El desmadre

Todos podemos ser emprendedores sociales (¡y mejores ciudadanos!)

Después de una jornada electoral en el Estado de México, Coahuila, Nayarit y Veracruz, con buenas intenciones pero resultados predecibles, y habiendo pasado el día mundial del medio ambiente, nos pusimos a pensar en que es lo que podemos hacer como mexicanos, y como personas, para hacer del lugar en el que vivimos un lugar mejor. Al decir un lugar mejor nos imaginamos muchas cosas, y pensamos en todos los problemas sociales económicos y medio ambientales que nos rodean, abrumándonos de sobremanera al punto en que es mejor dejarlo descansar un rato y en otro momento regresamos a pensar en esto.

Este post no es una cátedra de lo que está bien y lo que está mal, de que problema es más importante y por qué; la intención es que empecemos a reflexionar como personas, empleados, emprendedores, dueños de negocio o amas de casa y pensemos en las acciones que hacemos todos los días para buscar ese lugar ideal en el que todos queremos vivir. Es una invitación a que dejemos de decir que somos más los buenos y lo empecemos a demostrar, no sólo en México, pero en el mundo.

Seguramente has escuchado hablar del término Responsabilidad Social Corporativa (RSC) y seguramente lo has escuchado por que está asociado con una empresa grande que apoya alguna fundación, tienen una cadena de valor sustentable (es decir, que compran por el precio correcto a proveedores, lo hacen a comunidades pequeñas, etc.) o que sus productos ayudan o benefician al medio ambiente. Seguramente también has escuchado hablar sobre los emprendedores sociales, que son aquellos que desarrollan proyectos con el objetivo de crear un cambio social a través de la venta de sus productos o servicios; y seguramente crees que tú y tú pequeño negocio no pueden hacer nada de esto. Desde nuestra muy humilde opinión (que esperamos que compartas con nosotros) no necesitas ser una empresa grande como Coca – Cola para poder inventar una botella de plástico que contamine menos que las demás botellas de plástico, tampoco necesitas inventar el hilo negro para ayudar al medio ambiente o ser Leonardo Dicaprio para que nuestro honorable presidente escuche tu petición; lo que necesitas es implementar ciertas acciones que por más pequeñas que sean, si cada uno de nosotros las hace de manera continua, todos haremos una gran diferencia.

Como sabemos que los emprendedores tenemos muy poco tiempo para lo que sea, ¡hasta para comer tenemos poco tiempo!, y que se nos complica encontrar un espacio para pensar en otra cosa que no sea nuestro negocio y como mantenernos con vida, les queremos compartir algunas prácticas y acciones que se pueden incorporar al día a día de sus empresas (y su vida personal) y empezar a marcar el cambio que queremos.

  1. ¿Imprimir es fundamental? Esta primera acción es muy básica; viene en la firma de correo de casi todas las grandes empresas, las cuales te invitan a pensar si es necesario que imprimas ese correo. Este pensamiento lo debemos de tener presente, no solo para los correos, pero para cotizaciones, reportes, contratos o cualquier otro documento que trabajemos de manera interna o con nuestros clientes. Para no pecar de poco profesional o mal hecho, puedes preguntarle directamente a tu cliente si es necesario imprimir el documento o si se lo puedes enviar de manera electrónica. En nuestra experiencia, muchos optan por el envío electrónico, pero si tienes un cliente chapado a la antigua y le gustan los documentos impresos, procura poder utilizar hojas recicladas o reciclar las hojas después de ser usadas.
  2. ¿Es necesario usar vasos de papel o unicel? Bienvenidos al siglo XXI y a una oficina que no es un consultorio dental. Si tienes empleados o clientes que vistan tu oficina, les puedes ofrecer un vaso con agua o un café en un vaso o taza que después se puede volver a usar (¡obviamente hay que lavarlos bien!). Ahora, si tu eres el empleado en dicha oficina, puedes tener tu propio termo o taza por aquello de que te dan asquito las babas de los demás; aquí lo importante es eliminar la mayor cantidad de desperdicios; pero si sí trabajas en un consultorio dental, te recomendamos comprar vasos compostables, reciclables, hechos de materiales reciclados … ¡o las tres opciones!
  3. ¿Qué tan lejos está realmente tu casa de tu oficina? En este caso hay muchas soluciones a la problemática de usar tu coche para ir a la oficina. Si vives cerca , puedes utilizar algún medio de transporte público (solo calcula tu tiempo de acuerdo a las mil paradas que hace en el trayecto), caminar o utilizar la bicicleta. No haremos hincapié ni en el servicio de transporte público ni en la bicicleta por que sabemos que hay un trasfondo mucho más grande a este problema, como la falta de eficiencia en el transporte o la falta de educación de los automovilistas hacia los ciclistas, pero si eres valiente te las recomendamos. También puedes encontrar a un compañero de oficina o un amigo que trabaje por la misma zona que tú para que se puedan ir en un solo coche; y por último, puedes usar Uber. En cualquier de las soluciones que tomes, después de un tiempo podrás empezar a ver una ventaja económica y te sentirás bien por ayudar al medio ambiente.
  4. ¿De verdad necesitas una nueva computadora/escritorio/celular? Los mexicanos tendemos a ser consumistas, por lo que si algo está roto o no funciona nuestro primer instinto es comprar uno nuevo. No queremos decir que si se rompe tu lápiz a la mitad, lo pegues hasta que termine su vida útil, pero si podemos pensar dos veces antes de comprar una nueva computadora o escritorio si ya no funciona como queremos. Antes de descartar el artículo, investiguemos si se puede reparar o dar una manita de gato para que quede de nuevo a nuestro gusto. Si es absolutamente necesario y ya exploraste todas las posibilidades de arreglo y aún así quiere adquirir un nuevo artículo, dona el que ya no quieres. Puede ser que para ti ya no sirva, pero habrá alguna escuela, oficina o pequeño negocio que lo pueda seguir utilizando. No se, piénsalo.
  5. ¿Qué ganas tocando el claxon o mentando madres? Todos tenemos un lado bueno y un lado malo, todos podemos estar de buenas o de malas, pero sin importar la situación por la que estemos pasando, el de a lado no tiene la culpa. Sí, es frustrante que haya tanto tráfico (sobre todo en la CDMX) y que el camionero te aviente la lámina; pero no hay nada que puedas hacer para mejorar su comportamiento, pero si el tuyo. Tengamos un poco de empatía y pensemos que igual y el camionero también está teniendo un mal día y no tiene quien lo comprenda excepto tú, el que está en el coche de alado que ya va a su casa mientras el necesita seguir trabajando sentado en un camión en el tráfico … ok puede que nos hayamos extralimitado con esa explicación, pero entienden el punto ¿no? Además de pensar en nosotros y lo que necesitamos para estar bien, pensemos también en los otros, sean personas conocidas o no, para no exaltarnos y poder ser amables los unos con los otros. Podemos poner nuestro límites sin ser groseros y pidiéndolo de una manera amable y siempre, siempre, siempre teniendo en mente que una sonrisa te va a abrir más rápido las puertas que esperar a que se abran por si solas.

Estas son sólo algunas de las cosas que podemos ir incorporando a nuestro día a día. ¿Es fácil? No, no es fácil, pero tampoco es imposible. Si hacemos el esfuerzo y cada día intentamos un poco más, llegará el momento en que lo haremos mejor y sin pensarlo.

Nuestro desmadre siempre va a ser importante, sin embargo ¿qué tanto estamos dispuestos a sacrificar nuestro bienestar inmediato, por un bienestar común y a largo plazo?

 

 

 

 

0 comments on “Todos podemos ser emprendedores sociales (¡y mejores ciudadanos!)

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: