Explorando

El Passatge dels Gats: más que un simple café

Estás en una ciudad que no conoces y obviamente quieres salir a conocer. Google maps ya es tan sofisticado que tiene una sección llamada “Explorar” que te da opciones de lugares para visitar dependiendo lo que quieras hacer. Lo primero, siempre, es un café. Le preguntas a Google maps y voilà las opciones no terminan.

Así fue como llegue a El Passatge dels Gats en Valencia. Perdida, agripada y con frío encontré un lugar que desde el nombre llamo mi atención “El pasaje de los Gatos” y al estar cerca decidí ver de qué trataba. Al llegar fue justo lo que uno podría pensar, una cafetería con gatos, pero tenía algo peculiar que ya estando ahí, no podía no entrar a ver. Al llegar, hay dos grandes puertas de cristal (de esas pesadas que requieren de un poco de esfuerzo para abrirse); en la segunda hay un letrero que pide a los visitantes cerrar la primera puerta y esperar a que el encargado abra la segunda. Pacientemente esperé y cuando entre al lugar, un chico me pidió muy amablemente que no tocara a los gatos y que pasara un momento con él. La intriga crecía cada vez más ¿Es un café que tiene gatos? ¿Cuántos gatos hay? ¿Porqué no los puedo tocar? Me acerque con David (no supe su nombre hasta mucho después) quien, seguido de asegurarse que no tenía reservación, me preguntó el tipo de entrada que quería. No se que cara hice, pero me imagino que fue una mezcla entre sorpresa y confusión por que no entendía que me estaba preguntando. Con su distinguida amabilidad, me comenta que existen 4 entradas disponibles dependiendo del tiempo que me quisiera quedar. Como necesitaba cafeína urgentemente me decidí por la entrada con duración de 1 hora.

Después, pasamos a las normas del lugar. Conforme pasaban los minutos, cada vez entendía un poco más de que iba y en que consistía el Cat Café al que acababa de entrar. Las normas son bastante sencillas: no se puede entrar con otros animales (aunque sean gatos), puedes jugar con los gatos de manera tranquila y respetuosa, se pueden tomar fotos sin flash para no lastimar a los ojos de los gatos, por ningún motivo se les puede dar comida (llevan una alimentación especial), si ves a un gato dormido déjalo dormir y no lo tomes en brazos.

Mientras me tomaba el café, empecé a revisar mis alrededores y lo noté todo. Note las reglas impresas y enmicadas en un par de sitios dentro del café; observe como se comportaban las personas que ya estaban ahí; note que los gatos tenían completa libertad dentro del establecimiento (uno de ellos empezó a jugar con mi mochila) y me di cuenta que el café, a diferencia de todos los demás cafés en los que he estado, estaba adecuado para que los gatos vivieran ahí y para que las personas disfrutaran de convivir con ellos. El lugar ES de los gatos. Con mi curiosidad innata, decidí preguntarle a David si podía volver la semana siguiente para que me contara todo acerca de su negocio, ya que nunca había conocido un lugar parecido a éste y me intrigaba saber como fue que él lo había logrado. Sonriente, aceptó y quedamos para el martes a las 5:00 p.m.

Emocionada por conocer una historia de emprendimiento en un país y ciudad diferentes a los míos, visité el sitio web y preparé algunas (muchas) preguntas. Llegado el martes, el procedimiento de entrada fue el ya conocido, únicamente acompañado de una chica argentina amante de los gatos. Después de atender a las personas que llegaron conmigo, David me preguntó lo que quería de tomar y empezamos a platicar. La primera, y obvia, pregunta fue cómo empezó el primer Cat Café de Valencia. En agosto de 2016 David se encontró a un pequeño gato afuera de su casa después de una lluvia torrencial; como buen protector y amante de los animales no lo podía dejar a su suerte, ya que además de estar enfermo, algún coche lo podía atropellar y la historia de éste pequeño podía acabar de una manera muy triste. Así que sin pensarlo dos veces, David tomó al pequeño gato y lo llevo a su departamento en donde prontamente le dio un poco de comida y lo acobijo para al día siguiente llevarlo con el veterinario. Una vez alimentado y revisado, el pequeño gato fue adoptado gracias a los esfuerzos de David y sus amigos. El tiempo pasó y durante una visita a Barcelona David conoce el Cat Café de esta ciudad, como trabaja y se decide a abrir el primero en Valencia y hacer una diferencia para los gatos abandonados en esta ciudad.

La idea estaba clara, lo único que hacia falta era encontrar un local, una asociación que trabajara con gatos de la calle y los permisos. Oh los permisos. Mientras David me cuenta que lo más difícil de empezar El Passatge del Gats fueron los permisos, no puedo evitar pensar que España no se salva de los procesos burocráticos por los que debe de pasar un emprendedor para empezar su negocio. Después de eso, lo demás fue sencillo. David pasaba las tardes sentado en medio del local esperando que llegara la inspiración sobre como había que decorar el local, que muebles se tenían que mandar a hacer, cuáles se debían comprar y lo más importante con que asociación trabajar. El Passatge dels Gats colabora con ADAANA, una asociación sin ánimo de lucro que tiene como objetivo ayudar a asociaciones protectoras ya existentes apoyando en organización de eventos, fomentando la adopción y concientizando sobre la situación de los animales abandonados en la comunidad. El Cat Café funciona como albergue para los gatos rescatados por ADAANA en su transición para encontrar un nuevo hogar y una nueva familia. ADAANA realiza el procedo de rescate y revisión de los gatos, los vacuna y esteriliza antes de llevarlos a su hogar temporal, en donde son cuidados por David y sus padres. Aquí es en donde, de cierta manera, se resuelve mi duda del concepto de cobrar la entrada a un café. Al no ser un café normal al que puedas llegar, pedir un café y sentarte a platicar, leer o lo que sea, este Cat Café te cobra la entrada para que puedas convivir con los gatos, disfrutar de su compañía y el dinero recaudado es utilizado para cuidar de ellos y mantenerlos fuera de peligro.

Además de disfrutar la compañía de los gatos, es posible que los comensales los adopten, aunque no es tan fácil como decir “Éste me gusta ¡lo quiero!”. El proceso de adopción de los gatos es igual al que se maneja en las asociaciones que se dedican a su rescate, además de que David se toma el tiempo de conocer la personalidad de cada gato para poder colocarlo con la familia correcta. Desde que abrió sus puertas en mayo de 2017, El Passatge del Gats ha dado en adopción a cerca de 25 gatitos que han sido recibidos cálidamente en su nuevo hogar. En ese momento, ya estaba completamente fascinada con lo que me contaba David y quería saber más. Desde mi visita el primer día, me llamó la atención que me preguntara si tenía reservación; nunca me habían preguntado en un café si tenía reservación. La razón por la que se tiene que hacer reservación es por que durante los primeros meses de apertura, no se daban abasto para atender a tantas personas y por cuestiones de seguridad, tanto para los comensales como para los gatos, no se podían tener tantas personas dentro del local; lo cuál si lo pensamos detenidamente, tiene mucho sentido y nos da la oportunidad de convivir con los gatos sin presión y pasar un buen rato.

Para mí, David lo tiene todo bajo control. Sabe lo que quiere de su negocio y hasta donde lo quiere crecer; también sabe que no quiere hacer una franquicia por temor de que los dueños de la franquicia no hagan tan buen trabajo y se haga una mala reputación de El Passatge del Gats.

Pero lo más importante es la labor que hace David en pro de los animales, el cariño y cuidado que les da antes de que se vayan con una nueva y definitiva familia. Si vives o estás en Valencia (si no estás, tienes que venir), no dudes en hacer tu reservación para conocer este gran concepto y a todos los gatos que están ahí; y por que no, igual y llevarte uno a casa.

Para conocer más de El Passatge dels Gats visita su sitio web www.elpassatgedelsgats.com y búscalos en Facebook como El Passatge dels Gast – Cat Café y en Instagram como @elpassatgedelsgats.

Acerca de marianabzcs

Emprendedora adicta a la lectura, los nuevos negocios y la responsabilidad social. No lo sé todo, pero todo lo investigo. La mejor manera de conocerse uno mismo es iniciar un negocio.

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