¿Por qué nos cuesta la cuesta de enero? 

Estamos empezando el año. Nos sentimos motivados, emocionados y estamos seguros de que el 2018 será mejor que el 2017 … hasta que nos damos cuenta que nuestra cartera está un poco (o mucho) más vacía. Llegando enero las vacaciones se acabaron, el regreso a la realidad es inminente y con ella viene el hacer cuentas de los gastos que tuvimos durante las fiestas decembrinas, así como empezar a pagar algunas de esas deudas. A este fenómeno (que todos conocemos) se le llama “La cuesta de Enero” y recibe ese nombre por que es cuando nos apretamos un poco más el cinturón, nuestros gastos disminuyen y esperamos recuperar pronto nuestra liquidez financiera. Si fuera por nosotros, se le conocería como cuesta de enero por que cuesta llegar a la primera quincena del año.

La cuesta de enero del emprendedor

Para los emprendedores este fenómeno es conocido, pero no exclusivo del mes de enero. Los emprendedores nos vemos afectados por las bajas de ventas en diferentes puntos del año y éstos varían dependiendo de la industria, el producto o servicio que vendamos y de la temporalidad que éste tenga. A esto lo llamamos la temporada de vacas flacas, en donde, si se tiene una buena administración financiera, se podrán cubrir los gastos sin sufrir en el intento y viviremos otro mes para contarlo. Existen muchas maneras de superar la cuesta de enero o la temporada de vacas flacas, pero lo que es cierto es que mientras dura, es difícil mantener el optimismo de que lograremos ver la luz al final del túnel.

Las grandes empresas tienen grandes equipos que se encargan de conocer la salud financiera del negocio, la distribución del dinero y más importante los gastos, ventas y cuentas por cobrar. Existen carreras universitarias dedicadas a estos temas y tener el conocimiento completo no es algo que se pueda aprender de la noche a la mañana. Esto, para un emprendedor, una PyME o un freelance resulta abrumador. La mayoría de nosotros tiene un contador que se encarga de llevar las finanzas de nuestro negocio y en el que confiamos plenamente (por una módica cantidad) mes con mes; pero aún así hay que tener una idea básica de lo que está sucediendo con nuestro dinero. Esto no es exclusivo de los emprendedores o empresas, nos pasa a todos con nuestras finanzas personales.

Plan financiero personal

La cuesta de enero cuesta por que no estamos acostumbrados a organizar nuestras finanzas. Para evitar que la cuesta de enero se convierta en la cuesta del año o que la temporada de vacas flacas se convierta en ya no tengo dinero, primero hay que saber como administrarnos de manera personal. Antes que cualquier otra cosa hay conocer nuestro estado financiero actual: cuanto dinero tenemos y cuanto dinero debemos. Partiendo de ahí podemos identificar los tres principales conceptos para nuestra administración financiera:

1. Ingresos. En palabras sencillas es el dinero que recibes por tu trabajo. Lo puedes recibir por quincena, al mes o si eres emprendedor en parcialidades. Sin importar la frecuencia o fuentes de ingreso, identifica el total por mes.
2. Gastos fijos. Justo como nos lo dijeron en alguna clase, son todos aquellos gastos que no varían mes a mes. El internet y T.V. de paga son gastos fijos y el gasto del celular depende de si se tiene como prepago o por recarga.
3. Gastos variables. Estos son los que si varían. Los gastos de servicios (agua, luz y gas) se consideran gastos variables por que se contabilizan dependiendo su uso y en el caso de la luz se hace de manera bimestral. Ojo, si eres emprendedor ¡no olvides apuntar los impuestos!

Para que sea más fácil, haz una lista de todos los ingresos y gastos que tienes de manera personal; no olvides incluir aquellos generados por actividades de entretenimiento y ocio como salidas al cine, a cenar, viajes o hasta regalos que tengas previsto dar en un futuro cercano. Otros gastos que muchas veces se nos olvidan contabilizar son los gastos hormiga que se presentan en forma de una torta de tamal, un cafecito para el desayuno, la comida inesperada del trabajo o la bolsa de papas para matar el hambre.

Se constante al anotar cuales son tus gastos y se más consciente de lo que gastas, en que lo gastas y cuando lo gastas. Antes de comprar piensa en si es algo necesario o si puede esperar, y siempre recuerda la regla de oro: No gastes más de lo que tienes (por más tentadora que sea la oferta de algo que no necesitas a 36 meses sin intereses). Al finalizar enero te darás cuenta cuáles son tus gastos, podrás descartar aquellos que no son indispensables e iniciaras el año con el pie derecho. ¡Ah! y como todo desmadre tiene un lado positivo, recuerda ahorrar una porción de tus ingresos para reinvertir en tu negocio o para darte un gustito de vez en cuando.

Para que la cuesta de enero no te cueste, descarga esta plantilla y ¡empieza a organizarte!

Photo by rawpixel.com on Unsplash

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