Terapia de grupo

No todos los hashtags son buenos (un aprendizaje de la semana)

Así fueron los aprendizajes de la semana:

  1. No todos los hashtags se deben de usar: La semana pasada nos encontrábamos en plena investigación de hashtags para una marca de ropa y bolsas de mujer, en específico para el post de una bolsa cruzada. Después de algunos minutos de ardua búsqueda entre fotos, influencers y famosas, nos encontramos con #everydaycarry que se traduce como “lo que cargo todos los días” y teniendo 2,333,927 publicaciones parecía ser una buena opción. La idea era buena y complementaba muy bien la publicación (porqué que mujer no lleva siempre una bolsa), hasta que decidimos entrar a ver las publicaciones de dicho hashtag. Si lo buscan en Instagram podrán ver que todas las publicaciones son sobre armas de fuego o armas blancas, cosas que claramente no van acorde a los valores de una marca de bolsas para mujer. Para terminar pronto, la expresión sí es utilizada para describir cosas que llevamos con nosotros todos los días, pero se ha vuelto extremadamente popular para todos aquellos que portan armas. Este ejemplo nos deja claro como un hashtag, por más publicaciones que tenga, si está mal utilizado puede perjudicar a una marca; así que no uses hashtags sólo por usarlos, utiliza aquellos que hablen de tu marca, sus valores, que realmente conecten con tu público y sólo para estar seguros, revisa antes de usarlos.
  2. A nadie le gusta que lo rechacen: Una de las primeras cosas que aprendemos como emprendedores es a saber que el no ya lo tenemos y lo que hay que conseguir es el sí. Esta mentalidad hace que muchas personas tomen valor, mientras que otras se queden con miedo de efectivamente recibir el no. Todos pensamos lo mejor de nosotros, de nuestro trabajo, de nuestro producto o servicio y queremos que todos lo vean igual. Pensamos que los clientes van a ver las mismas bondades que vemos nosotros y que no habrá manera en que digan que no… hasta que lo dicen. Recibir tu primer rechazo es fuerte, el shock dura desde horas hasta días en los que repasas cada detalle para identificar que has hecho mal y poder regresar con la solución perfecta para demostrar que si eres tan chingon como lo piensas. Esto puede pasar más de una vez, de hecho puede pasar cada vez que te rechazan. La duda llega y te preguntas si eres tu o son ellos, si realmente tu producto o servicio tiene ese valor agregado que tu ves o de plano no sirve para nada. ALTO. Antes de llegar al pozo sin fondo de la victimización en donde nadie comprende nuestro sufrimiento, debemos de hacer la reflexión sobre lo que ha ido bien y no tan bien de alguna presentación en específico, aclarar si el rechazo viene porqué no es lo que esperaban o porqué no es lo que necesitan. Acuérdate que siempre hay un roto para un descocido y si un cliente no acepta tu propuesta de trabajo, alguien más lo hará. Analiza que puedes hacer mejor y sigue tirando la caña para pescar el pez más gordo, entre más veces la tires más probabilidades tienes de pescar algo.
  3. Cuando se cierra un puerta, se abre una ventana. Existe una historia que cuenta como un hombre se queda en el techo de su casa después de una inundación. El señor le rezaba en todo momento a Dios para que lo ayudara y su fe era tan grande que sabía que Dios lo iba a salvar. Un rato después, pasa un hombre en una balsa y le dice que suba; el señor da las gracias y rechaza la invitación esperando que Dios lo salve. Los mismo pasa con un hombre en un barco, uno en una lancha y hasta un helicóptero. El señor sigue esperando que Dios lo salve, pero la inundación es tal que se muere y cuando llega al cielo le pregunta a Dios “¿Por qué no me salvaste?” y Dios le responde “¿Y la balsa, el bote, la lancha y el helicóptero que te mande?”. Esta bonita historia, que también puede contarse como un chiste, sirve para darnos cuenta que las oportunidades no siempre vienen de la manera y en el momento en el que las necesitamos o queremos. Las oportunidades se presentan y depende de nosotros identificarlas, tomarlas y sacar lo mejor de ellas. También nos podemos quedar esperando a que lleguen y toquen nuestra puerta cuando ya nos hayamos ahogado después de la inundación.

¡Hasta la próxima!

Photo by rawpixel on Unsplash

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