Terapia de grupo

Carta a mi yo emprendedora

La idea ya había pasado por tu mente, “Cuando sea grande voy a poner mi propio negocio.” Te hacía ilusión tener una pequeña cafetería, levantarte temprano para abrir y tener el control de lo que pasaba o no con tu pequeño changarrito. Querías ser como todos aquellos dueños de su negocio que se ven tan felices, y sabes que algún día serás parte de ese grupo selecto.

Sin pensarlo, ese día llegó antes de lo que creías. No tuviste que esperar a tener 50 años para ser emprendedora, pero chance y si vas a tener que esperar un poco más para tener tu cafetería. Ser emprendedor se ve fácil, se ve como un reto que puedes afrontar, pero sobretodo un reto que vas a poder cumplir aunque no tengas idea de cómo hacerlo. Has leído que cuesta sangre, sudor y lágrimas, aún así algo en ti dice que puedes hacerlo. Ves con ilusión el futuro. Te visualizas despertándote temprano, con un café en la mano, el sol brillando por la ventana pensando que va a ser un buen día. Tomas tu café tranquila, feliz y con una sonrisa en la cara porqué no le tienes que rendir cuentas a nadie y por que tu día depende completamente de ti. Esta es la visión romántica de lo que es ser emprendedor, es la versión de los cuentos de hadas en dónde al final todo es color de rosa. Lees artículos sin parar, hablas con un par de emprendedores (en este momento tampoco conoces a tantos) y aunque todos concuerdan en que es difícil ser emprendedor, no crees que sea tan extremo como lo dicen; total, cada quien tiene sus experiencias y habla como le va en la feria.

¡Oh la inocencia!

Desde el primer momento te vas a dar cuenta que está nueva realidad es algo inesperado. Es algo que supera cualquier expectativa o imagen de lo que pensaste que es ser emprendedor. Los días parecerán más largos, con cada paso que des te encontrarás con una nueva idea, un nuevo concepto y una nueva responsabilidad que no habías tomado en cuenta. Intentaras abrir tu círculo de emprendedores y te vas a dar cuenta que tus habilidades sociales se ven opacadas en frente de emprendedores más experimentados, que te hacen pensar que no tienes la más mínima idea de lo que estás haciendo. Te sentirás minúscula en más de una ocasión y habrán personas que te harán sentir minúscula en más de una ocasión. Pero eso no es cierto. No eres minúscula, eres grande. Tendrás que aprender a darle valor a las cosas pequeñas, a celebrar cada paso como si fuera el último y ver cada fracaso, cada error y cada paso hacia atrás como un aprendizaje. Vas a tener que aprender a no ser una víctima y que si te caes, sólo tu te vas a poder levantar y entre más tiempo le des vueltas al asunto, más tiempo vas a perder en poder hacer cosas más productivas.

Vas a tener que aprender a vender, a mejorar tu técnica con cada cliente y a encontrar tu propio ritmo de trabajo. Habrá días en los que las horas no son suficientes, se te va a olvidar comer hasta que ya sea hora de cenar. El café (por aquello de mantenerte despierto) y el riopan (por aquello del estrés, la ansiedad y el café) se convertirán en tus aliados infalibles, pasarás más horas pensando en tu proyecto que en contestar los mensajes de tus amigos y se te olvidarán una que otra fecha importante, pero tus amigos lo entenderán. Planearás hasta cansarte, pero sabes que lo haces por algo y no nada más “porqué hay que hacerlo”. Te quieres aventar así sin más, pero cuando cierras los ojos sabes que el paracaídas aún no está listo; no esperes a que todo este planeado hasta el último detalle para poder dar este gran paso, aviéntate, arriesga y el propio camino te va a decir que es lo que sigue. Haz las cosas correctas, con todas las de la ley y pagando todos los impuestos aunque cada mes pienses que es un abuso lo que te están quitando. Lleva un control de lo que ganas, lo que gastas y lo que usas; preocúpate por tener suficiente, pero no dejes que los pensamientos de escasez llenen tu mente y dejes pasar oportunidades por pensar que te vas a quedar sin dinero. No lo malgastes, siempre invierte en ti o en tu negocio.

Muchos te llamarán inexperta, especialmente cuando hablamos de temas de consultoría, y otros te llamarán chingona. Muchos otros te van a juzgar y otros tantos te tendrán envidia (de la buena, mala o ambas). Vas a compararte con los demás, preguntándote que han hecho ellos para tener el éxito que tienen, mientras tu sigues en el mismo lugar. ¡EY! no estás en el mismo lugar, has avanzado tanto que no te has dado cuenta que todo a tu alrededor es diferente. Sigue en movimiento, sal de tu zona de confort cada vez que sea necesario, mirando a tu alrededor, pero siempre con la vista en el objetivo. Conocerás a personas que hacen lo mismo que tu y personas que te dirán que lo hacen mejor que tu. Evita entrar en el circulo vicioso de conocer a tu competencia y obsesionarte con lo que están haciendo y conviértelo en un circulo virtuoso en el que puedes tener una buena colaboración, crear un producto o servicio en conjunto o simplemente conocerás a alguien que te pueda ayudar en temas en los que en verdad no eres experta. Ah, por que esa es la otra, tienes que aceptar que hay cosas que no sabes y pedir ayuda va a ser necesario. Pídele ayuda a alguien que sepa (si es un amigo asegúrate que le vas a pagar o por lo menos invitar unas cuantas cervezas) contrata a un especialista o toma un curso para que te puedas enfocar en lo que realmente sabes y te gusta hacer. No tengas miedo de cuanto te va a costar, acuérdate que tienes que invertir, pero no regatees; si a ti no te gusta que los clientes te regateen no hagas lo mismo con los demás. Paga un precio justo y si es alguien que va empezando como tu y puedes ayudarle a poner un precio, hazlo, todos acabarán beneficiados.

Aprenderás muchas cosas, más de las que pudiste haber aprendido en la escuela. Entenderás que todos somos muy amigos hasta que hay dinero de por medio y perderás un par de amigos por querer “hacer el favor”. Entenderás que tener un socio es un compromiso mayor incluso que casarte y estarás agradecida que no firmaste ningún papel antes de que tu socia desapareciera. Te vas a emocionar, desilusionar y habrá más de una vez que vas a querer tirar la toalla. Te preguntarás si eres la única que se siente así y si las sonrisas que todos ponen en sus perfiles son falsas.

Ser emprendedora sacará lo mejor y lo peor de ti. Habrá momentos en donde estés en la cima del mundo y otros en dónde te sentirás tan pequeña que vivir en “Querida encogí a los niños” se quedará corto. Conocerás a grandes personas que te van a querer ver triunfar, pero también conocerás a personas que van a abusar de tu amabilidad y conocimientos, te van a ver la cara y te van a chingar. Esas personas son las que te van a hacer más fuerte, te van a dar más experiencia y harán que tu caparazón crezca para identificarlos más rápido cuando se vuelvan a aparecer en tu camino. En algún punto, no sabremos en que momento, te vas a dar cuenta que emprender es una carrera de resistencia y no de velocidad; vas a estar en el último kilómetro y vas a querer pararte para tomar un respiro aunque sabes que tu ritmo de carrera va a decaer completamente. Pero es ahí, en ese último kilómetro cuando llegará alguien, te tomará del brazo y correrá contigo recordándote con cada paso que los sueños no se consiguen con sólo desearlos, sino se consiguen luchando por ellos. Ese último kilómetro es el definitivo, en el que encontrarás las fuerzas para terminar sólo para darte cuenta que la meta es un nuevo comienzo, una nueva carrera, un nuevo reto que vas a tomar con una nueva perspectiva, con entusiasmo y con energía.

Es muy pronto para que te des cuenta, pero un día vas a saber que todo ha valido la pena cuando seas tu la que corra de la mano de alguien que no puede terminar ese último kilometro, el día en el que le des a alguien la misma ayuda y apoyo que te han dado a ti. Te vas a dar cuenta que todo vale la pena por escuchar a una nueva amiga decir que eres una inspiración para que también ella pueda ser emprendedora.

No te rindas. El camino es cansado, pero las recompensas serán mayores a los disgustos. Este no es el momento de tirar la toalla, si ya corriste 15km sólo te faltan 6 para completar el medio maratón.

Photo by Fabian Møller on Unsplash

Acerca de marianabzcs

Emprendedora adicta a la lectura, los nuevos negocios y la responsabilidad social. No lo sé todo, pero todo lo investigo. La mejor manera de conocerse uno mismo es iniciar un negocio.

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