Mujer emprendedora trabajando
El desmadre

La excelencia de mi experiencia

¿Eres emprendedor y sientes que las personas a tu alrededor no te entienden? No te preocupes, nosotros sabemos lo que se siente.

Cuando empecé este desmadre de ser emprendedora, como todos, pensaba que iba a ser maravilloso, miel sobre hojuelas y todo color de rosa; pensaba que iba a tener todo el tiempo del mundo para hacer lo que me viniera en gana, además de que iba a ser multimillonaria en un abrir y cerrar de ojos. Pues casi dos años después no habrá ninguna sorpresa cuando les diga que no soy multimillonaria y no tengo todo el tiempo del mundo, pero si he tenido más aprendizajes que en los 27 años anteriores a emprender (por si se preguntan, tengo 29…¡si da la suma!).

He sido llamada loca, controladora, chillona y cabrona (en el buen y mal sentido de la palabra). Amistades me han defraudado, he perdido dinero por “echarle la mano” a alguien y he tenido que escuchar innumerables veces las frases “Si puedes”, “Todo te va a salir bien, solo tienes que seguir intentando”, “¡Que padre que eres emprendedora! Seguro tienes un buen de tiempo libre”. A pesar de tener que lidiar con todo eso, los retos más grandes a los que me he enfrentado han sido las chaquetas mentales que yo sola me hago; me he frustrado y enojado conmigo misma por que las cosas no salieron tal y como las había visualizado (dependiera o no de mi); me he sentido la más chingona del mundo y que nadie entiende mi inigualable inteligencia sólo por haber cerrado un nuevo cliente o haber obtenido más de 10 likes (¡!) en una publicación en Facebook. Pero todos estos sentimientos se desvanecen cuando se presenta una nueva situación de felicidad o adversidad en el negocio … que normalmente ocurre en los siguientes 10 minutos o máximo media hora.

El manejar este sube y baja emocional, toma mucho tiempo (yo apenas lo estoy descubriendo) y autocontrol de los pensamientos. Aunque se escuche como terapia de superación personal, el poder identificar como nos sentimos ante un buen o mal momento nos puede quitar un gran peso de encima y podremos lograr uno de los más grandes propósitos por los que uno emprende: disfrutar de lo que uno hace. En mi propia experiencia, ser emprendedor no ha sido fácil y menos cuando trato de superar mis propias expectativas de lo que debo de estar haciendo o las expectativas que creo que los demás tiene sobre mí y mi negocio.

Hoy, puedo estar sentada a las 5:00 p.m. y escribir con libertad lo que se cruza por mi mente, deseando que alguien encuentre consuelo en estas palabras y que sepa que estas cosas nos pasan a todos los que decidimos tomar este riesgo y aventurarnos a lo desconocido. Sigamos dándonos topes contra la pared, palmadas en la espalda por un trabajo bien hecho y tardes para hacer algo más que sólo trabajar…hagamos de nuestro emprendimiento nuestro propio camino.

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