El desmadre

La pasión manda

Es sin más ya una parte de nuestra vida diaria escuchar a alguien decir “En esta vida, hay que hacer lo que te apasiona”, o encontrarnos con imágenes de un horizonte con la inigualable frase “Escoge un trabajo que te guste y nunca tendrás que trabajar ni un solo día de tu vida”. Cada que escuchamos estas frases o conversamos sobre ello con algún amigo o familiar, es común pensar que las personas que saben cual es su pasión, tienen la vida resuelta (o sea que no van a tener que trabajar un día en su vida, mientras se revuelcan en montones de dinero siendo, obviamente, felices) y nos preguntamos una y otra vez si lo que nosotros estamos haciendo es realmente lo que nos apasiona.

Esto puede llevar a un sin fin de preguntas, cavilaciones y meditaciones sobre cual es nuestra pasión, que forma tiene y cómo la encontramos. Desde una edad muy temprana les preguntamos a los niños que es lo que quieren ser de grandes, obteniendo respuestas increíblemente honestas que van desde astronautas, hasta salvador de ballenas y superhéroes. Como adultos nos regocijamos en risas por la ternura de esos sueños, pero pensamos en que al crecer deberán de cambiar de opinión por que en “el mundo real” ser superhéroe no paga las cuentas (a menos que seas Tony Stark, que es otra clase de superhéroe). Conforme los años pasan, vivimos en instantes de alegría entre salir a la calle a jugar con nuestros amigos, quejarnos de hacer tarea y pensar en que ya queremos ser grandes para no tener que hacer sumas y poder hacer lo queramos (que se resume principalmente en ver caricaturas). Ultimadamente nos tenemos que enfrentar a lo que puede ser la primera gran decisión de nuestras vidas y es elegir una carrera. Por lo general entra un tormento de emociones al tener que decidir entre lo que dicen los exámenes de aptitud que eres bueno, lo que tu familia te dice que estudies, lo que te gusta y en lo que eventualmente puedas encontrar un trabajo que te deje suficiente dinero para vivir cómodamente.

Terminamos eligiendo un termino medio, entre lo que nos gusta y puede llegar a convertirse en una carrera profesional prometedora. Después de 4 años de estudios y diversión (por que no hay que negar que los años de la carrera son muy divertidos) es momento de entrar al mundo real y buscar trabajo. Esta historia sigue así por muchos años en los que nos llegamos a cuestionar más de una vez si lo que estamos haciendo es realmente lo que nos gusta o si pudiéramos elegir de nuevo que carrera estudiar, si elegiríamos cualquier otra rama profesional. Aunque esta gran decisión la tenemos que tomar cuando aún somos jóvenes e inexpertos, muchos eligen sabiamente y le dan al clavo a la primera; mientras que a otros nos cuesta un poco más de trabajo encontrar que es lo que realmente nos mueve. Y aquí es en donde empieza lo bueno.

Cuando pensamos en las personas que están haciendo lo que les apasiona, tenemos una imagen de completa felicidad y satisfacción, guiados por estas frases que apelan a la motivación pero realmente nos hacen creer en una realidad ficticia. Trabajar en lo que te apasiona si hará que trabajes todos los días de tu vida, la diferencia es que encontrarás un gusto al hacerlo que no encuentras cuando haces algo que no te apasiona. También hay que tomar en cuenta que trabajar en lo que a uno le apasiona tiene momentos buenos y momentos malos, ¡no todo es miel sobre hojuelas!

La historia de Bruce McLaren

Tomemos a Bruce Mclaren como ejemplo. El nombre resuena a lo largo y ancho de las pistas de carreras alrededor del mundo. La historia de McLaren no es una en donde pasa de no tener nada a tenerlo todo; Bruce tenia gasolina corriendo sus venas desde que era pequeño gracias al interés de su papá por el mundo del motosport (tanto motos como automóviles) y tras haber superado una enfermedad en la cadera, empieza con una carrera profesional en el automovilismo después de haber tenido la oportunidad de correr el Austin Healy de su papá. No conforme con ya tener un trabajo en lo que le apasiona siendo piloto de carreras (en donde muchos se quedan por ya ser el trabajo ideal), McLaren lleva su pasión al siguiente nivel al “meter mano” en los coches que corre, lo que lo encamina iniciar su propio equipo. En 1966 crea McLaren Racing Ltd. junto a Teddy Mayer, empezando así la siguiente etapa de persecución de sus sueños. La pasión por las carreras de autos que lleva a Bruce a la fama, no es cualquier pasión, ya que un cálculo erróneo en diseño o armado de un automóvil (en aquella época) podía quitarle rápidamente la vida al piloto; lo que en su caso fue cierto cuando muere en 1970 mientras realiza la prueba de un coche en Goodwood, Inglaterra. Podemos pensar que su historia de éxito es sencilla, pero lo que es realmente notorio es la habilidad de Bruce de ir por sus sueños y cuando los consigue, ponerse nuevas metas y conseguirlas de nuevo.

Como Bruce McLaren han habido muchos que han podido vivir haciendo lo que les apasiona, a sabiendas de que no es fácil. Podemos pensar en Steve Jobs, que tras muchos años de arduo trabajo y de consolidar una empresa como lo es Apple, fue despedido por el grupo de consejo y reemplazado como CEO de su propia compañía, para después volver a ser contratado; o Walt Disney, que después de haber trabajado en un cuarto, sin presupuesto y sin poder siquiera pagar la renta, creó a Mickey Mouse el ratón que vive en el lugar más feliz del mundo; o el director creativo de una agencia de marketing, que después de haber estudiado ingeniería industrial y trabajado en una planta, se dio cuenta que lo suyo era la creatividad.

Ejemplos e historias de personas que hacen lo que les apasiona podemos encontrar muchas, y si ya eres uno de los afortunados que lo hace ¡disfrútalo!. Si aún no encuentras esa pasión, explora, experimenta y busca en las pequeñas cosas que te dan felicidad lo que te mueve, lo que te dice que por ahí está el camino aunque no lo veas tan claro. Encontrar lo que nos apasiona no es fácil y llevarlo a ser una fuente de felicidad e ingresos, tampoco lo es. Pero cuando lo encuentres, sabrás que es eso por que no te importaría volver a pasar por todo ese desmadre para hacerlo de nuevo.

Photo by Bart LaRue on Unsplash

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