El desmadre

Emprendedores con causa

Manos agarrando un globo terraqueo

A todos los que nos gusta escribir ya sea en blogs, Facebook, revistas o hasta mensajes extensos en Whatsapp, nos llega a pasar que pensamos demasiado sobre lo que queremos escribir (en el mejor de los casos, porque a veces no nos viene nada a la menta) . Queremos que sea un texto que enganche a la gente a seguir leyendo y a que lea todas las demás entradas que lleguemos a publicar.

Justo eso me pasó hoy. Como buena emprendedora, tengo muchas historias que contar sobe el sube y baja que es iniciar un negocio, la decepción de encontrar un mal socio y las múltiples aventuras que he tenido lidiando con Hacienda. Son tantas las anécdotas que se pueden contar, que elegir una es casi imposible… hasta que a medio día me llegó un mail que me decía “¡Tienes que hablar del emprendimiento social!” y es lo que voy a hacer.

Cuando pensamos en emprender, normalmente lo primero que nos viene a la mente es un negocio rentable, un negocio que venda algún servicio o producto que le agrade a un mercado meta específico y que genere dinero. También pensamos en que nuestra pasión, nuestro hobbie o nuestra área de experitise nos ayude a salirnos de una empresa que ya no nos presenta reto o que simplemente ya no es lo que buscamos. Pero existen muchos otros emprendedores que no buscan emprender un proyecto para que les genere riquezas, sino que buscan crear un cambio a través de la movilización de la sociedad para generar un impacto positivo. A ellos los llamamos emprendedores sociales. Para que quede un poco más claro, Ahoska define a un emprendedor social como “una persona líder en su ramo que tiene el temperamento, espíritu, creatividad y determinación de un emprendedor de negocios; sin embargo, aplica estas cualidades para solucionar problemas sociales, en vez de buscar una ganancia económica.”

Los emprendedores sociales pueden lograr sus objetivos por medio de la venta de un producto o servicio, o lo pueden hacer por medio de donaciones y voluntarios… que es en donde está el meollo del asunto: conseguir donaciones. Existen muchas páginas, instituciones y asociaciones que se dedican a dar apoyo a emprendedores sociales para que éstos puedan lograr sus objetivos más rápido y logren movilizar a su comunidad para generar un cambio permanente. Estos apoyos se pueden presentar en forma de aceleradoras de proyectos sociales o el más novedoso Crodwfunding.

Como emprendedores, empresarios y dueños de negocios, no debemos de considerarnos ajenos a los emprendedores sociales, ya que todos nos encontramos en el mismo barco de empezar de cero y hacer que las cosas funcionen, conseguir dinero, organizarnos y hasta crear una campaña de marketing digital para poder llegar a más personas. Es por esto que nos debemos de apoyar e impulsar entre nosotros, para que todos podamos aportar un poco y contribuir en la creación de mejores sociedades y mejores personas.

Si eres como yo, has pensado que estaría increíble iniciar un proyecto social que ayude a la problemática de tu elección (en mi caso es el analfabetismo en nuestro país) pero no sabes como hacerlo; no sabes si será algo que se pueda replicar y que realmente sea representativo. Además ¡¿en que momento lo vas a hacer?! si de por si llevar un negocio es demandante, llevar un negocio e iniciar un nuevo proyecto social harán que quieras conseguir el Gira Tiempo de Hermione (para los que no lo sepan es referencia al libro de Harry Potter y el prisionero de Azkaban…¡si, soy fan de HP!) para poder cumplir con todo. Sin embargo, existen diferentes maneras en las que podemos hacer un cambio desde nuestra posición (aquí no sólo aplica a emprendedores, sino a todas las personas). Aunque hacer un plan de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) puede ser complicado y extenso, podemos iniciar poco a poco (como me encanta la RSE, luego hablaremos de esto). Debemos iniciar por elegir una causa que nos llame, que nos mueva y que nos apasione de la misma manera en la que nos apasiona nuestro negocio y buscar la manera de apoyarla.

En mi caso, al dar servicio de consultoría para desarrollo de negocios, invierto mi tiempo asesorando a emprendedores sociales para mejorar su comunicación y la manera en la que se dan a conocer con todos sus públicos de interés; esta es la manera en la que me siento parte de un cambio y que contribuyo a una mejora para nuestra sociedad y nuestro país. Otra manera, la que puede ser más sencilla pero no menos efectiva, es apoyarlos con donativos económicos para que puedan seguir operando. Los donativos pueden salir de tu bolsillo (o del de tu empresa); algunas organizaciones dan recibos de donación para efectos fiscales, que, en mi muy humilde opinión, se puede ver sólo como un incentivo fiscal  y no por apoyar una causa (este es un tema de perspectivas y por ningún motivo emito un juicio a los que solicitan el recibo). También, si fabricas un producto puedes donar las ganancias por las ventas de un producto en específico a la causa de tu preferencia.

Al encontrarnos en un momento de cambios sociales y ambientales, no sólo en México sino a nivel mundial, contar con emprendedores sociales es cada vez más importante y no únicamente para resolver alguna problemática en específico, pero para unirnos cada vez más como sociedad y como seres humanos. Hoy les comparto esto por que soy una fiel creyente de que somos más los buenos que los malos y que todos tenemos una parte buena, compasiva y empática dentro de nosotros. Puedes tomar este post como informativo, pero mi objetivo es lograr inspirarlos para que formen parte de un cambio, cualquier cambio, que nos haga seguir creyendo que los mexicanos tenemos mucho que hacer y aportar a nuestro país.

Sigamos viviendo nuestro desmadre de emprendedores, pero dediquemos un poco de nuestro tiempo a ser parte de un cambio.

 

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