Facebook y las ventas vendrán solitas. ¡ERROR! Sí, Facebook es una de las redes sociales más grandes, pero no todos los usuarios la utilizan para comprar o tener una interacción con una marca; muchos usuarios (principalmente los baby boomers o generaciones anteriores a los millennials) la utilizan sólo para estar en contacto con su familia, subir fotos penosas de sus hijos y compartir videos de chistes.

Entonces, si tu negocio va dirigido a un mercado que no nació con un teléfono en la mano, deberás de buscar alternativas para llamar su atención y que puedan comprar de manera sencilla tu producto o servicio.

5 opciones para tener presencia online

Afortunadamente, el mundo cibernético crece cada día y por opciones no paramos.

1.Tener un lugar en donde este toda tu información. Cuando investigamos sobre una marca, lo queremos saber todo. Que productos o servicios ofrece, cuanto cuesta, que diferencia tiene con la competencia y hasta un poco de su historia. Al preguntarle al señor Google vamos a obtener muchas respuestas a estas preguntas, pero la primera fuente debe de ser tu propio sitio web. Nadie conoce mejor tu marca, así que tu eres la mejor fuente de información. No necesita ser una página muy sofisticada, pero sí debe de llamar la atención de tus futuros clientes.

2. Vende en línea. Para muchos vender en línea es tener una tienda en línea, creada y gestionada por uno mismo. Afortunadamente ya existen plataformas, tanto para productos como para servicios, que te permiten vender a través de ellos (obvio pagando una comisión) pero con la posibilidad de tener una mayor alcance y por ende mayores ventas. También existen las plataformas de afiliación, en las que personas promueven tus productos o servicios y si se realiza una venta a través de su página o blog, se llevan una comisión, convirtiéndose en tu nuevo equipo de ventas.

3. Desarrolla una estrategia de marketing digital. No te quedes sólo con tener presencia en redes sociales, toma ventaja de las herramientas para hacer campañas de e-mail marketing, colaboraciones con blogs o sitios web que puedan hablar de tu marca y crea contenido de valor para compartir en las redes sociales en las que está tu mercado meta (no todos están en el mismo lugar)

4. Utiliza los diferentes canales para hacer publicidad. Es hacer lo mismo que antes pero desde tu computadora. Youtube es la nueva televisión, los podcasts el nuevo radio y las redes sociales el nuevo periódico. Aunque puedes utilizar cada uno de éstos de manera constante y sin pagar, invertir un poco de dinero te dará más visibilidad y mayor alcance.

5. Da un excelente servicio y atención. Este punto es muy importante. Si toda la transacción de la compra en línea sale bien para el cliente no tendrás ningún problema; pero si sale mal, el cliente va a querer una respuesta y no sólo un mensaje en Facebook o un tweet diciendo cuanto lo sientes. Se atento, contesta las preguntas y dudas que tengan, da seguimiento y si es necesario levanta el teléfono para que sepan que hay una persona atrás de todo esto.

No tengas miedo a experimentar, a probar, medir y hasta cometer errores, ya que todo esto te ayudará a identificar que es lo que el internet tiene para ti y como te ayudará a llevar tu negocio literalmente a cualquier lugar del mundo.

Publicado originalmente en Roastbrief

No todos los hashtags son buenos (un aprendizaje de la semana)

Así fueron los aprendizajes de la semana:

  1. No todos los hashtags se deben de usar: La semana pasada nos encontrábamos en plena investigación de hashtags para una marca de ropa y bolsas de mujer, en específico para el post de una bolsa cruzada. Después de algunos minutos de ardua búsqueda entre fotos, influencers y famosas, nos encontramos con #everydaycarry que se traduce como “lo que cargo todos los días” y teniendo 2,333,927 publicaciones parecía ser una buena opción. La idea era buena y complementaba muy bien la publicación (porqué que mujer no lleva siempre una bolsa), hasta que decidimos entrar a ver las publicaciones de dicho hashtag. Si lo buscan en Instagram podrán ver que todas las publicaciones son sobre armas de fuego o armas blancas, cosas que claramente no van acorde a los valores de una marca de bolsas para mujer. Para terminar pronto, la expresión sí es utilizada para describir cosas que llevamos con nosotros todos los días, pero se ha vuelto extremadamente popular para todos aquellos que portan armas. Este ejemplo nos deja claro como un hashtag, por más publicaciones que tenga, si está mal utilizado puede perjudicar a una marca; así que no uses hashtags sólo por usarlos, utiliza aquellos que hablen de tu marca, sus valores, que realmente conecten con tu público y sólo para estar seguros, revisa antes de usarlos.
  2. A nadie le gusta que lo rechacen: Una de las primeras cosas que aprendemos como emprendedores es a saber que el no ya lo tenemos y lo que hay que conseguir es el sí. Esta mentalidad hace que muchas personas tomen valor, mientras que otras se queden con miedo de efectivamente recibir el no. Todos pensamos lo mejor de nosotros, de nuestro trabajo, de nuestro producto o servicio y queremos que todos lo vean igual. Pensamos que los clientes van a ver las mismas bondades que vemos nosotros y que no habrá manera en que digan que no… hasta que lo dicen. Recibir tu primer rechazo es fuerte, el shock dura desde horas hasta días en los que repasas cada detalle para identificar que has hecho mal y poder regresar con la solución perfecta para demostrar que si eres tan chingon como lo piensas. Esto puede pasar más de una vez, de hecho puede pasar cada vez que te rechazan. La duda llega y te preguntas si eres tu o son ellos, si realmente tu producto o servicio tiene ese valor agregado que tu ves o de plano no sirve para nada. ALTO. Antes de llegar al pozo sin fondo de la victimización en donde nadie comprende nuestro sufrimiento, debemos de hacer la reflexión sobre lo que ha ido bien y no tan bien de alguna presentación en específico, aclarar si el rechazo viene porqué no es lo que esperaban o porqué no es lo que necesitan. Acuérdate que siempre hay un roto para un descocido y si un cliente no acepta tu propuesta de trabajo, alguien más lo hará. Analiza que puedes hacer mejor y sigue tirando la caña para pescar el pez más gordo, entre más veces la tires más probabilidades tienes de pescar algo.
  3. Cuando se cierra un puerta, se abre una ventana. Existe una historia que cuenta como un hombre se queda en el techo de su casa después de una inundación. El señor le rezaba en todo momento a Dios para que lo ayudara y su fe era tan grande que sabía que Dios lo iba a salvar. Un rato después, pasa un hombre en una balsa y le dice que suba; el señor da las gracias y rechaza la invitación esperando que Dios lo salve. Los mismo pasa con un hombre en un barco, uno en una lancha y hasta un helicóptero. El señor sigue esperando que Dios lo salve, pero la inundación es tal que se muere y cuando llega al cielo le pregunta a Dios “¿Por qué no me salvaste?” y Dios le responde “¿Y la balsa, el bote, la lancha y el helicóptero que te mande?”. Esta bonita historia, que también puede contarse como un chiste, sirve para darnos cuenta que las oportunidades no siempre vienen de la manera y en el momento en el que las necesitamos o queremos. Las oportunidades se presentan y depende de nosotros identificarlas, tomarlas y sacar lo mejor de ellas. También nos podemos quedar esperando a que lleguen y toquen nuestra puerta cuando ya nos hayamos ahogado después de la inundación.

¡Hasta la próxima!

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Los 6 conceptos que debes saber para tener tu negocio en línea

El crecimiento es inminente en cualquier negocio, más cuando eres emprendedor y te quieres comer el mundo. Desde que nace la idea en tu mente estas pensando cual es el siguiente paso, cuantas personas vas a necesitar, a quien vas a contratar para que te lleve los temas legales y fiscales y lo más importante quien te va a ayudar (o cómo) a tener presencia en línea. Una vez que alcanzas ese punto de estabilidad en tu negocio, además de tener tranquilidad financiera y emocional, te preguntas que es lo que tienes que hacer para continuar creciendo y llegar a muchas más personas de las que llegas hoy. La respuesta parece sencilla y muy evidente: empezar a vender en internet.

Durante los últimos años hemos escuchado que todos lo que quieren dar el siguiente paso en su carrera de emprendedor son aconsejados para que vendan sus productos o servicios en línea; lo único que hay que hacer es poner una tienda, establecer los precios,  hacer los envíos y tener redes sociales para convertirte en el siguiente Jeff Bezos. La idea que se tiene del e-commerce es que es tan fácil que estás a un click de tus clientes y vas a ganar dinero mientras duermes; pero esto puede no ser tan sencillo, o incluso tan inmediato, para un emprendedor o una pyme como lo puede ser para una empresa grande con más trayectoria.

¿Qué es un e-commerce?

Empecemos por aclararnos en el concepto de e-commerce (sí, nos vamos a poner un poco técnicos para evitar confusiones de cualquier tipo). Tal como lo dice su nombre es un comercio electrónico y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) lo define como el proceso de compra, venta o intercambio de bienes, servicios e información a través de las redes de comunicación. Así que sí, es un negocio online y sí, cada vez esta tomando más fuerza en México y en el mundo. Ahora bien, para poder tener un negocio en línea, ya sea como complemento a un negocio tradicional o que se haya creado específicamente con este modelo de negocio en mente, es importante saber como lo vamos a hacer y que factores hay que considerar.

Antes de seguir, también es importante conocer el concepto de marketplace que seguramente ya viste en Facebook y es la pestañita en el que las personas compran y venden cosas. Y efectivamente, un marketplace es el lugar en donde se realizan transacciones comerciales entre empresas y consumidores o entre consumidores. En pocas y breves, un marketplace es la versión en línea de un centro comercial, ya que tienes todo tipo de productos en un solo lugar. ¿Cuál es la diferencia entre una tienda en línea y un marketplace? Que la tienda en línea tiene únicamente los productos o servicios de una empresa y el marketplace tiene varios productos de varias empresas (Amazon es el líder indiscutible de los marketplaces).

Seguramente te preguntas a que viene al caso la cátedra de conceptos que acabamos de dar, pero es importante saberlos y poderlos diferenciar par tomar la mejor decisión cuando se trata de adentrarnos en este modelo de negocio. Sin importar si tu empresa vende productos o es un proveedor de servicios, debes de tomar en cuenta lo siguiente para empezar de lleno.

¿Cómo emprender un negocio en línea?

  1. Haz números. No es lo mismo crear un sitio web a crear una tienda en línea. Tampoco es lo mismo tener tu tienda en línea a estar en un marketplace. Una tienda en línea tomará tiempo en crearse y que conforme a tus especificaciones, además del gasto de hosting, dominio y correo para poder dar una buena atención a tus clientes; mientras que en un marketplace debes de considerar los gastos de creación de la cuenta más los gastos de comisión que te cobran por cada transacción que tengas. Esto puede hacer la diferencia cuando tienes pocos productos o servicios, ya que te puede salir más caro el caldo que las albóndigas y terminarás pagando más de comisión que lo que ganas por el producto o servicio o simplemente no ganarás tanto.
  2. La entrega es crucial. Nadie podrá negar que hay un gozo inexplicable en ir a una tienda y tener la satisfacción inmediata al hacer una compra. Con los negocios online esa satisfacción inmediata se creía perdida hasta que Amazon empezó a hacer entregas en un día y en algunos casos en tan sólo unas horas. Lo mismo pasa con Zara y grupo Inditex, que en algunos países tiene la opción de entrega del vestido de moda el mismo día que lo compras. Así que debes de pensar cómo y en cuanto tiempo estarás entregando tu producto o servicio a tus clientes, porqué esto más la atención que les des van a hacer la diferencia de que te compre a ti o a tu competencia o que de plano se vayan a una tienda a comprarlo. Ojo, en este punto también tienes que hacer números, porqué sí puedes entregar en el mismo día pero créenos lo pagarás muy caro.
  3. No perder el contacto humano. Hay dos principales razones por las que la gente no compra en línea, una es la desconfianza de que su información no sea cuidada adecuadamente y la otra es el saber que hay una persona atrás de la pantalla que le pueda resolver sus dudas y no es un robot que está tratando de conquistar al mundo. La atención al cliente es importante, pero en un e-commerce se vuelve una de las prioridades para que los clientes sepan que vas a contestar sus preguntas, darle seguimiento a su pedido, que su producto llegará a su casa en el tiempo establecido y si hay algún problema hay una persona de carne y hueso que la atenderá y no es sólo una respuesta automatizada.
  4. Relación calidad precio. Las estrategias de precio deben de estar presente en cualquier negocio, pero cuando hablamos de un negocio en línea hay otros gastos que tenemos que tomar en cuenta, como la comisión del marketplace, si el costo de envío lo pones en el precio del producto o lo paga el cliente y el cobro de transacciones con proveedores como PayPal. Una vez que hayas considerado todos los gastos adicionales (los de arriba son algunos ejemplos) responde las siguientes preguntas ¿tu precio es competitivo? ¿tu cliente está dispuesto a pagarlo y esperar a que le llegue el producto o que se concrete una cita o sea el día del curso en línea? La respuestas a estas preguntas, te ayudarán a definir tu precio y ser competitivo.
  5. Promoción, promoción, promoción. Si tener una estrategia de marketing digital para un negocio tradicional es importante, para un negocio en línea es tres veces más. Imagina que todo el esfuerzo que haces para cumplir con el customer journey desemboca en poner un link a tu tienda en línea o al lugar en donde se encuentra tu producto o servicio. Esto no quiere decir que ya tienes permiso de bombardear o atosigar a tu cliente, pero la conversión puede ser más rápida (no inmediata, sigue sin ser magia), además de que el contacto y la comunicación pueden ser más constantes; eso sin mencionar el gran incremento en tu base de datos para ¡crear más promociones!
  6. Los negocios en línea también pagan impuestos. El internet no es tierra de nadie y aunque tiene la gran ventaja de que puedes vender a nivel mundial, tu sigues teniendo que pagar impuestos a nivel local. Busca la asesoría de un contador para que te ayude a identificar bajo que régimen fiscal te debes de inscribir (puede ser desde persona física con actividad empresarial hasta crear una S.A o una S.C. dependiendo de tu negocio), como debes de realizar facturas para clientes nacionales e internacionales y otras cosas que no sabemos porqué nosotros no somos contadores. ¡Asesórate bien!

 Ahora ya toca arrastrar el lápiz y crear el plan de negocios para tu e-commerce. El miedo es el mismo a cuando crear un negocio físico, pero la pasión seguirá siendo tu motor. No esperes volverte EL mejor emprendedor en línea, tampoco creas que por tratarse de un negocio de este tipo vas a vender miles de productos en cuanto abras tu tienda.

El acercamiento a tus productos o servicios será más rápido, pero sin la estrategia correcta, la implementación adecuada y los mensajes originales, nadie te va a conocer y te convertirás en una página más en el olvido del ciberespacio.

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Estos son los aprendizajes de la semana

1.- Encontrar en los demás tu motivación: Las redes sociales son nuestras mejores aliadas, pero también pueden ser nuestras peores enemigas cuando de emprender se trata. Seguimos a expertos de nuestra industria, a nuestros competidores y a uno que otro que habla de temas que nos interesan, por lo que diario vemos sus actualizaciones y pensamos en como ellos han logrado tanto y como lo podemos conseguir para nosotros. Cada que vez que alguien tiene una nueva certificación, que cerró un nuevo cliente o ha logrado un nuevo objetivo, antes de pensar que ellos si tienen suerte (además de tenerles un poco de envidia), debes de tomar en cuenta el tiempo que lleva esa persona (o empresa) haciendo lo que hace, cuantas veces se habrán dado en la madre y se ha tenido que levantar y el trabajo que le ha costado llegar a donde están. En lugar de pensar que no podremos llegar a tener ese mismo éxito, hagamos la reflexión sobre lo que hemos logrado desde que decidimos ser emprendedores y veamos a estos emprendedores como inspiración para lograr nuestros propios objetivos. No todos los caminos de los emprendedores son iguales, cada quien tiene sus problemas, sus éxitos y sus fracasos, y ten por seguro que cuando cumplas tus objetivos tu también vas a querer gritarlos a los 4 vientos como todas las personas a las que sigues y habrá alguien preguntándose como lo hiciste.

2.- Esta bien pedir ayuda: No sabemos en que momento se creó ese mito de que un emprendedor no debe pedir ayuda; es un mito que nos hace creer que somos superhéroes y que todo lo tenemos que solucionar nosotros (sobretodo cuando estamos empezando), desde temas sencillos como administración o el manejo de un negocio, hasta pasar por temas de financiación y soporte emocional. Todos aquí sabemos las altas y bajas que vienen con ser emprendedor, además del desgaste emocional de festejar tu primer post y luego darte cuenta que sólo lo vieron tus papás. Cualquiera que sea tu dilema emprendedor, no dudes en acercarte a quien más confianza le tengas y desahogar un poco tu alma. Hay que aprender a pedir ayuda a quienes saben cosas que nosotros no, a pedir un préstamo para poder lanzar un nuevo proyecto o platicar con alguien para tener una perspectiva diferente a un problema. Pedir ayuda no te hace un emprendedor débil, pedir ayuda te hace un emprendedor inteligente.

3.- Se vale decir que no, dejar a un cliente y buscar otras opciones: Cuando emprendemos nos queremos comer al mundo. Aceptamos clientes con los que no necesariamente trabajaríamos porqué por algún lugar se empieza y seamos honestos necesitamos mover el flujo de dinero; incluso hay veces que aceptamos condiciones que normalmente no aceptaríamos sólo por el miedo de perder un cliente. Ser emprendedor no es sinónimo de estar mendigando, cuesta trabajo, esfuerzo y muchos huevos hacerlo como para que alguien lo vea como sólo un trabajo o que no te de la importancia que te mereces. Di que no, rechaza clientes con los que no quieres trabajar, no aceptes que te regateen el precio de tu trabajo y trabaja con aquellas personas que te valoren y que ambos disfruten trabajar juntos. Si no te late, no lo hagas y aléjate de las malas vibras. Cuando dices que no, eres fiel a tu negocio, a tus valores y sabes lo que vale tu trabajo, los clientes buenos llegarán a ti.

4.- Con dinero baila el perro: A todos nos ha pasado, pero esta semana le paso a dos emprendedoras (que además son amigas). Ambas trabajan como asesoras y a ambas sus clientes no les han pagado; cada vez dan excusas más tontas sobre porqué no han pasado las transferencias, les piden que tengan paciencia siempre con la promesa de que “ya pronto te voy a pagar”. Aquí hay dos moralejas:

a) Si eres el cliente, no seas abusivo. Esta persona es tu proveedor y es tu obligación (sobretodo si tienes un contrato) pagarle, es su trabajo, de eso vive, así que cumple con los pagos y acuérdate que también los clientes se pueden hacer de una mala reputación.
b) Si eres el proveedor, asesor o lo que sea, no dejes que te quieran ver la cara. Está en ti evaluar hasta donde dejas que llegue el cliente y que tanto estas dispuesto a aceptar; recuerda que es tu trabajo y que te puedes hacer fama de “el que no se queja cuando no se le paga”. Pero ojo, antes de mandar a ese cliente por un tubo, asegúrate de tener otros clientes para que el golpe a tu bolsillo no sea tan fuerte.

5. -Las oportunidades no llegan solitas: Si crees que por tu cara bonita las cosas te van a salir como esperas, estas muy equivocado. Podemos desear con todo nuestro corazón que nuestro negocio sea exitoso, tener muchas visitas en el blog, incrementar nuestro flujo de dinero o llegar a ser un experto en nuestra industria, pero si no trabajamos para conseguirlo, nuestros más grandes deseos no se van a cumplir. Si quieres lograr tus metas (personales o emprendedoras) sal y pártete la madre tratando de buscar clientes, desvélate escribiendo artículos para publicar en tu blog, aprende todo lo que puedas y siempre, siempre, siempre hazlo con pasión. Habrá días en los que quieras tirar la toalla, en los que crees que tienes la peor suerte del mundo, pero ten paciencia, el universo da lo que pides y si pides y trabajas por ello, las recompensas llegarán.

¡Hasta la próxima semana!

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¿Crónica de un fracaso anunciado? No necesariamente

Hace algunos meses, publicamos un artículo en el que hablábamos de cómo uno de los retos más grandes de emprender es no perder la cabeza en el intento y no dejar que nuestros miedos nos paralicen y nos eviten conseguir nuestras metas, objetivos y sueños. Los emprendedores nos guiamos por la pasión; nuestra brújula interna nos lleva a pensar de manera innovadora todo el tiempo y a hacer que las cosas funcionen, o mejor dicho dejamos el corazón en la cancha (esta metáfora es patrocinada por el Mundial Rusia 2018). Pero aunque siempre vamos a hacer todo lo posible por que nuestros proyectos y empresas prosperen, para muchos llega un momento en el que hay que tomar decisiones que nos hacen replantearlo todo y hacernos la pregunta más temida por todos los emprendedores: ¿es momento de tirar la toalla?

Replantear tu negocio no es sinónimo de fracaso

Existen muchas, más bien infinitas, razones por las que una empresa no está logrando los resultados esperados. Algunas son internas y otras externas, el cambio en el mercado, los avances tecnológicos y las innovaciones dentro de las industrias son sólo algunos de los aspectos que nos afectan directamente y si no estamos preparados nos puede llevar la corriente. Antes de tirar la toalla y dejar que los pensamientos de fracaso inunden nuestra mente, cerremos los ojos, tomemos una inhalación profunda, exhalemos y lo más importante, no entremos en pánico.

Quien ha pasado por esta situación sabe que tomarse un momento para respirar es difícil (y no entrar en pánico puede llegar a ser casi imposible), el hacer una pausa para replantear el negocio no es malo, al contrario, puede ser justo lo que tu y tu negocio necesitan para poder continuar y regresar con más fuerza.

¿Qué es lo que tienes que hacer en este pequeño momento de pausa? Te lo contamos:

1.- Haz cuentas. Conoce cuanto tienes y para cuanto tiempo te alcanza. La temporada de vacas flacas es más que conocida por los emprendedores, pero la realidad de las vacas flacas se ve reflejada cuando estás en un momento de crisis y aún así debes de pagar gastos fijos, nóminas y todos aquellos gastos que son inminentes para que sigas operando. Si los número no te dan, puedes buscar un inversor que este dispuesto a apostar por ti y por tu empresa o también optar por buscar un crédito. Cualquiera de las dos opciones suponen un riesgo que debes de asumir y del cual debes de estar convencido que vas a poder solventar en un futuro para no endeudarte.

2.- Replantea tu estrategia. Nadie aprende sin equivocarse y puede ser que te encuentres en este punto precisamente por que haz apostado por una estrategia que termino por no funcionar de la manera correcta (aunque sea consecuencia de un cambio externo). La gran maravilla de los errores es que se puede aprender de ellos, así que siéntate (solo o con tu equipo), toma un papel y una pluma y literal arrastra el lápiz para encontrar el nuevo camino que debes de tomar teniendo en consideración todo lo que has aprendido. Puedes replantear tu mercado, tu producto o tu canal de venta, apuesta por estrategias de comunicación que te ayuden a tener visibilidad y piensa más allá de lo obvio para que tu negocio renazca como el ave fénix.

3.- Elige bien con quien vas a trabajar. Los momentos de cambio no son fáciles, la tensión se acumula y tendemos a ver un sentido de urgencia sobre todo cuando sentimos el agua hasta el cuello. Ser el dueño del negocio y estar en este tipo de situaciones no es fácil y se complican un poco más cuando tienes a un equipo (grande o pequeño) que tiene sus propias necesidades. Lo que tienes que hacer, primero que nada y habiendo pasado por los puntos uno y dos, es ser sincero con ellos. Probablemente ya saben que la situación no va bien, pero siempre es reconfortante escucharlo directamente del que lleva la batuta. Si te sinceras con ellos, les describes la situación actual y los haces partícipes de la solución es muy probable que cuentes con ellos para sacar adelante el barco y que se pongan la camiseta por todos para salir del bache. En situaciones de crisis, un equipo unido puede llegar a lograr maravillas; aliéntalos, motívalos, pero sobre todo hazles saber que pueden confiar en ti y que tu también estas haciendo tu parte para que todos salgan ganando.

4.- No hay ideas malas ni tiempo que perder. Cuando llegamos a este punto, ya no podemos irnos por lo seguro, debemos de ser capaces de identificar aquellas ideas que pueden aportar de las que no y no sólo estar dando patadas de ahogado. Es el momento de sacar todos los proyectos que tenias planeados hacer en el mediano y largo plazo e implementarlos. Pero no lo hagas “como el borras”, tomate el tiempo de planear y ejecutar de manera inteligente para que den resultados y que realmente aporten valor. No esperes más para hablar con ese nuevo cliente, proveedor o distribuidor, quítate la pena, el agobio y haz lo que tengas que hacer para que esta nueva etapa de tu negocio prospere.

5.- Pon un plazo. Aunque muchas veces el plazo lo dictan los números, tienes que ser consciente de hasta que punto vale la pena luchar. Cuando establezcas tus nuevos objetivos, utiliza la metodología SMART para plantearlos y que todo quede claro. Se honesto contigo y pon un tiempo realista en el que puedes sacar adelante tu empresa y si en ese periodo de tiempo tienes que volver a alguno de los puntos antes mencionados, esta bien. Es mejor regresar mil veces, a mentirnos a nosotros mismos sobre la realidad en la que vivimos.

6.- En verdad no entres en pánico. Este punto es el último mencionado a propósito para que después de las reflexiones que tuviste con los otros cinco, te des cuenta que no debes de entrar en pánico. Si mientras leías los puntos anteriores llegaron a ti nuevas ideas, anotaste algunas cosas que tienes que hacer y hasta con quien tienes que hablar, no hay entonces alguna razón por la que debas de entrar en pánico. Sabes lo que tienes que hacer, con quien lo vas a hacer y que tiempos necesitas, por lo tanto haz tu nuevo plan y confía en que tienes todo lo necesario para seguir triunfando. Transmite esta tranquilidad a las personas que han decidido remar contigo en el barco y no bajes la guardia. Una mente tranquila trabaja mejor que una mente agobiada.

Tomate un día, dos, el fin de semana o el tiempo que sea necesario para replantear tu negocio. Despeja tu mente, respira y responde todas las preguntas que te vengan a la mente (tanto buenas como malas); se honesto contigo, con lo que quieres obtener de esta nueva etapa para tu negocio y confía en que tu espíritu emprendedor te ayudará a seguir de la mejor manera. Acuérdate que ser emprendedor, aventurero y salirte de lo normal no es fácil, muchos de los grandes fracasaron miles de veces antes de encontrar la pepita mágica, pero lo que los hace diferentes es que a pesar de fracasar, no desistieron de perseguir sus sueños. El fracaso no es malo, es sólo una nueva oportunidad de aprender.

Así que agárrate bien los pantalones y chíngale, por que esto apenas comienza.

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De emprendedores a grandes empresas, todos podemos cuidar el medio ambiente.

Últimamente las redes sociales se inundan de videos e imágenes de la cantidad de plástico en los mares, de las soluciones que dan las ciudades para evitar que éstas se calienten (pavimento blanco en California) y productos innovadores que evitan el incremento de desperdicios. Cada vez son más los emprendedores que toman ventaja de la tecnología y la creatividad para crear nuevos productos, servicios y soluciones que ayuden al medio ambiente. Estos emprendedores (además de ser considerados emprendedores sociales) motivan a otros emprendedores a buscar soluciones sustentables que contribuyan a un mundo mejor (si, así de bonito como suena).

Aunque estas ideas si nos motivan, existen algunos emprendedores que no tienen la capacidad (física o económica) para llevar a cabo este tipo de proyectos, o simplemente su core business no es crear una solución social o medioambiental; sin embargo, eso no quiere decir que cada emprendedor o dueño de negocio no pueda crear soluciones que aporten a un mundo mejor (si, sigue siento igual de bonito como suena). Por esto, decidimos hacer una lista de 7 cosas sencillas que podemos hacer desde nuestra oficina, casa o coworking para inspirar y motivar a otros a sumarse a estas buenas prácticas.

1.- Reduce tu consumo de papel. Sabemos que este es uno de los principales consejos cuando se habla de reducir nuestro consumo y ayudar al medio ambiente; también sabemos que gracias a la tecnología muchos emprendedores, dueños de negocios y empleados (sobre todo los millennials) usan medios electrónicos para trabajar dejando atrás los clásicos papel y pluma. Aún así, y aunque no lo crean, existen personas que siguen imprimiendo todo … y cuando decimos todo nos referimos a todo: desde mails y presentaciones, a minutas y facturas. Existen muchos aspectos del negocio que requieren de evidencia física como los departamentos de legal y finanzas, por lo que una alternativa sustentable para estos casos es utilizar hojas recicladas. Como dicen las firmas de los correos “No imprimas el correo (o cualquier otro documento) a menos que sea realmente necesario”

2.- El café en taza sabe mejor que el café en vaso de papel. Muchas empresas, sin importar su tamaño, le ofrecen una barra de snacks y café a sus empleados. Lo que muchos no hacen es poner tazas, vasos y platos reutilizables por muchas razones, siendo la principal el que se tienen que limpiar, además de que es mucho más fácil tirarlo después de usarlo y nos olvidamos del problema. Piensa un poco a largo plazo, si pones productos reutilizables vas a tener un ahorro considerable al dejar de comprar cajas de platos y bolsas de vasos cada dos por tres. ¡Invertir un poco te conviene! Y ya que estamos en esto, y por que tiene que ver con el tema, no compres productos en sobres independientes y compra a granel; además del azúcar (y sus sustitutos) hay muchas botanas que se pueden comprar de esta manera y guardar en recipientes de vidrio para su conservación.

3.- Cuida la energía. Otro consejo que circula mucho, pero que no es realmente aplicado. Es cierto que los aparatos electrónicos que no están en uso pero están conectados a la corriente siguen utilizando energía, por lo que para realmente ahorrar se deben de desconectar de la corriente eléctrica. En una oficina es difícil desconectar todo por los servidores, cámaras de seguridad y lo más importante ¡el internet!. Pero ya en serio, existen muchas otros electrónicos que si se pueden desconectar como la cafetera (del punto anterior), la bocina para la música, el cargador de la laptop y el celular, entre otros, además de que apagar la luz cuando no se utiliza y moderar la temperatura de la oficina para no tener que utilizar aire acondicionado o calefacción. Si tienes la posibilidad de elegir una nueva oficina, elige una que tenga iluminación natural y ventanas para que el aire circule y reduzcas de manera natural tu uso de energía.

4.- Elimina los correos que no necesites. Este punto esta relacionado con el anterior, pero a una escala mucho más grande. Una gran parte de nuestro día es enviar y recibir correos. Muchos son correos importantes, pero muchos otros son promociones, spam y correos para recuperar alguna de nuestras miles de contraseñas. Muchos correos los eliminamos, pero muchos otros “los guardamos por si luego son necesarios” y nunca los volvemos a abrir. Ahora bien, ¿cómo es que almacenar correos no es sustentable? Toma el número de correos que recibes en un día normal y multiplícalo por 30, luego por el número de personas que trabajan contigo y tendrás el número total de correos que se reciben al mes en tu empresa. Todos estos correos se almacenan en un servidor (propio o ajeno) que se alimenta de energía para poder funcionar y entre más información tienen estos servidores más energía consumen … por lo tanto, ¡eliminar correos ayuda al medio ambiente! Utiliza un poco de tiempo durante tu día para limpiar tu bandeja de entrada, correos enviado y eliminados y quedate realmente con los correos que son necesarios. Tu bandeja se verá más limpia y ¡tu huella de carbono también!

5.- Trabajar desde casa no sólo ayuda a los empleados, pero también al medio ambiente. Las prácticas de home office ya son una constante en muchas empresas, dejando atrás los tiempos en los que se pensaba que era imposible que un empleado pudiera trabajar fuera de la oficina y ser productivo. En una ciudad como la CDMX los traslados pueden tomar hasta dos horas (si te va bien y no hay alguna manifestación) lo que hace que cuando llegas a la oficina, tu espacio de trabajo o con un cliente ya estas de mal humor y un poco fastidiado. Las opciones son varias: promueve que los empleados que viven cerca compartan coche, que utilicen transporte público o se trasladen en bicicleta (obviamente tomando precauciones), organízate con tus empleados para que por lo menos un día a la semana puedan trabajar desde casa y aprovecha la tecnología para hacer las reuniones de manera virtual (esto también aplica con tus clientes). Aunque en un principio puede costar trabajo adaptarse a esta nueva forma de trabajo, con la práctica verás que todos son más productivos y más felices.

6.- Crea un programa de reciclaje. Sabemos que hay muchas cosas que no se pueden cambiar y pasar de un día para otro a ser cero desperdicios es difícil. Mientras te acostumbras a realizar estos cambios, crea un programa de separación y reciclaje de residuos. Compra contenedores para separa la basura en orgánica, papel y cartón, envases ligeros y otros; y ya que estas en esas haz un pequeño folleto explicando la manera correcta de separar la basura para que los empleados se motiven y lo pueden replicar en casa. Deja atrás esa idea de que el camión de la basura lo revuelve todo (por que como en muchas situaciones, no todos lo hacen) y piensa mejor en el bien que le estas haciendo al medio ambiente y la ayuda que le puedes dar a estos trabajadores para mejorar sus condiciones de trabajo.

7.- ¡Decora tu espacio con plantas! Si pusieron atención en las clases de biología, las plantas ayudan a limpiar el aire y aunque se necesitan millones para limpiar el aire del planeta, podemos empezar por el aire de nuestro espacio de trabajo. No necesitas parecer que trabajas en un invernadero, con algunas plantas pequeñas puedes hacer una mejora, al mismo tiempo que son una excelente decoración.

Estas simples acciones son el principio de un gran cambio. No importa si en tu empresa eres sólo tu, 10 o 100 empleados, éstas se pueden replicar muy fácilmente en la casa, el taller y la oficina. No esperes otro año para que sea el Día Mundial del Medio Ambiente para hacer un cambio y aporta tu granito de arena para hacer un mundo mejor.

Photo by Gem & Lauris RK on Unsplash

¿Cuánto cobro por mi trabajo?

“Oye ¿y cuesta muy caro?”, “Me gusta tu propuesta, pero ahorita no tengo mucho dinero”, “¿No me puedes hacer un descuentito?”. Si has tomado la iniciativa de iniciar un negocio o de convertirte en un trabajador independiente, seguramente has escuchado estas frases más de una vez. Cuando vas empezando y necesitas comenzar a vender, es cómo una patada en los huevos (disculpen, pero no hay otra manera de decirlo) que un cliente potencial te diga que le estas cobrando mucho o que te intenten bajar el precio por que el primo de un amigo lo hace más barato, haciendo que nos replanteemos si el precio es el correcto.

Uno de los principales dilemas al que nos enfrentamos cuando somos emprendedores o hacemos trabajo de freelance es ponerle precio a nuestro trabajo, en donde la duda siempre es si el producto o servicio es muy caro o barato o si la gente lo va a comprar. Escuchamos muchos comentarios sobre el costo que debería de tener, experiencias de otros emprendedores en donde bajaron el precio y empezaron a vender más; pero la pregunta más útil es ¿tu trabajo lo vale?. Si la respuesta es no, mejor piensa en regresar a trabajar a una empresa o intenta emprender otro negocio. Si la respuesta es si, debes de encontrar el precio que mejor funciona para ti y tus necesidades.

¿Cuánto cobro?

Lo primero que hay que hacer, es estar seguros de que es lo que estamos ofreciendo y que beneficios tendrá nuestro cliente al contratarnos a nosotros y no a nuestra competencia. Muchas personas se fijan en los estudios, certificaciones y diplomas que nos acrediten como “expertos” en algún tema, únicamente para que puedan estar seguros de que sabemos de lo que estamos hablando. Hoy en día, la experiencia cuenta tanto como cualquier papel que diga que sabes de algún tema, por lo que es más importante demostrar tu experiencia con proyectos similares al que te están solicitando para poder validarlo.

Poder justificar tu experiencia y el porqué cobras lo que cobras no sirve de nada si no le ponemos un precio a lo que estamos haciendo, e invariablemente nos preguntamos ¿cuánto vale mi trabajo?. Existen varios elementos que hay que tomar en cuenta para responder objetivamente esta pregunta:

  • Cuánto quieres ganar: Empieza por cuanto ganas ahorita en tu trabajo y si es alcanzable en un inicio. Todos queremos un súper sueldo, pero hay que ser realistas y poner la cantidad que nos gustaría ganar para salir tablas y poder seguir teniendo el estilo de vida que queremos.
  • Impuestos: Tu sueldo neto en cualquier trabajo es con lo que te quedas, por lo que tienes que tomar en cuenta los impuestos que debes de pagar como independiente (Persona Física con actividad Empresarial) que incluyen el IVA (16%) e ISR (depende de los ingresos que tengas, puedes revisar la tabla para cálculo de retenciones en la página del SAT).
  • Competencia: Conoce lo que cobran otros profesionales que ofrezcan un servicio igual o similar al tuyo para saber cual es el estándar de la industria. Este precio lo puedes modificar dependiendo de los servicios adicionales que ofreces y de tu experiencia profesional.
  • Analiza: ¿Tu pagarías esa cantidad por ese servicio? La respuesta inmediata es si, pero después de analizarlo un poco esta respuesta puede cambiar. Analiza si tú fueras alguien interesado en ese servicio y con esas condiciones, si lo pagarías. Si la respuesta es sí, prosigue a preguntarle a tu mercado meta si ellos lo pagarían. Si la respuesta es no, haz algún cambio para llegar al precio ideal.
  • Pregunta: No hay nada mejor que preguntarle a tu mercado meta. No es necesario realizar una investigación de mercado a detalle para saber lo que piensa tu cliente potencial del precio de tu servicio, pero te darás una idea de si es viable o no.

Además de estos elementos a tomar en cuenta, también recuerda lo siguiente:

  • Confía en ti y en lo que estas vendiendo, así llegarás más lejos.
  • Si es posible, pregúntale a tu cliente el presupuesto con el que cuenta o cuanto estaba dispuesto a gastar y ajusta como sea necesario.
  • Si regatean demasiado, déjalos ir. No vale la pena luchar por un cliente que no esta dispuesto a pagar por el valor de tu servicio; además de que puede convertirse en una pesadilla para pagar
  • Si el primer cliente no quiere pagar lo que vale tu trabajo, no te preocupes, él no era parte de tu mercado meta. Los que lo son, lo pagarán.
  • Cobrar lo justo por tu trabajo es muy importante. Aquellas empresas o negocios que no cobran por un servicio se llaman ONG’s y tu no eres una de ellas (por lo menos por ahora).
  • Los precios especiales para amigos y familia no existen (a menos de que sea parte de tu estrategia). Y sí, ellos también tienen que pagar.

Una vez que eches a andar la rueda de las ventas, vas a poder identificar lo que funciona y lo que no al realizar un cotización; conocerás mejor a tus clientes (los que regatean y los que no) y encontrarás la mejor manera de transmitirle a tu cliente el valor de tu trabajo. No tengas miedo de regalar una muestra de tus servicio (una hora de asesoría, una mini sesión de fotos o una consulta); es como comprarse unos pantalones, hasta que no te los pruebas no sabes si te quedan bien o no … pero una vez que sabes cuales te quedan bien, siempre regresas por ellos.

Photo by Ramiro Mendes on Unsplash

Cómo aprovechar el nuevo algoritmo de Facebook

¿Cuándo fue la última vez que le diste like a una pagina en Facebook? ¿Cuándo fue la última vez que viste una notificación de esa página en tu newsfeed? Seguramente no lo recuerdas por la gran cantidad de información que vemos cada día en tan sólo unos minutos; desde la foto alegre de nuestros amigos, la notificación de algún grupo que nos ayuda con el tráfico, las últimas noticias y la publicidad pagada nos llegamos a perder muchos artículos, imágenes o videos de marcas que nos gustan. Esto no solo sucede por que tenemos muchos amigos en la famosa red social, sino por el algoritmo que ésta utiliza para mostrar las notificaciones a sus usuarios. Para no entrar en tanto detalle de como funcionaba, vamos directo al grano: el pasado 11 de enero Mark Zuckerberg hizo el anuncio (obviamente por medio de Facebook) sobre el nuevo cambio en el algoritmo, el cuál busca regresar a las bases sobre las cuáles fue creada la red social y acercar a las personas.

Esto suena muy romántico, y lo es, pero no tanto para las marcas. Con el cambio en el algoritmo, y para continuar con su filosofía, Facebook ha decidido dar prioridad a las publicaciones de amigos y familiares antes que a las publicaciones de las marcas; además de que se buscará generar conversaciones e interacciones entre personas y no entre personas y marcas. Aunque puede sonar maravilloso para algunos, las marcas tendrán que hacer un trabajo más arduo para conseguir la atención de sus seguidores bajo las nuevas reglas del algoritmo o arriesgarse a ser penalizados (es decir, que las publicaciones únicamente aparezcan cuando se pague por promocionarlas).

La pregunta que muchos nos hemos hecho es ¿y esto como nos afecta a los emprendedores? Los que hemos iniciado un negocio o una empresa lo primero que pensamos es en estar en línea; en abrir un sitio web, estar en redes sociales y que todo el mundo nos conozca. Esta idea es buena, pero como muchos mercadólogos y creativos les podrán decir, estar en estas plataformas sin una estrategia no nos lleva a ningún. No estamos hablando de tener un gran presupuesto, de contratar influencers o de pagar publicidad en línea, estamos hablando de saber comunicar nuestra esencia, hablar el idioma de nuestro mercado meta e inspirar a nuestros seguidores con nuestro producto o servicio. Esto no se logra con subir un post diario a Facebook, tres tweets al día o un video en Instagram, esto se logra generando contenido que enamore y atraiga a nuestros clientes actuales y potenciales; se logra creando estrategias para hacerle llegar la información correcta en el momento correcto a nuestros seguidores, pero sobre todo explotando nuestra creatividad para pensar fuera de la caja.

Y aquí es en donde se pone bueno, por que como a todos los emprendedores nos ha pasado, tenemos que lograr más con menos. Para que nuestras publicaciones puedan tener alcance en Facebook, les recomendamos lo siguiente:

  • Crea contenido que promueva una interacción entre tus seguidores o con otras personas.
  • Inicia una conversación, relaciónate con tus clientes y seguidores, haz preguntas y fomenta las respuestas. El objetivo principal es hacer que las personas se relacionen con tu contenido a tal grado que quieran ser parte del mensaje y lo compartan con los demás.
  • Ponte tu gorro creativo y aprovecha los distintos formatos de contenido. Haz infografías, imágenes, videos y quítate la pena y empieza a hacer videos en vivo, estos serán bien recibidos en a red social.
  • Evita por cualquier motivo pedir likes, hacer votaciones o pedir explícitamente que se comparta la publicación. Esto se penalizará y tu publicación no llegará a tus seguidores.
  • ¡Diviértete! Eso es siempre lo más importante, haz contenido, arriésgate y ve que es lo que mejor funciona para tus seguidores y replícalo.

La fórmula exacta para triunfar en redes sociales no existe, pero lo que si funciona es ser auténticos. No le temas a esta nueva actualización; al contrario, potencializa tu ventaja competitiva, haz una estrategia digital que incluya marketing de contenidos, e-mail marketing y no sólo redes sociales, y enséñale al mundo de que están hechos los emprendedores.

Photo by Adam Jang on Unsplash

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Por qué nos cuesta la cuesta de enero? 

Estamos empezando el año. Nos sentimos motivados, emocionados y estamos seguros de que el 2018 será mejor que el 2017 … hasta que nos damos cuenta que nuestra cartera está un poco (o mucho) más vacía. Llegando enero las vacaciones se acabaron, el regreso a la realidad es inminente y con ella viene el hacer cuentas de los gastos que tuvimos durante las fiestas decembrinas, así como empezar a pagar algunas de esas deudas. A este fenómeno (que todos conocemos) se le llama “La cuesta de Enero” y recibe ese nombre por que es cuando nos apretamos un poco más el cinturón, nuestros gastos disminuyen y esperamos recuperar pronto nuestra liquidez financiera. Si fuera por nosotros, se le conocería como cuesta de enero por que cuesta llegar a la primera quincena del año.

La cuesta de enero del emprendedor

Para los emprendedores este fenómeno es conocido, pero no exclusivo del mes de enero. Los emprendedores nos vemos afectados por las bajas de ventas en diferentes puntos del año y éstos varían dependiendo de la industria, el producto o servicio que vendamos y de la temporalidad que éste tenga. A esto lo llamamos la temporada de vacas flacas, en donde, si se tiene una buena administración financiera, se podrán cubrir los gastos sin sufrir en el intento y viviremos otro mes para contarlo. Existen muchas maneras de superar la cuesta de enero o la temporada de vacas flacas, pero lo que es cierto es que mientras dura, es difícil mantener el optimismo de que lograremos ver la luz al final del túnel.

Las grandes empresas tienen grandes equipos que se encargan de conocer la salud financiera del negocio, la distribución del dinero y más importante los gastos, ventas y cuentas por cobrar. Existen carreras universitarias dedicadas a estos temas y tener el conocimiento completo no es algo que se pueda aprender de la noche a la mañana. Esto, para un emprendedor, una PyME o un freelance resulta abrumador. La mayoría de nosotros tiene un contador que se encarga de llevar las finanzas de nuestro negocio y en el que confiamos plenamente (por una módica cantidad) mes con mes; pero aún así hay que tener una idea básica de lo que está sucediendo con nuestro dinero. Esto no es exclusivo de los emprendedores o empresas, nos pasa a todos con nuestras finanzas personales.

Plan financiero personal

La cuesta de enero cuesta por que no estamos acostumbrados a organizar nuestras finanzas. Para evitar que la cuesta de enero se convierta en la cuesta del año o que la temporada de vacas flacas se convierta en ya no tengo dinero, primero hay que saber como administrarnos de manera personal. Antes que cualquier otra cosa hay conocer nuestro estado financiero actual: cuanto dinero tenemos y cuanto dinero debemos. Partiendo de ahí podemos identificar los tres principales conceptos para nuestra administración financiera:

1. Ingresos. En palabras sencillas es el dinero que recibes por tu trabajo. Lo puedes recibir por quincena, al mes o si eres emprendedor en parcialidades. Sin importar la frecuencia o fuentes de ingreso, identifica el total por mes.
2. Gastos fijos. Justo como nos lo dijeron en alguna clase, son todos aquellos gastos que no varían mes a mes. El internet y T.V. de paga son gastos fijos y el gasto del celular depende de si se tiene como prepago o por recarga.
3. Gastos variables. Estos son los que si varían. Los gastos de servicios (agua, luz y gas) se consideran gastos variables por que se contabilizan dependiendo su uso y en el caso de la luz se hace de manera bimestral. Ojo, si eres emprendedor ¡no olvides apuntar los impuestos!

Para que sea más fácil, haz una lista de todos los ingresos y gastos que tienes de manera personal; no olvides incluir aquellos generados por actividades de entretenimiento y ocio como salidas al cine, a cenar, viajes o hasta regalos que tengas previsto dar en un futuro cercano. Otros gastos que muchas veces se nos olvidan contabilizar son los gastos hormiga que se presentan en forma de una torta de tamal, un cafecito para el desayuno, la comida inesperada del trabajo o la bolsa de papas para matar el hambre.

Se constante al anotar cuales son tus gastos y se más consciente de lo que gastas, en que lo gastas y cuando lo gastas. Antes de comprar piensa en si es algo necesario o si puede esperar, y siempre recuerda la regla de oro: No gastes más de lo que tienes (por más tentadora que sea la oferta de algo que no necesitas a 36 meses sin intereses). Al finalizar enero te darás cuenta cuáles son tus gastos, podrás descartar aquellos que no son indispensables e iniciaras el año con el pie derecho. ¡Ah! y como todo desmadre tiene un lado positivo, recuerda ahorrar una porción de tus ingresos para reinvertir en tu negocio o para darte un gustito de vez en cuando.

Para que la cuesta de enero no te cueste, descarga esta plantilla y ¡empieza a organizarte!

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