El desmadre Marketing

Del miedo a la realidad: la publicación de mi primer curso

Desde que empecé a dar asesorías a emprendedores en 2015, además del miedo de emprender, lo que todos tenían (y tienen) en común es querer tener presencia en redes sociales; pero no sólo quieren tener presencia, quieren tener más ventas. Siendo mercadóloga, habiendo trabajado en comunicación y relaciones públicas teniendo tratos con bloggeras y medio digitales, me generaba un poco de curiosidad que los emprendedores no pensaran en las redes sociales como un canal de comunicación, sino como un canal de ventas.

Gracias a mi naturaleza curiosa, me puse a investigar (lo que me llevo a horas de navegar por internet, algunas veces con sentido y muchas otras no) y me di cuenta que efectivamente la percepción de las redes sociales entre los emprendedores era como tener una sección amarilla digital en el que debes poner miles de anuncios para que la gente te compre. Afortunadamente, el mercado y los consumidores han cambiado y lo último que estos quieren es ser bombardeados constantemente con anuncios de compra. Lo que los consumidores quieren, es encontrar una marca que hable su mismo idioma, que conecte con ellos y si, que les solucione un problema. El meollo del asunto surge cuando no sabemos como llegar a estos clientes, como hablarles y nos urge vender (como a cualquier otro negocio), es por esto que los emprendedores utilizan las redes sociales sin un camino definido y aventando una que otra imagen, escribiendo uno que otro post e incluso he visto algunos que utilizan un perfil personal y no una página.

Viendo que estos errores eran cada vez más comunes y las preguntas sobre como vender más en redes sociales no paraban, me puse a pensar como podía ayudar a estos emprendedores pero a gran escala. Después de mucho meditarlo, llegue a la conclusión de que hacer un curso era la mejor opción. Primero me emocioné, luego dude muchísimo, luego me volví a emocionar y luego entre en pánico. ¿Cuánto iba a cobrar por el curso? ¿Debía cobrar por el curso? ¿La gente lo pagaría? ¿Tengo conocimientos suficientes para hacer un curso y que la gente lo compre? y como estas preguntas hubo unas 100 más, hasta que decidí que empezaría por crear el contenido y luego me preocupaba por todo lo demás.

La parte del contenido vino fácil, lo difícil fue estructurarlo. Mi mamá es maestra y tiene una paciencia impresionante, sabe como explicar, no se desespera cuando el alumno no entiende y sus métodos de aprendizaje son divertidos… Yo, soy todo lo contrario. Crear el contenido me preocupaba porque no sabía si iba a poder dar la información de manera que se entendiera, fuera concisa pero sobretodo que fuera útil. Lo escribí, lo revisé, lo imprimí lo modifique y como por la 5ta vez que lo leí quede satisfecha. Ahora venía lo divertido: el diseño; aunque no soy diseñadora, confié suficientemente en mi creatividad como para poder hacer algo que quedara bonito y lo demás se lo deje a CANVA. Mi siguiente duda era el formato. Tenia claro que necesitaba describir lo que estaba en la presentación para que quedara claro, pero no quería salir en cámara (que aunque si hablo con mi computadora, lo hago nada más cuando no reacciona y no quiero que muera) así que decidí que sólo grabaría mi voz.

Después de leer el script en voz alta unas diez veces, me senté, me puse los audífono y empecé a grabar…hasta que pasó el camión de la basura e hizo un ruido impresionante. Así pasaron las horas, los días y terminó la semana. Estaba cansada de leer lo mismo 50 veces y tener que repetirlo por algún ruido, por que había estornudado o porque ya tenía la boca seca de tanto hablar. Las horas nalga no paraban. Además de hacer el curso, tenía que seguir trabajando, escribiendo en el blog y buscando nuevos clientes, por lo que la frustración y las dudas se empezaban a acumular. Después, pasé a la parte de edición en donde comprobé que puedes tener las herramientas más chingonas, pero si no las sabes utilizar no sirven de nada y me fui a lo que mejor conozco: iMovie. Mientras todos esto pasaba y le comenté mi hallazgo a un par de personas quienes me motivaron a que siguiera adelante, me echaban porras de que sabía de lo que estaba hablando y sus palabras hacían que confiara cada vez más en lo que estaba haciendo.

Una vez terminado, vino la fase de prueba. De las 6 personas a las que les pedí que hicieran el curso: una lo hizo y me dio feedback casi inmediato, otra lo hizo a la mitad y no lo terminó, dos ni lo abrieron y otras dos se tardaron casi dos meses en darme feedback. Obviamente esto no ayudó a mi estrés y a mi miedo de que no funcionara el curso. La falta de respuesta me hacía pensar que el curso no era útil y que mejor siguiera con mi vida; y efectivamente lo deje en pausa hasta hoy, que decidí que no iba a permitir que mi miedo a que no funcionara me privara de saber si efectivamente podía funcionar. Monte mi escuela en línea, subí el contenido, cree la página de compra y aquí estoy sacando este proyecto a la luz.

Ahora bien, si yo estuviera leyendo esto, pensaría que es el speech de ventas más extraño del mundo, ya que, aunque aseguro mis conocimientos, soy honesta en decir que me costó trabajo organizar mis ideas y que el contenido fue hecho de la mejor manera posible, con las herramientas que tenían a mi alcance. Pero a pesar de todo esto, de haber batallado con mi poca experiencia como docente, logro transmitir los conocimientos que se que le serán útiles a los emprendedores ¿Por qué lo se? Por que es lo que hago todos los días con mi marca, es lo que hago todos los días para otras empresas y por que no me atrevería a cobrarle a alguien por algo que no le va a servir. Hoy doy un gran paso al volver a salir de mi zona de confort y enseñarle al mundo que tengo mucho que aportar y en diferentes formato. Aceptaré las críticas, buenas y malas, para seguir mejorando y seguiré trazando mi camino para cumplir mi objetivo de ayudar a otras personas a cumplir sus sueños, como yo estoy cumpliendo los míos.

El curso “Domina tus redes sociales. Una guía práctica para emprendedores” no es una varita mágica que hará que vendas, tampoco es la receta del éxito, es información útil para que alcancemos eficientemente a nuestro mercado meta y se enamoren de nuestro negocio tanto como nosotros estamos enamorados de nuestro desmadre emprendedor. Haber creado el curso y ponerlo a la venta, a sido un verdadero desmadre, con una montaña rusa de emociones que hasta este momento no paran. Tengo miedo, emoción y un poco de ansiedad de saber como va a terminar esto, pero tan confiada estoy de que todo saldrá bien, que ya estoy pensando en que otro curso o ebook puedo crear para seguir apoyando a emprendedores como yo. (Si tienen algún tema en mente déjenlo en los comentarios)

Si te interesa el curso inscríbete aquí, y tanto si te interesa o no mucho, por favor comparte para que pueda llegar a más personas. Acepto opiniones, comentarios, sugerencias y observaciones (obvio con respeto, tampoco se vayan a poner agresivos) para que este desmadre cada vez tenga un poco más de sentido.

Sinceramente,
Su nueva maestra Mariana Báez-Camargo Sánchez (por que si tengo madre)

Photo by Rahul Chakraborty on Unsplash

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